Las luces tenues
del bar iluminaban el vaso lleno de licor de Yoongi y lo único que quería hacer
el chico era lanzárselo a alguien a la cabeza. Preferiblemente a cierto joven
de cabellos naranjas y cara de bobalicón.
Hacía tiempo que Yoongi no frecuentaba
ese lugar, a pesar de haber sido su refugio durante sus primeros años como
miembro de esa patrulla urbana de pacotilla. Era un bar un poco de
mentirijilla, demasiado oscuro y escondido como para atraer clientes de verdad,
pero el ambiente lúgubre y la soledad siempre eran bienvenidos. Hasta que
escuchaba el taburete contiguo moverse y sabía que sus momentos de paz y
tranquilidad habían acabado.
—Qué sorpresa, Yoongi.
El chico no se molestó en incorporarse, encorvado como estaba sobre su vaso
de licor. Sabía que debía tener una pinta patética, pero la opinión del mundo
le importaba más bien poco en esos momentos. Tampoco le hacía falta girarse
hacia la recién llegada para saber que se trataba de ella, conocía demasiado
bien ese tono dulce entremezclado con burla.
—Creía que no te volveríamos a ver el pelo hasta que te hubieras
independizado de tu trabajo de niñera. Ah, no, espera, al que cuidan es a ti,
¿no?
—Púdrete, Danazach —La chica pegó un respingo al oír su voz.
—No me llames así, estoy de paisana —dijo, mirándose la manicura con aire
descuidado. Yoongi la miró antes de rodar los ojos.
La chica, de cabello rubio y vestido escotado, desprendía feromonas y
malicia por todas partes. Estaba seguro de que, con ese atuendo, era capaz de
encandilar y escandalizar a partes iguales al hombre más hombre de todo el
país. Sin embargo, Yoongi era totalmente inmune a los encantos de la única
persona con la que se dignaba a cruzar más de un par de palabras de cortesía a
excepción de sus compañeros de piso. La única razón era porque su aura era aún
más negra que la propia, y eso lo reconfortaba. Casi podía imaginarse la
reacción de Jimin si…
Frenó sus pensamientos en seco. Lo había vuelto a hacer. Estaba pensando en
el niñato sin siquiera proponérselo. En vez de lanzarle el vaso a la cabeza,
quería hacerlo pedazos y rebanarse el cuello, así se ahorraría explicaciones.
Ahogó un gruñido que no pasó desapercibido por la chica.
—Estás cambiando —dijo ella, cruzándose de piernas elegantemente. Él seguía
sin mirarla.
—Estoy igual que siempre —replicó.
—Noto energías que no me gustan.
Yoongi hizo una mueca.
—Estás pirada. No sé de qué clase de energías me hablas.
—¿Me estás intentando convencer a mí o a ti mismo?
Ese era el único problema de entablar una conversación con una versión de
él mismo con el doble de malicia y pintalabios: no podía mentir.
—Oye, Dana, yo no…
—Tu parte humana se está volviendo más débil.
Ante tal afirmación, Yoongi finalmente la miró. Esperaba encontrarse una
mirada de burla, acompañada de algún insulto para dejarlo en evidencia. Sin
embargo, solo vio lástima en los ojos negros de la chica. Una lástima que no
soportaba, ni siquiera viniendo de ella.
—Acabará por consumirte.
Después de dos semanas de miradas furtivas y silencios incómodos, Jimin
empezaba a cansarse un poco del ambiente de tensión que se apoderaba de
cualquier habitación en la que se encontraran Seokjin y Namjoon a la vez.
Tampoco es que se los hubiera cruzado muchas veces, porque después del último
encontronazo con Yoongi una de las últimas cosas que le apetecía hacer era ir a
casa de sus amigos de visita, pero la tarde del martes, la cena del viernes y
ese sábado habían sido más que suficientes.
