Namjoon no tardó
ni treinta segundos en encontrar a Jimin —la casa no era lo suficientemente
grande para siete personas—, sentado en el sofá charlando con Taehyung y
Jungkook. No parecía demasiado contento, lo que puso aún más presión sobre los
hombros del dragón. Conociendo a Jimin, seguro que las noticias lo
destrozarían, y era su deber hacer que el grupo mantuviera la calma. Era en
esos momentos que odiaba ser el líder.
Antes de que pudiera dar dos
pasos dentro del comedor, notó una mano en el hombro. Se giró y vio a Seokjin
sonriendo y asintiendo, dándole ánimos, probablemente calmándolo con sus
poderes, a pesar de lo débil que debía sentirse por culpa de las visiones. Y
Namjoon pensó que no merecía nada, nada de todo eso, pero daba las gracias a todos
los astros. Le devolvió el asentimiento y se giró hacia los dos chicos, que se
habían percatado de la presencia de los dos mayores y los miraban con
curiosidad.
—¿Pasa algo? —preguntó
Taehyung. Namjoon fue a decir algo, pero Seokjin se le adelantó.
—Jimin, ¿has avisado a tu
madre de que te quedabas aquí esta noche? —Jimin lo miró confundido, claramente
sin esperarse esa pregunta.
—Pues le he mandado un mensaje
antes, pero no me ha contestado.
—¿Puedes probar a llamarla,
tal vez? —preguntó Seokjin, con la voz más neutra y calmada posible. Namjoon
sabía lo que estaba haciendo, quería comprobar la situación antes de soltar la
bomba, en el caso de que su visión estuviera equivocada o la hubiera
interpretado mal.
Jimin cada vez tenía más cara
de no entender nada, pero asintió y sacó el móvil. Buscó el número y se llevó
el aparato a la oreja. Los otros cuatro lo miraron sin decir nada, expectantes.
Al cabo de un rato, el chico suspiró y colgó.
—No contesta. Hyung, ¿por
qué…? —Se asustó al ver los rostros serios de Namjoon y Seokjin—. ¿Qué pasa?
—Iré a avisar a Yoongi y a
Hoseok —dijo el mayor, y Namjoon asintió. Jimin se los quedó mirando sin
entender nada, cada vez más nervioso.
Poco después, los siete híbridos estuvieron reunidos en el comedor. Todos
miraban a Namjoon, unos más inquietos que otros.
—Tenemos motivos para
sospechar que la madre de Jimin corre peligro —dijo, con cuidado.
—¿Qué? —escucharon preguntar
al chico inmediatamente. Ningún grito, no se movió ni un ápice, solo un débil e
incrédulo «¿Qué?».
Seokjin explicó la visión que
había tenido, las escenas en las que aparecía una y otra vez la misma mujer
siendo perseguida y capturada por unas figuras misteriosas. Le explicaron a
Jimin que Seokjin, como parte de la estirpe real de las hadas, tenía ciertos
poderes especiales, como el de ver el futuro en los momentos más inesperados y
a menudo inoportunos. Sin embargo, el chico parecía ido. Miraba a Seokjin con
el rostro lleno de dudas, y el hada podía ver las lágrimas sin caer acumuladas
en los ojos del chico. Jimin no dijo nada, sino que volvió a intentar llamar
por teléfono. Una y otra vez. Nadie sabía muy bien qué hacer o decir.
—Jimin, no… —dijo Taehyung,
pero el chico miraba el móvil con rabia.
—No contesta. No, nada…
mierda, ¡mierda! —decía, y habría lanzado el móvil al otro lado de la
habitación si no fuera por el brazo de Seokjin rodeándolo.
—Jimin, tranquilo. La
encontraremos.
—De eso no cabe la menor duda
—asintió Namjoon—. Chicos, arriba. Hay trabajo que hacer.
Todos se fueron levantando de
los sofás, Jimin el primero, pero el hada negó con la cabeza.
—Jimin, tú deberías quedarte
aquí.
—¿Qué? —preguntó, incrédulo—.
Ni hablar. Tienen a mi madre, ¡tengo que encontrarla!
—Es probable que sea una
trampa —dijo Jungkook, hablando por primera vez—. Está claro que quieren usar a
tu madre para…
Hoseok, que estaba apoyado en
el reposabrazos del lado del lobo del sofá, le propinó un codazo antes de que
pudiera terminar la frase.
—Lo que quiere decir Kookie es
que es demasiado peligroso, sabiendo que tú también estás en peligro. Sería
exponernos demasiado.
