Domingo fue un día tenso para todos, por lo que le contó Taehyung a Jimin
en cuanto se vieron en clase. Parecía mentira que los seis chicos, que luchaban
contra criaturas cinco veces más grandes que ellos como si nada, estuvieran tan
agitados, y eso era precisamente lo que más nervioso ponía a Jimin. Si sus
amigos estaban preocupados, él podía echarse a llorar en cualquier momento.
—Nunca nos habíamos encontrado con una situación como esta —explicaba
Taehyung, mientras caminaban hacia el aula. Por primera vez, Taehyung y
Jungkook no habían llegado juntos, pero Jimin decidió guardarse ese tema para
más adelante—. Hasta ahora, siempre hemos sido nosotros los que hemos ido a por
las criaturas desbocadas. Nada personal, es nuestro trabajo, intentábamos que todo
acabara bien y que no hubiera heridos… a poder ser—. El chico caminaba con las
manos en los bolsillos y la mirada perdida, que era el estado en el que
normalmente se encontraba. O la mirada perdida, o la mirada penetrante. Jimin
había aprendido que su amigo no tenía un término medio en ese aspecto—. Pero
ahora son ellos los que nos buscan a nosotros. No sabemos si como venganza por
todos estos años, o si tienen un objetivo en concreto.
—Los cazadores siendo cazados —musitó Jimin, la idea vaga en su cabeza.
Taehyung lo miró y sonrió.
—Es curioso que digas eso —El otro lo miró con curiosidad—. Entre criaturas
con el don del habla, a menudo se refieren a los vampiros como los «cazadores
de la noche».
—¿Cazadores de la noche?
—Sí. Ya sabes, criaturas despiadadas que salen en cuanto se pone el sol en
busca de sus presas, a las que capturan y desgarran con lentitud, recreándose
en la manera en que la víctima se desangra hora tras hora.
Las palabras de Taehyung sorprendieron tanto a Jimin que lo hicieron
pararse en seco, mirando a su amigo con los ojos muy abiertos. Por un momento,
Taehyung pensó, alarmado, que había asustado al chico. Sin embargo, la reacción
fue muy diferente:
—Mierda. Lo siento, Tae, no quería… no me refería a vosotros como… sé que
no sois así. Especialmente tú —dijo, atragantándose con sus palabras,
sorprendiendo a Taehyung a su vez. El vampiro, contra todo pronóstico, se
empezó a reír.
—Jimin, en serio… eres de lo que no hay. ¿Cómo quieres que me lo haya
tomado a mal? —Le dio un par de palmadas en el hombro y reanudó la marcha—.
Creía que te había asustado y que no querrías acercarte a mí.
—¿Por qué me iba a asustar de vosotros, a estas alturas?
—Bueno, aún hay muchas cosas que no sabes.
Jimin frunció el ceño.
—Da igual. Sois… vosotros. Ya no podéis hacer nada que pueda asustarme.
Taehyung sonrió.
—Eres demasiado bueno e ingenuo, Jimin.
—Eh, ahora no intentes asustarme —se quejó el otro, dándole un manotazo, y los
dos entraron a clase riendo.
Jimin, aprovechando que eran los primeros en llegar al aula, estuvo a punto
de preguntarle por Jungkook —incluso él, que era poco avispado con la vida en
general, había notado la situación en la que estaban ambos chicos— cuando vio a
una chica acercarse a ellos. Llevaba el uniforme de la escuela, pero no era una
compañera de clase. Notó a Taehyung tensarse a su lado. Él, en cambio, no pensó
nada raro hasta que la tuvo delante de él y se dio cuenta de que su pelo negro
cambiaba de color según la luz. Y no se trataba de un tinte con reflejos
azulados, sino destellos de colores tan variados como el arcoíris. Jimin se
quedó mirando los mechones brillar durante unos momentos, anonadado.
—Buenos días —dijo ella, con voz melodiosa. Al escuchar el saludo, Jimin
notó todo su cuerpo relajarse al instante, una sensación familiar.
—Eso depende. ¿Qué hace un hada como tú en una escuela como esta? —soltó
Taehyung, y hubiera servido como frase de ligoteo si no hubiera sido por el
tono de amenaza. Sus palabras alarmaron a Jimin una vez más. ¿Había dicho
«hada»?
—Nada que os pueda dañar, Kim Taehyung. Solo vengo a transmitir un mensaje.
Un mensaje amigo.
Taehyung pareció calmarse un poco, y su mirada también se relajó.
