SENIOR ROOM


Senior Room es un proyecto creado por nininoona y leadari, autoras de Fanfiction dentro del fandom del K-Pop o música coreana.

miércoles, 20 de abril de 2016

{Hybrida} Capítulo 7



                Por muchos años que pasaran, Namjoon seguiría poniéndose nervioso cada vez que marcara ese número. Tenía el teléfono en la mano, dando tono, y tuvo que respirar hondo un par de veces antes de llevarse el aparato a la oreja.
                Pensó que recibiría silencio, como era habitual, pero contestaron al tercer timbrazo.
                —¿Sí?
                Era ella.
                —Hey. ¿Qué tal? —De normal, intentaba dar un poco de conversación antes de ir al grano. Le calmaba la idea de que no estaban solos en esto, que había una persona donde fuera que se encontrara, velando por su bienestar. Bueno, el bienestar se lo velaban ellos solos, pero Namjoon necesitaba saber que tenían a alguien que los guiaría cuando las cosas se pusieran demasiado feas. Esa era una de las veces.
                En todo caso, la jefa ignoró la pregunta y no se anduvo con rodeos.
                —¿Ocurre algo?
                Namjoon carraspeó y ordenó las ideas rápidamente en su cabeza.
                —Tenemos noticias del reino de las hadas. Seokjin fue a ver a su padre ayer, él mismo lo convocó…
                El chico resumió el encuentro —relatado por el propio Seokjin horas antes—, intentando aportar tantos datos como fuera posible. Sabía el tipo de informes que quería la jefa: claros y con todo lujo de detalles. Lo cual era bastante irónico, teniendo en cuenta que las instrucciones que ellos recibían eran tan vagas como un conjunto de adivinanzas.
                —Creemos que el séptimo mestizo del que habla la profecía es Park Jimin, el chico bajo nuestra protección. Es la única posibilidad que veo.
                La mujer al otro lado de la línea tardó un poco en contestar, como era habitual. Namjoon suponía que estaba escribiendo, anotando ideas clave de su conversación para poder pensar con claridad. Por lo menos, eso es lo que él hubiera hecho.
                Tardó más de lo habitual en volver a hablar.
                —Namjoon, estaré un tiempo sin poder ponerme en contacto con vosotros.
                El chico parpadeó, confundido. No se esperaba esa respuesta.
                —¿Por qué? —preguntó, aunque sabía que era inútil. La jefa raras veces respondía a sus preguntas—. ¿Qué tenemos que hacer? Cada vez hay más ataques y llegará un momento en que no podamos…
                —Proteged al chico. Id con cuidado. Confío en vosotros.
                Y la llamada fue cortada. Namjoon tardó unos instantes en reaccionar, antes de quedarse mirando el aparato que seguía sujetando con cara de idiota. Colgó el teléfono y dio un par de pasos por el comedor, a esas horas desierto. Jungkook y Taehyung habían ido a acompañar a Jimin a su casa. Yoongi y Hoseok estaban trabajando, y Seokjin había ido a la biblioteca a estudiar, sus responsabilidades como universitario bastante abandonadas por culpa de los pasados eventos. Normalmente, Namjoon hubiera ido con él, pero había preferido quedarse para poder llamar con tranquilidad y pensar sin molestias —no es que sus amigos fueran molestias, pero sí podían resultar un tanto inconvenientes de vez en cuando—. Se llevó las manos a la cabeza, despeinándose en el proceso. Respiró hondo. Una, dos, diez, treinta veces. De la misma manera que Seokjin siempre le indicaba cuando se encontraba alterado por cualquier cosa —que era bastante a menudo—. Siguió respirando, hasta que notó el humo salir de sus fosas nasales. Siguió respirando, hasta que sintió la sangre burbujearle por todo el cuerpo. Siguió respirando, hasta que el fuego empezó a obstruir sus pulmones. Siguió respirando, hasta que no pudo respirar más y de un movimiento rápido y potente lanzó la mesa por los aires.