—¿Se puede saber qué les pasa? —preguntó el chico en un susurro, suficiente
para que solo lo escucharan Jungkook, que se encontraba haciendo deberes a su
lado, y Hoseok, que jugueteaba con su móvil al otro lado del sofá. Seokjin
estaba leyendo en la butaca al lado del balcón y Namjoon ordenaba unos papeles
en la mesa del comedor, y ninguno de ellos despegaba la mirada de sus tareas,
ni siquiera para parpadear.
—Mamá y papá se han peleado —explicó Hoseok solemnemente, con voz de
desgracia. Jimin lo miró con el ceño fruncido.
—¿Se van a separar? —preguntó Jungkook, como un niño con padres
conflictivos. Jimin y Hoseok estuvieron a punto de reírle la broma, pero en ese
momento Seokjin cerró el libro de golpe y los fulminó con la mirada.
—Aquí nadie se va a separar —dijo, y se levantó con la misma expresión de
enfado. Dejó el libro de malas maneras sobre la mesilla de café y desapareció
por la cocina. Jimin pudo ver los hombros de Namjoon tensarse en cuanto el otro
chico pasó detrás de él, antes de cerrar la puerta de un portazo. Nadie dijo
nada durante unos momentos, el ambiente más pesado que nunca.
—Pero ¿qué le has hecho? —preguntó
Hoseok, un poco harto de la situación. Estaban acostumbrados a que dos de ellos
pelearan de vez en cuando, pero era la primera vez que Seokjin era uno de los
implicados e incluso Jimin sabía todo lo que ello implicaba. Seokjin, el hijo
del rey de las hadas, la calma en persona y la madre proclamada de ese grupo de
semihumanos atolondrados.
Los tres chicos vieron a Namjoon respirar hondo, probablemente en un
intento de calmarse. Jimin agradecía sus esfuerzos, porque no quería acabar
entre las llamas de un híbrido de dragón histérico.
—¿Qué ha pasado? —preguntó Jungkook a su vez, con cuidado.
—Que soy un inútil, eso es lo que ha pasado —respondió Namjoon, antes de
levantarse e irse a su habitación. Lo curioso fue la suavidad con la que cerró
la puerta, en contraste con el estruendo de Seokjin. Normalmente era al revés.
Los tres chicos se miraron sin tener muy claro lo que había pasado.
—Ahora en serio, ¿se van a separar o no?
—Jungkook…
Seokjin esperó a que Jimin se fuera acompañado de Jungkook y Hoseok
volviera a su habitación para salir de la cocina. Se había encerrado sin ningún
otro propósito que el de calmarse y ordenar las ideas en su mente. Llevaba una
semana desesperante y sabía que los chicos no lo pasarían por alto, pero…
Suspiró, apoyando la frente en la pared y dándose un par de golpes en el
proceso, como si quisiera borrar todo pensamiento de su cabeza. O, más bien, la
imagen mental que se había creado del beso que había compartido con Namjoon
hacía ya dos semanas. Había sido un momento tan mágico, tan ardiente, lo había
esperado tanto, tanto tiempo… y cuando creía que lo había conseguido, Namjoon
ya lo había apartado, mejillas encendidas y respiración entrecortada, y lo
había dejado solo después de un simple «no, Seokjin». El hada no se había
sentido nunca tan estúpido como entonces.
Pero estaba harto. Harto de aquello que había —o, más bien, que no había—
entre ellos, aquel sentimiento que flotaba latente entre ambos desde hacía años
y que simplemente habían ignorado. No a gusto de Seokjin, porque Dios sabía la
de veces que había intentado derrumbar las barreras del dragón, pero Namjoon,
en cambio…
Negó con la cabeza y se dirigió con paso decidido a la habitación del
chico. No, las cosas no podían seguir así, y mucho menos con los ataques y la
llegada de Jimin. Tenían otras obligaciones como para estar jugando a Romeo y
Julieta.