—No es que tenga nada personal en contra de las hadas, pero me parece raro
que os toméis tantas molestias cuando el padre de Seokjin…
—Esto no tiene nada que ver con el rey de las hadas —respondió ella, con la
voz igual de tranquila y serena—. Es un mensaje para vuestro líder, el dragón.
Alargó el brazo y, al abrir la mano, en un pequeño chisporroteo verde
apareció una nota delicadamente doblada. Los dos chicos se la quedaron mirando
con sospecha.
—No es una trampa —dijo la chica, sabiendo perfectamente en qué pensaban
ambos muchachos—. No es un localizador, ni os hará ninguna clase de daño. Si
quisiera enfrentarme a vosotros, no me hubiera encarado con el vampiro del
grupo, creedme.
Ante sus palabras, Taehyung no pudo evitar sonreír, mientras aceptaba la
nota. Ni siquiera la intentó abrir, sabía perfectamente que un mensaje de las
hadas solo lo podía recibir la persona indicada.
—Me llamo Ahra. Estoy de vuestro lado —dijo como despedida, antes de
sonreír a Jimin y desaparecer por la puerta del aula.
Namjoon llegó al sitio acordado justo antes de que la nota se volatizara.
Sabía que los mensajes de hada tenían un tiempo limitado —algo así como Misión
Imposible, pero con más brillos y menos explosiones—, pero no pudo evitar pegar
un respingo igual. Por suerte, ya estaba frente la cabina. El medio dragón se
tomó un tiempo para admirar los bordes azul claro, iluminados por la luz de una
sola farola. Faltaban dos minutos para las diez, la hora acordada. Namjoon se
esperaba más personas por la calle, pero esa zona estaba tan desolada que
apenas se había cruzado con un par de vagabundos de camino.
En ese mismo instante, el teléfono de la cabina empezó a sonar. El chico
corrió a responder la llamada, sabiendo lo que lo esperaba al otro lado:
—¿Sí?
—Sabía que estarías ahí dos minutos
antes. Eres muy previsible, Namjoon.
El susodicho soltó un suspiro de alivio al reconocer la voz de la jefa.
Tenía que admitir que no las tenía todas consigo cuando Taehyung y Jimin le
habían llevado el mensaje después de clase que lo citaba a las diez de la noche
en una de las cabinas de una de las zonas más desoladas de Seúl.
Pero, ¿por qué lo llamaría a través de un teléfono público, cuando siempre
lo había contactado directamente?
—Seré breve. No puedo ponerme en
contacto con vosotros, este es el único momento y la única manera que he
encontrado para poder avisarte.
—¿Por qué?
—Me persiguen.
Namjoon, irónicamente, notó un escalofrío. Él, cuya temperatura corporal se
mantenía a unos cuarenta grados centígrados de media.
—A nosotros creemos que también —respondió él, serio. Su mente estaba
trabajando a mil por hora. ¿Serían las mismas personas o criaturas? ¿Les
estaban haciendo una redada a gran escala? Pero lo que más le inquietaba era
que hubieran encontrado a su jefa incluso antes que ellos mismos lo hubieran
hecho. Y no sería por intentos, el primer año fue una auténtica misión de
búsqueda para encontrarla, aunque finalmente desistieron. Si no quería ser
encontrada, no lo sería. Hasta aquel momento, al parecer—. Las criaturas saben
dónde atacar y cuándo. Intentamos interrogar a un centauro y se lo cargaron a
distancia antes de que pudiera soltar prenda… ¿qué…?
—Namjoon, tenéis que ir con cuidado.
No os expongáis más de lo debido. Proteged al séptimo híbrido.
Ya está, lo había dicho. La jefa se había referido a Jimin por primera vez
como el «séptimo mestizo». Había estado investigando y, claramente, sabía algo
que ellos desconocían. Como era habitual.
—¿Sabes algo? ¿Has descubierto algo sobre Jimin?
—Namjoon, yo… —El chico escuchó
voces de fondo que no supo distinguir. La mujer al otro lado respondió,
probablemente tapando el aparato con la mano, antes de volver a hablar—. Tengo que irme.
—¿Qué? ¡No! —dio un puñetazo al cristal de la cabina—. ¡Por lo menos…!
—Tened cuidado.
Y colgó.
La mesa volcada era una cosa, pero Namjoon esperaba no tener que dar
explicaciones por hacer explotar una cabina. Literalmente.
Jimin todavía pensaba en el mensaje del hada después de que Namjoon
saliera. Había acompañado a Taehyung a casa y Seokjin lo había invitado a
quedarse a cenar. Esos días no eran recomendables para que Jimin volviera solo
a casa según a qué horas, pero el chico sabía que el mayor estaba preocupado
por el estado en que podría volver el líder, por lo que la presencia del
sanador podía ser conveniente. O eso es lo que le había dicho Taehyung, en todo
caso.