                Seokjin volvió mucho antes de lo previsto, porque se había dejado algunas cosas encima del escritorio de su habitación. Sin embargo, no esperó encontrarse la mesa del comedor del revés, con una de las patas partida, y Namjoon a su lado, soltando humo por todos los poros de su cuerpo. El mayor dejó caer la bandolera que cargaba en el hombro y se apresuró a arrodillarse junto al otro chico.
                —¿Namjoon? ¿Qué ha pasado? —Fue a colocar las manos sobre los hombros del chico, pero Namjoon se apartó rápidamente, como si el que estuviera ardiendo fuera Seokjin y no él. Pero el hada no se dejaría vencer tan fácilmente.
Seguro de sí mismo, volvió a acercarse y rodeó al chico en un abrazo. El calor que desprendía Namjoon ni siquiera se asemejaba a la sempiterna piel cálida de Jungkook y su condición de hombre lobo, pero no era lo suficiente como para evitar que lo tocara. Sabía que empezaría a sudar de un momento a otro, pero no importaba.
—Tranquilo —empezó a susurrar, con calma. Repitió palabras de ánimo y paz incontables veces, tranquilamente, sin prisas, con cariño. Utilizando todo el poder que podía sin llegar a abrumar al otro chico. Poco a poco, Namjoon fue perdiendo la rigidez que se había apoderado de él desde que Seokjin lo había abrazado, y también dejó de desprender humo.
Seokjin no se separó de Namjoon hasta que no dejó de temblar.
—Vamos a comprar algo para arreglar la mesa, y de camino me cuentas lo sucedido —ofreció, sabiendo perfectamente que ese día tampoco iba a estudiar nada.