Llamó a la puerta por pura cordialidad, pero no esperó a recibir una
respuesta. Seokjin abrió la puerta y se encontró con la habitación del líder
sumida a medias en la penumbra, como un cuadro de Caravaggio.
Namjoon estaba tirado en la cama, bocabajo. Seokjin sabía que no estaba
durmiendo. Entró y cerró la puerta tras de él.
—Namjoon, tenemos que hablar.
El otro chico no dio señales de vida, pero Seokjin había aprendido a notar
el más mínimo cambio de temperatura cuando tenía a Namjoon cerca. Sin pudores,
se acercó a la cama del chico y se sentó.
—Namjoon, estoy cansado. Cansado de todo esto. No entiendo por qué tenemos
que estar así —dijo. Aunque había pensado mil veces lo que decir, en ese
momento no encontraba las palabras adecuadas. Seokjin expresaba mucho mejor con
su tacto que con su retórica, pero tenía miedo del rechazo de Namjoon si
intentaba siquiera ponerle una mano en el hombro, ni hablar de manipular su
estado de ánimo. Además, no quería tener que manipular nada. No con él—. Sabes
lo que pienso, y creo que lo dejé muy claro… la última vez. Y sé que en el
fondo piensas lo mismo. Te conozco, Kim Namjoon. Es por eso que no entiendo por
qué tiene que haber esta tensión entre nosotros, cuando podríamos…
—Seokjin —dijo Namjoon. El nombre del chico sonó amortiguado por la
almohada del otro. Desenterró el rostro de la tela, pero no lo miró a los
ojos—. Ya no hay un «nosotros». No desde aquello. No quiero… no quiero volver a
hacerte daño.
Seokjin frunció el ceño, y ante las palabras de Namjoon notó su espalda
arder, una reacción que no hacía otra cosa que enfurecerlo. Era como si su
cuerpo estuviera dándole la razón al otro chico, y no quería. No, no quería.
Namjoon sí que estaba jugando a Romeo y Julieta, y creía fervientemente que
acabarían ambos muertos. Muertos por amor.
Cuando Jungkook volvió de acompañar a Jimin a casa, se encontró a Taehyung
cenando en el comedor. A pesar de que Jimin había ido a hacer deberes, el
vampiro no había salido de su habitación en toda la tarde después de decirles
que no se encontraba demasiado bien. A Jungkook le había parecido raro, porque
no era habitual para ellos enfermar —no era imposible, porque seguían teniendo
una gran parte humana, pero sí que tenían mucha más resistencia de lo normal—,
pero no había dicho nada. De hecho, Taehyung llevaba días bastante ido, más
pálido aún de su palidez estándar —aunque nunca llegaría al nivel blanco
radioactivo de Yoongi—, y se encerraba más a menudo en la habitación cuando
Jungkook no estaba.
—¿Cómo estás? —preguntó, sin saber muy bien qué otra cosa decir. Taehyung
lo miró y sonrió.
—Bien… hambriento —A Jungkook le pareció ver una sombra cruzar la mirada de
Taehyung, pero tan pronto como la vio, desapareció. Debían ser imaginaciones
suyas.
—¿Pasa algo? Pareces muy… cansado.
—Debe ser de tanto estudiar. Un genio como yo debe conservar su reputación…
—Jungkook rodó los ojos ante la sonrisa de Taehyung.
No consiguió sonsacarle nada más, pero sabía que había algo raro. Esperó a
la mañana siguiente para consultarlo con Hoseok. No las tenía todas consigo,
pero el tritón era la opción más obvia: no podía hablarlo directamente con
Taehyung, Namjoon y Seokjin parecían tener suficientes problemas como para
añadir uno más a la lista, y apreciaba su vida como para preguntarle algo así a
Yoongi. Podría haberlo hablado con Jimin —Taehyung y él se habían vuelto
inseparables desde que se conocieron, así que tal vez sabía algo—, pero Jimin
no llegaría hasta la tarde, cuando tenía entrenamiento con Yoongi.