—¿Dónde está Jungkook? —preguntó Jimin, desde la cama del susodicho.
Estaban los dos chicos en la habitación de Taehyung y el menor, haciendo
deberes, o por lo menos intentándolo.
—Creo que ha ido a llevarle algo a Hoseok. Hoy le ha tocado quedarse hasta
tarde para limpiar.
Jimin sabía que Hoseok trabajaba como instructor de natación de niños, un
trabajo que le iba como anillo al dedo, si alguien le preguntaba. Debía ser
agotador, pero al tritón siempre se le iluminaban los ojos cuando hablaba de su
jornada laboral.
—Vaya… —Ese era el momento perfecto para preguntarle por el chico, pero
notó su vejiga amenazar con reventar en cuestión de minutos, así que decidió ir
al baño antes de empezar con el interrogatorio—. Baño. Ahora vuelvo.
Taehyung asintió mientras escribía algo en su libro de texto.
Cuando Jimin volvía del baño, escuchó voces provenientes de la habitación
de Seokjin. ¿Tal vez Namjoon había regresado? Curioso, el chico se acercó con
cautela, intentando descifrar las palabras.
No tardó nada en percatarse de que la voz no era de Namjoon, sino de
Yoongi.
—¿Quemaduras? —decía Seokjin—. ¿Cuando intentó curarte?
Jimin no necesitaba más pistas para saber exactamente de qué estaban
hablando, y sintió el alma caer a sus pies.
—Creo que eso nos da una idea bastante clara de lo que es —dijo Yoongi, su voz
dura y directa, como era habitual.
—Yoongi, no… creo que es demasiado pronto para sacar conclusiones
precipitadas.
—Un poder curativo que, en vez de ayudarme, me destruye. ¿Qué otras
opciones tienes?
—No digo que no, pero hay una posibilidad entre un millón que…
—¿Una posibilidad entre un millón? ¿Te das cuenta de con quién estás
hablando? No me jodas, Seokjin.
—Ya lo sé, ya lo sé… simplemente… lo hablaré con Namjoon en cuanto vuelva.
Tal vez tendríamos que hablarlo con Jimin y…
—No le digáis nada —La rapidez con la que lo dijo dolió como una puñalada—.
Tengo suficientes enemigos como para tener que lidiar con esto.
—Yoongi, Jimin jamás te haría daño.
El de cabello menta calló, y Jimin por un momento temió que el chico no lo
tuviera tan claro. ¿Él, hacerle daño? Yoongi no era su mejor amigo, ¿pero por
qué querría hacerle daño? El solo pensamiento lo horrorizaba.
—Él tal vez no, pero hay otras criaturas que podrían aprovecharse si
supieran de qué va todo esto.
Seokjin suspiró.
—En fin, ya veremos lo que pasa. Gracias por contármelo. A ver si Namjoon
vuelve pronto y nos puede decir algo útil… estos días están siendo una locura.
—Sí, ya. Dime algo que no sepa.
Jimin notó movimiento y supo que ese era el momento de desaparecer antes de
que lo pillaran escuchando a escondidas. Intentó apartarse de la puerta con
sigilo —si salía corriendo, se enterarían hasta los vecinos— y volvió a la
habitación de Taehyung y Jungkook justo en el momento en que la puerta de la
habitación de Seokjin se abría. Salvado.
—Hey, has tardado bastante. ¿Ocupado en el baño? —preguntó Taehyung,
alzando una ceja. Jimin, después de todo lo que había escuchado, ni siquiera
estaba de ánimos para seguirle la broma.
—Estaba…
¿Qué debía hacer? ¿Qué debía pensar? Las palabras de Yoongi le habían dolido,
y la conversación en general lo había inquietado de sobremanera. Jimin todavía
recordaba las palabras de amenaza cuando tuvo lugar el accidente en la terraza,
cómo Yoongi le había prohibido hablar de lo ocurrido con alguien. Jimin había
intentado no pensar demasiado en ello, pero si el chico se lo había contado con
Seokjin, tal vez la cosa era más grave de lo que pensaba. ¿Las sospechas de
Yoongi serían ciertas, respecto a su naturaleza? Si así era, ¿cuáles eran sus
sospechas exactamente? ¿Qué era?
¿Quién era?
—¿Qué te pasa? Tienes cara de haber visto a un fantasma, Jimin —dijo
Taehyung, incorporándose—. ¿Todo bien?