Pasaron un par de semanas hasta que Namjoon dejó de disculparse a Seokjin por los destrozos causados. El mayor aseguraba una y otra vez que no tenía importancia, que había tomado responsabilidad y arreglado la pata partida. Bueno, había asistido a la reparación, porque Namjoon era un manazas con casi todo lo que conllevaba trabajo manual, especialmente cuando estaba nervioso. Y aquella tarde fue bastante neurótica en general, aunque Seokjin se aseguró de hacer prometer a los demás que no preguntarían por el apaño hecho a la mesa o por la muesca que había quedado en la pared.
También pasaron dos semanas hasta que Jimin tuvo su primera sesión de entrenamiento con Yoongi. El chico había tardado en aceptar su cometido, quejándose en cuanto alguien siquiera mencionaba el hecho de ayudar al recién llegado. Hasta ese entonces, Jimin se había mantenido al margen de las misiones, esa vez de verdad. No quería ser un estorbo, así que se limitaba a quedarse al margen. Aun así, lo llamaban de vez en cuando para que estuviera en el apartamento por si necesitaban asistencia médica después de un ataque. Eso, en parte, era una gran ayuda para todos. Para los chicos, porque podían recuperarse de heridas y dolencias mucho más rápido de lo normal, y para Jimin porque se sentía útil de verdad. Aunque al principio seguía desmayándose si utilizaba demasiado su poder, empezó a controlarlo mucho mejor y los desmayos se transformaron en simples mareos que desaparecían al cabo del rato.
Jimin pensó miles de veces en ese primer día de entrenamiento. Se había imaginado miles de escenarios, millones de situaciones en las que se vería expuesto y que él aprendería a contrarrestar. Sin embargo, no se esperaba que Yoongi se lo llevara —después de llamarle la atención con un par de gruñidos— a la terraza del edificio.
—¿Vamos a entrenar aquí? —preguntó, mirando a su alrededor. Nunca se había fijado, pero el edificio era bastante alto, más que la mayoría de la zona, lo que evitaba que fueran vistos por transeúntes curiosos. Tampoco esperaban que nadie se fijara en ellos.
—¿Qué te esperabas? ¿Una sala blindada llena de armas?
Jimin no admitiría jamás que eso era exactamente lo que se había imaginado. Por encima de su cadáver. Así que se limitó a ignorarlo.
—Vamos a empezar de una vez. Cuanto antes, mejor —dijo Yoongi, girándose hacia él y moviendo la cabeza hacia los lados. Jimin escuchó el cuello crujirle y de repente fue muy consciente de dónde estaba, con quién y para qué.
Recordó la batalla con la hidra, las garras mortíferas y los ojos oscuros. Por un momento, tuvo miedo.
—Lo primero sería ponerte en forma… —comentó el otro chico, mirándolo de arriba abajo—. …pero no creo que tengamos demasiado tiempo para eso. Ni que lo necesites.
Jimin no pudo evitar sonrojarse un poco. No tenía ni idea de lucha más que en videojuegos y películas de acción, pero sí que le gustaba el deporte y se había puesto en forma durante todos aquellos años. Podía cambiar de ciudad cada pocos meses, pero todos los pueblos tenían un gimnasio, por pequeño que fuera. A Jimin le gustaba ir a sudar y salir a correr de vez en cuando, pero desde la llegada a la capital había tenido tiempo para todo menos para hacer ejercicio.
—A ver. Pega un puñetazo —dijo Yoongi con aburrimiento, levantando una mano hacia el chico—. Vamos a ver si esos músculos son de verdad o están llenos de aire, como tu cerebro.
Jimin hizo una mueca ante el insulto del chico, pero lo ignoró. Se acercó un poco y, después de prepararse, lanzó el puño contra la palma de Yoongi. El mayor alzó una ceja.
—No es que tenga grandes esperanzas puestas en ti, pero estoy seguro de que puedes hacerlo mejor. Qué eres, ¿una nena?
—Pero… no quiero hacerte…
—¿Daño? —preguntó con sorna—. ¿Tú? ¿A mí? Sí, tal vez dentro de un par de siglos más. Venga, que no tengo todo el puto día para jugar con críos.
Jimin frunció el ceño. Sabía que no le caía en gracia, pero tampoco hacía falta hablarle de esa forma. Yoongi tenía la delicadeza de un ladrillo, y eso lo molestaba. Con esos pensamientos en mente, repitió el puñetazo. Con más ánimo y fuerza, claramente, porque Yoongi sonrió en cuanto el puño entró en contacto con su mano.
—Bueno, eso está un poco mejor, crío. Tal vez podremos hacer algo y todo.
Después de eso, Yoongi le explicó algunos movimientos básicos de lucha y Jimin siguió las instrucciones lo mejor que podía. Yoongi era muy buen profesor, aunque no tenía demasiada paciencia y mucho menos vocación. Estaban practicando una cadena de golpes y bloqueos simples cuando Jimin dejó el puño en el aire.
—Tómatelo en serio, hyung.
—Me lo estoy tomando en serio —respondió, con un tono de voz que gritaba todo lo contrario. Para acabar de arreglar las cosas, Yoongi bostezó. Jimin bufó.
—No, no lo estás. Ya sé que no soy lo mejor que te ha pasado en la vida, pero…
—No, ni de lejos. Lo siento.
Jimin rodó los ojos.
—Me da igual que me insultes o te quejes, pero enséñame bien.
Yoongi lo fulminó con la mirada.
—Tiene mérito que exijas ese tipo de cosas cuando ni siquiera sabes de qué va todo esto —dijo, volviendo a reanudar los golpes. Jimin, que tenía la guardia baja, estuvo a punto de recibir un puñetazo en el hombro, pero lo paró al último momento y empezó a responder.
—¿A qué te refieres?
—A todo. A nosotros. A lo que somos. A lo que probablemente eres. Tu ignorancia me cabrea.
Jimin intentó prestar atención tanto a las palabras del mayor como a los golpes. No era una tarea fácil.
—No será por no haber preguntado. ¿Por qué no me lo cuentas tú, si tanto te cabrea?
—No me puedo creer que no lo hayas deducido tú por tu cuenta —dijo Yoongi—. Eres más zoquete de lo que pareces.
—No… estás… ayudando —replicó Jimin, entre golpe y golpe.
—Piénsalo. Jungkook es un lobo. Taehyung es un vampiro. Hoseok es un tritón. Aun así, siguen siendo humanos.
Jimin no pasó por alto el hecho de que Yoongi no se incluyera en la categoría de «humanos», pero no dijo nada al respecto.
—Pero no son criaturas, ¿no? No como las que derrotáis —preguntó.
—No, no lo son. No del todo.
—Entonces, ¿son mitad criatura, o algo así?
Yoongi lanzó un puñetazo que sí que chocó contra el hombro de Jimin, haciéndole retroceder un poco. Sin embargo, no paró el ataque. Y cada vez iba más rápido. Jimin lo seguía como podía.
—Híbridos. Se les llama híbridos. Lo es Namjoon, lo es Seokjin, y todos están seguros de que tú también lo eres.
Híbridos. Por fin Jimin tenía un término con el que asociarlos a todos, con el que asociarse.
—¿Y tú también lo eres?
En ese momento, Yoongi lo cogió del cuello de la camiseta y, de un tirón, lo tumbó, inmovilizándolo en el suelo con la rodilla plantada firmemente sobre una pierna y la mano cerrada en puño sobre el pecho. A Jimin le asustó más el movimiento repentino que el dolor que le recorrió lentamente toda la espalda. No se había hecho mucho daño, pero había sido un buen golpe. Notó la proximidad del cuerpo de Yoongi y su mirada ponzoñosa y volvió a tener miedo. Yoongi lo miraba como un ave rapaz a su presa, a punto de engullirlo. Jimin dejó incluso de respirar.
Pasados unos segundos, el otro chico lo soltó y se levantó, alejándose como si nada. Llegó a la puerta del edificio y desapareció por ella sin decir ni una palabra. Jimin se quedó allí tumbado, con la mirada en el cielo, asimilando lo sucedido.
Parecía ser que el entrenamiento había terminado.