En definitiva, Hoseok parecía ser su única y más viable opción.
—Hyung —lo llamó desde la puerta de su habitación. Yoongi estaba
desaparecido, como de costumbre, así que Hoseok estaba mirando un programa de
baile en su ordenador portátil desde la cama—. ¿Se puede?
—Dime —respondió el chico, todo sonrisas. Jungkook inmediatamente se sintió
un poco mejor. Hoseok siempre conseguía animar a cualquiera con su simple
presencia. Un poco como Seokjin, pero sin necesidad de usar la magia.
—Es que… Taehyung está raro, ¿verdad? —preguntó. Sabía que era una pregunta
un poco extraña, pero esperaba que Hoseok entendiera a qué se refería.
—¿Por qué lo dices?
—Pues… no sé, no parece encontrarse muy bien… ¿no es raro? Taehyung nunca
se pone enfermo —explicó, con un toque de desesperación en la voz.
—Ahora que lo dices… —Hoseok se llevó la mano a la barbilla, adoptando una
pose pensante—. El otro día me pareció ver cómo se tambaleaba un poco, como si
estuviera mareado… pensé que eran imaginaciones mías, pero…
—¡Sí, eso!
—¿Y por qué no le preguntas?
—¿Crees que no lo he hecho? Pero dice que no es nada, que es de estudiar
demasiado… ya, claro, como si hubiera abierto algún libro en su vida —Hoseok le
dio un golpecito en la frente.
—Lo dice el que se salta las primeras horas durmiendo bajo un árbol.
—Pero yo me lo puedo permitir —replicó. Hoseok rio—. En todo caso… ¿tal vez
podrías hablar con él? Tengo la sensación de que te hará más caso a ti que a
mí.
—¿Tú crees?
Jungkook afirmó con la cabeza, convencido. Además, las cosas seguían un
tanto tensas entre ellos. Nada que ver con la situación de Namjoon y Seokjin
—aunque nadie sabía todavía lo que había pasado—, pero Jungkook todavía notaba
una montaña rusa recorrerle el estómago cada vez que estaban solos en la misma
habitación. Le había costado acostumbrarse a dormirse antes de las tres de la
madrugada, obligándose a no pensar en el chico de la cama de al lado.
—Ah —escuchó a Hoseok musitar, como si se le acabara de ocurrir algo. Lo
miró con interés—. ¿No será…?
—¿Qué? ¿El qué?
Hoseok ignoró su pregunta y segundos después negó con la cabeza.
—No, nada. Iré a hablar con él, ¿vale? —Jungkook asintió, un poco
confundido. Vio al mayor levantarse y acercarse a la puerta—. Tú puedes
quedarte aquí viendo el programa. Te gustará.
Jungkook no tenía nada mejor que hacer, así que tomó el lugar que ocupaba
Hoseok momentos antes y pulsó «play».
Taehyung creía que, si seguía así durante mucho más tiempo, acabaría por
morirse de verdad. La cabeza le martilleaba incesantemente y notaba los
pinchazos cada vez más fuertes en su abdomen.
Tenía tantísima hambre…
No sabía qué hora era —Jungkook se había levantado hacía rato, pero él
seguía retorciéndose en la cama, sin ánimos para moverse—, pero no se esperaba
a Hoseok entrando en su habitación en esos momentos. Fingió haber estado
durmiendo hasta entonces.
—¿Taehyung? ¿Estás despierto? —Ante un gemido de afirmación proveniente del
vampiro, Hoseok entró en la habitación y se sentó en la cama de Jungkook,
paralela a la que ocupaba Taehyung en esos momentos—. Oye, hace un momento ha
venido Jungkook a hablar conmigo y… Taehyung, ¿estás bien?
Taehyung se había intentado incorporar, lo cual había sido una de las
peores decisiones que había tomado en mucho tiempo. Todo le daba vueltas y le
dolía todo el cuerpo. Sabía que en unos momentos se acostumbraría y
estabilizaría, pero había sido demasiado optimista. Vio por el rabillo del ojo
la mirada fija de Hoseok.