—Creo que no —soltó Jimin. Tenía que hablarlo con alguien o iba a explotar
en cualquier momento—. Tae… si te digo algo… ¿me prometes no contárselo a
nadie? ¿Ni siquiera a Jungkook?
El vampiro se lo quedó mirando muy seriamente antes de asentir. Dio unos
golpecitos en la cama para indicarle a su amigo que se sentara, y Jimin le hizo
caso. Mientras se sentaba al lado de Taehyung, intentó ordenar rápidamente las
ideas que poblaban su cabeza.
—El otro día… el sábado. Durante el entrenamiento con Yoongi… pasó algo.
Taehyung no dijo nada, ni le metió prisa. Esperó pacientemente a que Jimin
se explicara, y el chico lo agradeció en silencio.
—Estábamos luchando, y pude alcanzarlo. Aún no sé cómo, pero lo arañé y le
hice daño. No era gran cosa, pero me puse nervioso e intenté curarlo… pero…
pero no pude.
—¿A qué te refieres? ¿No pudiste usar tu poder?
—No. Usarlo, lo usé. Pero, en vez de curarlo… le hice daño, Taehyung. No lo
curé, lo quemé.
Taehyung frunció el ceño, confundido.
—¿Lo quemaste? —Jimin asintió—. ¿Cómo?
—¡No lo sé! Intentaba curarlo, de verdad… no hice nada que no hubiera hecho
mil veces con todos vosotros… yo…
—Tranquilo, te creo. Sé que no intentarías hacer daño a nadie, ni siquiera
a Yoongi. Aunque se lo merezca.
La sonrisa de Taehyung calmó un poco a Jimin e incluso se la pudo devolver,
aunque con pena.
—¿Has intentado usar tu poder de nuevo desde entonces?
Jimin negó con la cabeza.
—No lo he necesitado… y tampoco estoy seguro de que sea una buena idea.
¿Qué pasa si ahora, en vez de curar, os hago daño a todos?
Esa era una idea que lo había acechado a todas horas desde dos días atrás.
Después de la conversación de Seokjin y Yoongi no lo tenía tan claro, pero
después del accidente, Jimin tuvo miedo de que hubiera perdido su don y éste se
hubiera vuelto una maldición. Un arma.
Pero, por las palabras de Yoongi, el chico parecía bastante seguro de que
solo lo podía dañar a él… ¿verdad? No era una buena noticia, pero podía ser un
consuelo… tal vez. Aunque el solo pensamiento lo hizo sentirse una terrible
persona.
Taehyung pareció pensárselo antes de pegarse un mordisco en el brazo.
Literalmente. Jimin se lo quedó mirando con los ojos como platos, incrédulo.
—¿¡Qué haces!?
Taehyung le medio sonrió con la boca manchada de sangre. Jimin pudo intuir
unos colmillos antes de apartar la mirada. Aunque Taehyung fuera su mejor amigo
—o eso era lo que lo consideraba, por lo menos—, verle en esas condiciones
rozaba lo macabro.
—Cúrame.
Jimin lo volvió a mirar con incerteza. Por supuesto, Taehyung sería el
único de llevar a cabo una prueba tan extrema como esa. ¿Para qué esperarse a
hacerse daño de verdad cuando podía usar sus colmillos de vampiro en su propio
brazo? Si Jimin no estuviera tan nervioso, habría puesto los ojos en blanco.
—¿Y si te hago daño?
—Bueno, mientras no me dejes sin brazo… es el importante, ya sabes —Alzó
las cejas de manera sugestiva y esa vez sí que Jimin puso cara de «por el amor
de Dios».
El chico miró al vampiro una vez más antes de alargar el brazo
tentativamente y colocar la mano sobre la herida. Respiró hondo antes de
convocar su energía, blanca y limpia. El miedo no le duró demasiado, puesto que
no tardó ni diez segundos en deshacerse de la marca de colmillos por completo,
restos de sangre como única prueba de que allí había una herida momentos antes.
Taehyung se observó el brazo con atención antes de asentir.
—No, tus poderes siguen funcionando a la perfección.
—Entonces… tal vez Yoongi tiene razón…
Taehyung lo miró de manera inquisitiva, y Jimin decidió contárselo todo. Le
explicó cómo reaccionó Yoongi el día del accidente, y lo que había oído cuando
volvía del baño. Taehyung iba asintiendo de vez en cuando. De hecho, Jimin podía
ver cómo su rostro se iluminaba por momentos, como si una idea se iluminara en
su cabeza. Y, en ese entonces, Jimin supo que Taehyung sabía algo que él
desconocía.