Jungkook estaba teniendo un gran debate interno entre mirar a Taehyung y no mirarlo. No es que necesitara mirarlo —o quisiera—, pero le perturbaba la manera en que los nervios empezaban a comérselo vivo en cuanto veía al mayor aparecer por la puerta, ni hablar de cuando cruzaban miradas. Lo perturbaba y lo molestaba porque no era una sensación con la que estuviera familiarizado. Era una sensación que no entendía y le daba rabia.
Estaba encerrado en el cuarto, solo, de piernas cruzadas sobre su cama, y una de las botellas de agua vacía de Hoseok en las manos, jugando con ella inconscientemente. Jungkook no era de los que se quedaban quietos sin hacer nada por mucho tiempo, pero tenía demasiados pensamientos en su cabeza como para hacer cualquier otra cosa sin ponerse histérico.
¿Sería la luna? No, la última luna llena había sido hacía cinco días, y llevaba arrastrando ese atontamiento desde hacía bastante más. No lo entendía.
Estaba tan ensimismado en sus cálculos mentales que apenas escuchó los pasos acercarse a la habitación antes de que la puerta se abriera. Pegó un respingo y lanzó una mirada de pánico hacia la entrada, solo para ver a Hoseok mirarlo con cara de sorpresa.
—¿Kookie? ¿Todo bien? Parece que hayas visto a un fantasma.
Al ver que no era Taehyung, se calmó. Pero el darse cuenta de eso solo hizo que se pusiera más nervioso aún al momento siguiente.
—¿Dónde está Tae? —consiguió preguntar. Más por seguridad que por otra cosa.
—Con Jimin, hablando sobre su fantástica mañana de entrenamiento con Yoongi —explicó, entrando al cuarto y empezando a rebuscar por el escritorio del vampiro. Hoseok a veces dejaba sus cosas por ahí y luego no se acordaba dónde—. Creo que al final conseguirá traumatizar al pobre chico.
—¿Taehyung? ¿Por qué lo tendría que traumatizar?
Hoseok lo miró raro.
—No, me refiero a Yoongi. ¿Te pasa algo con Tae, Jungkook?
—No, claro que no.
Pero las palabras se las llevó el viento en cuanto Taehyung apareció por la puerta de verdad y Jungkook pegó otro bote bajo la curiosa mirada de Hoseok.
—No acabo de decidir si dejar a Jimin con Yoongi es una idea cruel o divertida —comentó como quien habla del tiempo, entrando en la habitación y, en vez de desplomarse en su cama, tumbándose en la de Jungkook, justo tras él.
—Mientras no lo mate en el proceso… —respondió Hoseok con una sonrisa lastimera, pensando en el pobre Jimin y sus momentos de tortura con Yoongi—. ¿Se ha ido ya?
—Sí, Namjoon ha ido con él —En ese momento pareció percatarse de la presencia de Jungkook a escasos centímetros de él, por lo que esbozó una sonrisa antes de rodearlo por la cintura y tirar de él—. ¡Kookie! ¿Qué haces aquí tan callado?
Decir que el corazón de Jungkook latía a mil por hora era infravalorar el flujo sanguíneo del chico. Podrían haber frito un huevo en su cara.
—Tae, déjame —dijo, con un hilillo de voz, intentando sonar molesto y no avergonzado.
—¿Por qué? ¿No me quieres? ¡Kookieeeee!
—Dios mío, idos a un hotel —se quejó Hoseok.