—Taehyung —dijo, y eran pocas las veces en que el tritón usaba su tono de
seriedad total—. ¿Has estado bebiendo sangre últimamente?
El chico se tensó todo él. Mil palabrotas dignas del mejor repertorio de
Yoongi cruzaron su mente en un segundo. Sabía que tarde o temprano alguien se
daría cuenta, pero no esperaba que tan pronto.
—No… no es asunto tuyo —respondió, intentando sonar intimidante, pero su
voz sonaba débil, acorde con cómo se sentía físicamente. Además, cometió el
error de mirar a Hoseok a los ojos.
—Taehyung, con esa cara de pena no engañas a nadie —El vampiro frunció el
ceño, con más lástima que enfado—. ¿Qué pasa? ¿Se te ha acabado la sangre? Si
necesitas más pero no puedes ir a buscarla tú mismo, sabes que Seokjin o
Namjoon…
—No es eso —lo cortó él. Hoseok calló y esperó a que Taehyung se
explicara—. Es que… si bebo sangre… Jungkook no lo soportaría.
Eso sí que pilló al tritón por sorpresa. Lo miró con la confusión teñida en
el rostro.
—¿Jungkook? ¿Qué? Espera, rebobinemos, ¿desde cuándo a Jungkook le ha
importado eso?
—Desde el ataque de los vampiros —dijo, y Hoseok estuvo a punto de replicar
antes de abrir mucho los ojos. Taehyung casi podía ver los engranajes de la
cabeza de Hoseok encajar.
—¿Crees que Jungkook se siente incómodo contigo desde eso?
—No lo creo, lo sé. Él mismo me lo dijo… que olía como ellos.
Hoseok frunció el ceño.
—Pero… tú no eres como ellos, Taehyung. Y Jungkook lo sabe. Si dejas de
beber sangre, lo único que conseguirás es matarte, y creo que todos sabemos
quién es el que más lloraría si eso ocurriera.
—¿Jimin? —preguntó Taehyung, y Hoseok rio. Se levantó, se acercó a él y se
sentó a su lado en la cama. Le puso una mano en el hombro.
—En serio, Tae. Entiendo por qué lo haces, pero… no es la solución. ¿Cuánto
ha pasado? ¿Dos semanas? Si en dos semanas estás así, ¿hasta cuándo pretendes
aguantar?
Taehyung no tenía una respuesta a eso, y Hoseok lo sabía, así que no se la
exigió. Se limitó a frotarle la espalda con la mano, intentando consolarlo. Incluso
él podía ver que el dolor de Taehyung no era solo físico, sino emocional.
Jimin no había perdido mucho tiempo saludado a todos los habitantes del
piso antes de dirigirse hacia la azotea. No es que tuviera unas ganas locas de
entrenar, pero cuanto antes se lo quitara de encima, mejor. No había hablado
con Yoongi desde su último encontronazo, pero Taehyung le había dicho que ese
domingo entrenarían por la tarde, así que Jimin no se había quejado. Cuando
llegó, no había ni rastro de Yoongi, por lo que sintió un poco de alivio.
Tendría unos momentos para prepararse mentalmente —cosa que llevaba haciendo
desde hacía días—. Se acercó a la barandilla y se apoyó en ella, observando el
paisaje a su alrededor. No tenía muy buenos recuerdos de ese lugar, pero tenía
que admitir que las vistas eran magníficas. Estaba tan ensimismado en la figura
de los edificios frente a él que no se dio cuenta de que alguien había llegado
hasta que notó el primer golpe llegar. Esquivó el puñetazo de milagro. Yoongi
estaba frente a él en posición ofensiva.
—¿Yoongi? ¿Qué…? —Pero el chico no le dio tiempo a seguir hablando, porque
volvió a abalanzarse sobre él. Jimin empezó a esquivar los golpes como pudo.