—Taehyung… ¿qué me estáis ocultando? —preguntó Jimin directamente. Sabía
que, si había alguien en esa casa que podía contarle la verdad sin tapujos, esa
persona sería Taehyung—. ¿Qué es Yoongi y por qué tiene tantos enemigos?
Jimin conocía la identidad de todos los chicos. Taehyung era mitad vampiro.
Seokjin, medio hada. Hoseok un híbrido de tritón. Jungkook de hombre lobo.
Incluso Namjoon había dejado claro que compartía genes con un dragón. Pero
Yoongi… Yoongi seguía siendo todo un misterio. Percibía algo profundo y oscuro
en él, algo casi… maligno. Pero no sabía qué pensar.
—Jimin, creo que… —empezó Taehyung, pero una canción de fondo lo
interrumpió. Ambos se giraron hacia la mesita de noche, donde el teléfono móvil
del vampiro sonaba y vibraba. Jimin pudo leer el nombre de Jungkook en la
pantalla, indicando quién llamaba. Justo cuando Taehyung contestaba, la puerta
de la habitación se abría y entraba Hoseok.
Jimin se quedó mirando al recién llegado con extrañeza.
—¿Hoseok? —Miró por encima del hombro a Taehyung antes de volver a
centrarse en el tritón—. ¿Por qué Jungkook está llamando si ya habéis llegado?
—¿Jungkook? —preguntó Hoseok, con la misma cara de sorpresa—. De hecho, eso
es lo que os quería preguntar. ¿Dónde está? Tenía que llevarme unos papeles,
pero no ha aparecido. Al final el jefe ha dicho que da igual, que los puedo
traer mañana, pero…
Jimin frunció el ceño, y en ese momento escuchó la voz alarmada de Taehyung
detrás de él.
—¿Dónde estás? …vale. ¿Podrás…? Sí. Entiendo. No te muevas, escóndete y ni
se te ocurra moverte hasta que lleguemos. Aguanta —Y colgó.
Hoseok y Jimin lo miraba, expectantes, y una sombra se apoderó de la
habitación.
—Jungkook está malherido. Lo han atacado.

He amado la imagen de este capítulo enormemente. ♥
ResponderEliminarJimin y taehyung me dan una envidia, haha. Pues, en la vida real se ve que se llevan muy bien, y jimin siempre es como muy protector con taehyung y... ay, la 95z son amor. Es genial que jimin vea a taehyung como su mejor amigo, yeah. Omg, una hada, adiviné que era una hada por la sensasión que sintió jimin :') qué chévere, y si dice que está de su lado es que habrá un tipo de guerra, algo malo se aproxima y ni idea tenemos de quién o qué o de qué es capaz el malo de la historia. Sufro de ansiedad, ay.
Lolol, namjon necesita controlar ese enojo suyo, porque acabará explotándolo todo como siga así, ome.
¡Quiero saber qué son min yoongi y park jimin! Dejen de interrumpir cada que van a soltar algo relevante, por dios, es que me arranco los pelos de la cabeza, hahaha. Esa conversación entre seokjin y yoongi me deja enojada, ¿por qué jin no le da razón a yoongi de lo que él cree que es jimin? ¿qué cree yoongi que es jimin sólo por el hehco de haberlo herido? ;;;; help.
Joder, han atacado a jungkook, ¿cómo reaccionará taehyung? Esto se va a descontrolaaar. ¡Aiuda!
Me frustro muchísimo. Nunca sabré que es Yoongi y nunca sabré que es Jimin. AHSJDHSKHSSKJS 💣 Jope, es que tendría que ser o algo bueno o algo picaro por la cara de Taehyung, ¿no? Ay dios mio, y encima Jungkook malherido... :((((5
ResponderEliminarSi es que ahora es cuando se pone más intenso ay
Voy a seguir leyendo porque es que... Me voy a morir sin saber que son cada uno, de verdad 😢
"Por primera vez, Taehyung y Jungkook no habían llegado juntos" ayyyy noooo, problemas? ya admitan que se aman =(
ResponderEliminar"Si quisiera enfrentarme a vosotros, no me hubiera encarado con el vampiro del grupo" o sea hello mi bias idiotas 💅💅 - orgullosa- XD a veces
Bueno, mientras no me dejes sin brazo… es el importante, ya sabes" Taehyung... Por favor........
Yoongi seguía siendo todo un misterio. Percibía algo profundo y oscuro en él, algo casi… maligno" Listo, ya se lo que es! Pero tranquilas no les harearé spoiler