Al día siguiente, Jimin y Taehyung estaban volviendo del gimnasio después de Educación Física cuando Jimin frenó en seco en medio del pasillo. Agarró de la camisa del uniforme a su amigo y el vampiro se giró, extrañado.
—¿Jimin? ¿Qué pasa?
El chico tenía la mirada fija fuera de la ventana, con cara de incredulidad. Taehyung siguió los ojos de Jimin y vio lo mismo que él, entendiendo su estupefacción. Puso los ojos en blanco antes de sacar el móvil del bolsillo y tendérselo al otro.
—Llama a Namjoon.
Jimin se había esperado mil cosas de ese lunes, como un examen sorpresa de matemáticas o una tiza en la cabeza del profesor de historia, que siempre lo pillaba cuando dormitaba en sus clases. Pero, definitivamente, no se esperaba ver un enorme fénix lanzar una bola de fuego frente su colegio.
O, pensándolo mejor, sí que se lo tendría que haber esperado. Después de casi un mes de encontronazos con criaturas extrañas, el fénix era de lo menos impactante. Hasta que estuvo cerca del pájaro y se dio cuenta de lo enorme que era.
—Joder —musitó Taehyung, mirando el ave con el ceño fruncido—. Espero que se den prisa, deben estar en la universidad ahora mismo así que…
—¿Nosotros no podemos hacer nada?
—Ir a buscar a Jungkook. Pero un fénix no entra en nuestra jurisdicción. Esto es cosa de Namjoon.

La universidad a la que atendían Seokjin, Namjoon y Yoongi estaba cerca del instituto de los menores, así que no tardaron en llegar y en reunirse con ellos frente a la puerta principal del colegio. El único que faltaba era Hoseok, que debía estar trabajando, aunque tampoco hubiera podido hacer demasiado contra el fénix. El ave, que por el momento no había causado ningún destrozo, sobrevolaba el patio tranquilamente.
—Lo que nos faltaba —se quejó Yoongi.
—No parece violento —comentó Jimin, mirando las alas de fuego refulgir contra el sol.
—Sí, ya. Dale la espalda y a ver qué dices cuando el bicho de las narices te queme el culo —Yoongi, tan encantador como siempre—. Namjoon, haz algo.
—Vamos a ver… Seokjin, por favor.
—Voy.
Seokjin les dio la espalda y empezó a recitar algo que sonaba a conjuro antiguo, moviendo las manos hacia la escuela. Jimin no veía nada, pero podía notar un gran poder emanar del hada. Sabía que el mayor estaba levantando una barrera para evitar llamar la atención, porque Taehyung le había contado que esa era una de las maneras más prácticas de ahorrarse molestias, pero era la primera vez que lo veía en vivo y en directo. Los poderes de Seokjin siempre le ponían los pelos de punta.
Además, no podía quitarse de la cabeza las palabras de Taehyung. «Un fénix no entra en nuestra jurisdicción. Esto es cosa de Namjoon». ¿A qué se refería? Por lo que sabía, ninguno de ellos podía volar. Sin embargo, había visto a Namjoon utilizar poderes de fuego. ¿Sería un híbrido de fénix? Aunque Jimin todavía no tenía muy claro de qué iba todo aquello de los híbridos, no había tenido tiempo de preguntárselo con calma a Taehyung.
No tuvo tiempo a idear más teorías, porque el fénix pareció percatarse de su presencia y se lanzó en picado contra su grupo. No pudieron hacer otra cosa que esquivar como pudieron, algunos de ellos terminando en el suelo. Jungkook aprovechó para transformarse, aunque no sabía exactamente lo que podía hacer contra esa bestia.
—¡Hyung! —se quejó Taehyung, mirando a Namjoon. El chico lo miró, resignado.
—Ya sabéis que no…
—Namjoon, no seas imbécil —replicó Yoongi. El otro lo miró, dolido. Jimin no entendía lo que estaba pasando, pero en ese momento el fénix volvió a atacar, directo a la única persona que seguía tumbada en el suelo: Seokjin. Jungkook gruñó a la par que Jimin gritó un «¡¡Cuidado!!».
Entonces todo pasó muy rápido.
Namjoon desapareció de su lado y reapareció frente a Seokjin, escudándolo de la llamarada que había lanzado la criatura. Pero no con su cuerpo, sino con un ala.
Un ala de dragón.
El fuego del fénix no pareció hacerle ni cosquillas, y Namjoon se levantó como si nada después de comprobar que Seokjin estaba bien. Jimin lo miraba todo boquiabierto.
—¡El resto estamos bien, eh, no te preocupes! —comentó Yoongi con sarcasmo, que se encontraba a pocos metros de ellos.
Uno de los ojos de Namjoon había cambiado de color y forma. Ya no era un ojo humano, sino un ojo amarillento de reptil. También habían aparecido algunas escamas rojizas a su alrededor.
—Esto ya es personal —musitó el chico, con la voz más profunda y gutural de lo que Jimin lo había escuchado jamás.
—¿Qué?
—Nunca habían atacado ninguno de los lugares a los que frecuentamos hasta hace poco. Y ahora han llegado hasta la escuela… —explicó Taehyung, a su lado. Namjoon asintió.
—Tiene que significar algo —musitó Seokjin.
—¿Como qué? —preguntó Jimin. Namjoon sacó humo de la nariz de un bufido.
—Van a por nosotros.