¿Por qué siempre acababan así? Sin embargo, lo había pillado demasiado por sorpresa,
por lo que algunos golpes lo alcanzaban y no podía evitar soltar algún que otro
quejido—. ¡Yoongi, espera!
En ese momento, Jimin creyó oír algo. ¿Yoongi había hablado? Pero no lo
había entendido.
—¿Qué? —preguntó, como pudo.
—No me estoy volviendo débil —dijo, esa vez más claramente. Pero no parecía
estar hablándole a él. De hecho, Yoongi parecía estar hablando consigo mismo.
Ni siquiera parecía estar pegándole puñetazos a él, sino a lo que tenía
delante, sin importar lo que fuera.
—¿Qué dices?
—¡No me estás volviendo débil! —dijo, esa vez en un grito, y de una patada
hizo volar a Jimin unos metros más allá. El golpe le cortó la respiración
durante unos momentos. Miró a Yoongi, que lo miraba sin verlo del todo, como
perdido en sus pensamientos y expresión rabiosa.
Jimin no entendía nada.

Creo que este capítulo ha sido uno de los que más pena me ha dado. Te juro que al principio pensé que lo que le pasaba a Taehyung era si, lo de Jungkook con la sangre y tal, pero cuando de la nada caí en que lo hacía por él, porque le recordaba a los vampiros... Te juro que se me rompió el corazón en miles de pesados. Yo ya no sé que esperar de esta pareja de verdad, me deprimo mucho :(
ResponderEliminarLuego el tema de Seokjin y Namjoon... También me puedo esperar que fue lo que paso la última vez, pero es que si va a girar toda su relación en lo estar juntos por hacer daño... Es que odio eso de verdad, lo odio.
Y Yoongi y Jimin... Estaba claro que desde un principio Jimin le había pegado fuerte, pero pufff, en serio pueden llegar a, algo? Es que no sé
Este fic ha sido muy doloroso ;____; Espero que todos los problemas se solucionen (claramente no, ahora vendrá algo peor y así 😢)
Hasta el siguiente capi guapaaaa 💗💗💗
Danazach... "La única razón era porque su aura era aún más negra que la propia, y eso lo reconfortaba." o sea que es más jodia que yoongi, erda. Esto está muy bueno, hombre. Ya te veo, yoongi, pensando en jimin más de lo necesario. Omg, ¿qué? ¿su parte humana se hace débil? acaso... ¿se va a volver una bestia al cien? es que no sé cómo llamarlo, haha, oh no, yoongi. ;;;
ResponderEliminarEl namjin me desespera, mierda, ¿qué pasó entre ellos? ¿por qué namjoon se resiste tanto? :( ay, no, ahora taehyung que dejó de comer, me rompe entera, y todo porque quiere demasiado a jungkook. Eso de querer es tan nocivo y triste... me molesta. Quiero que taehyung coma, háganlo comer, por favor. ¡Joder, yoongi, deja de pensar tanto, te estás destruyendo vos solo! jimin te arruina la existencia, sí, pero vos haces que todo sea más difícil de soportar. ;;;
Tengo un jodido mal presentimiento.
"Noto energías que no me gustan" Pff y a quien le importa lo que a ti te guste?
ResponderEliminar"¿Se van a separar? —preguntó Jungkook, como un niño con padres conflictivos" jajajaja pero que idiota XD
"Seokjin, el hijo del rey de las hadas, la calma en persona y la madre proclamada de ese grupo de semihumanos atolondrados" ya basta! Jajajajajajaja es una buena forma de describirlo
"Taehyung llevaba días bastante ido, más pálido aún de su palidez estándar" OK, lleva días así y tu, su "mejor amigo" no has hecho nada para ayudarlo? Estúpido, lastimaste sus sentimientos idiota ToT
MI pobre bebé esta pasando hambre! Hagan q coma ya!