4 comentarios:

  1. Kyaaaaaaaaa~ pero por qué?!noooo

    Suga deja de ser tan jodidamente genial (y borde)
    Me encanta este fic,comprendo totalmente a Kookie, eso es que te gusta Tae👀

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  2. Me gusta que Namjoon tenga esas pérdidas de control y esas alteraciones, es como tan genial que Seokjin sea algo así como que el único que lo logre hacer calmar. Pero, ombe, eso de que la jefa los "abandone" así de repente me parece muy sospechoso. ¿Y si ella es mala y se hace con la información que Namjoon le dio? Pero no me fío, algo me dice que ella sí sabe algo y no quiere decirles, ah.

    Hm... conque al final Yoongi sí entrenó a Jimin, y mira qué bien les fue, ¿eh? ¿Por qué Yoongi tiene que ser tan así? Es que me da risa su humor perfecto, lol, y lo buena persona que es con los demás. A él no le gusta ser lo que es, ¿verdad? Bueno, sé que es duro eso de ser "no normal", pero Yoongi lo odia, ¿no? Más que los demás... Ah, no sé lo que digo, ugh.

    HAHAHAHA, ¡es que el vkook me está gustando mucho! Lol, no puedo con el nerviosismo de Jungkook, es demasiado cuqui para mí, orz. Me encanta, me encanta, ese Taehyung me gusta mucho. Bye.

    ¡Ja, lo sabía! ¡Namjoon, un dragón! Yaz! Me gusta que saque humo por la nariz, haha, es que me hace dar ganas de dibujarlo así con su humo nasal(? Definitivamente Jimin es el desatador de todo eso. Todos saben de su llegada, y quieren algo, destruír a los chicos o quedarse con él... no sé, ignórenme, soy yo aquí haciéndome la inteligente. :(

    ¡Me gustó mucho el capítulo! Y, ay, los uniformes del encabezado, ¿son los de just one day? ;v; Me encanta este fic, mucho. ♥

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  3. Mira, yo en serio necesito saber por qué Yoongi es así con Jimin (y con todos vamos). Me lo puedo imaginar, pero me espero lo peor con la pregunta que le hizo Jimin de que si era un híbrido o no.
    A ver respecto al tema TaeKook, A VER!!! Es que adoro que Taehyung sea así de idiota y, claramente siente algo por Jungkook, pero si ahora es Jungkook el que se da cuenta de que le gusta Taehyung... ES QUE MUCHA DULZURA, DE VERDAD. Es tan tan taaaaan tímido y el otro tan tan taaaaaan lanzado :((((
    Y es que lo de Namjoon que sea un dragón 😱😍😱😍😱😍😱 Me encanta!!!!
    Ay, seguiré leyendo, porque ya me espero que los están persiguiendo por culpa de Jimin, o que van a por Jimin o algo así... ES QUE AKDJDLSBSLSHD.
    Me está gustando muchisisimo el fic, no quierl terminarlo nunca 😖
    Nos leemos en el siguiente caaaap! 😚

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  4. "Jimin escucho el cuello crujirle y de repente fue consciente de donde estaba,con quien y para qué" hasta Ahora se da cuenta de que podria partir él cuello y lanzar sus restos a un río? Dónde está su instinto de supervivencia? XD
    "Ya se que no soy lo mejor que te ha pasado en la vida, pero.." "No, ni de lejos, lo siento." Ya veremos cuanto te dura YoonGi...
    Nam no queria atacar pero si se trata de Jin... tan leeenndooo!"El resto estamos bien,eh, no te preocupes!" jajajaja deja de ser tan genial Yoon! Tumtumtum tiene alas...de dragon mm .. esta bien,eso no me lo esperaba

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