—Confía en nosotros, la encontraremos —dijo Taehyung, sonriendo e
incorporándose.
—Tú tampoco vienes, Taehyung.
El vampiro se quedó mirando a Namjoon como si no lo hubiera entendido.
—¿Por qué?
—Aún estás débil.
—Eso no…
—Eso dilo cuando las piernas no te tiemblen como batidoras al intentar
levantarte —intervino Yoongi, de brazos cruzados y mirada de aborrecimiento.
Taehyung chasqueó la lengua, plenamente consciente de que no podía negarlo, y
dejó caer todo su peso contra el respaldo del sofá.
—Yo también me quedo —dijo Jungkook, de repente. Todos lo miraron,
sorprendidos—. Alguien tendrá que quedarse con ellos, ¿no? El enemigo podría
aprovechar para atacar si sabe que la mayoría estamos esparcidos por ahí.
En realidad, lo que le daba miedo a Jungkook era separarse de Taehyung.
Verlo desmayado y moribundo casi lo había matado del susto, y no quería volver
a correr ese riesgo. Ya era la segunda vez que Taehyung estaba a punto de morir
en menos de dos meses, una tercera lo iba a volver loco.
—No, Jungkook, te necesitamos ahí fuera. Eres el mejor rastreador del
grupo, y el más rápido —sentenció Namjoon—. Se quedará Yoongi.
—¿Y eso por qué? —se quejó inmediatamente el susodicho, fulminando a Namjoon
con la mirada—. ¿Me he convertido en la puñetera niñera oficial del grupo, o
cómo va esto?
—Si realmente recibiéramos un ataque aquí, tus poderes son los únicos que
no contribuirían a destrozar el apartamento, Yoongi. Jungkook, en tu forma
lobuna ni siquiera cabes por la puerta. Seokjin, Hoseok y yo tampoco somos
útiles en interiores. Creo que no hay nada más que discutir.
Jungkook fue a protestar una última vez, pero Taehyung le lanzó una mirada
y negó con la cabeza, sonriendo.
—Estaremos bien. Tú encuentra a la madre de Jimin, ¿vale?
Jungkook, aunque seguía un poco contrariado, asintió.
Mientras discutían la estrategia, Jimin no decía nada. Tenía la mirada
perdida en un punto aleatorio del suelo, y Seokjin sabía que estaba intentando
no llorar. Sintió una enorme pena por el chico. Esas últimas semanas no habían
sido más que una desgracia tras otra para él.
Hacía media hora que el resto se había ido. Yoongi se había encerrado en su
habitación casi inmediatamente —«Avisadme solo si estáis a punto de morir. Para
ir preparando las palomitas», les había dicho, todo simpatía—, y Taehyung y
Jimin se habían quedado en el comedor hablando. Taehyung hacía lo imposible
para distraer a Jimin, porque cada vez que se despistaba, el chico ponía un
semblante tan triste que creía que se le iba a partir el corazón. Como último
recurso, decidió explicarle todo lo ocurrido con Jungkook. En parte para que
Jimin dejara de preocuparse por su madre durante unos minutos, y en parte
porque Jimin se había convertido en un amigo muy importante para él —y para el
grupo— y creía conveniente que el chico lo supiera. Además, Taehyung también
necesitaba hablar con alguien.
—Hacía casi tres semanas que no bebía sangre —dijo, llamando la atención de
Jimin al instante.
—¿Eh?
—Desde la pelea con los vampiros. Jungkook quedó muy afectado. Cuando nos
vimos después de eso… me dijo que olía como ellos. Su cara de rechazo… no podía
soportarlo —Taehyung suspiró—. Así que dejé de beber sangre.
Jimin lo escuchaba con atención.
—Pero… ¿puedes…? Quiero decir, creía que los vampiros necesitaban sangre
para vivir.
—La necesitamos —Jimin frunció el ceño.
—¿Es por eso que se te veía tan cansado? —Taehyung asintió y Jimin entendió
muchas cosas—. Taehyung, Jungkook no es de los que…
—Ya, ya lo sé —lo interrumpió, sabiendo lo que iba a decir—. Ha sido él el
que me ha obligado a beber sangre hoy, después de llamarme idiota.
Jimin sonrió un poco.
—Se preocupa tanto por ti como tú por él. Ya has visto cómo se ha puesto
cuando Namjoon no le ha dejado quedarse.
Taehyung volvió a asentir, y Jimin notó que cada vez estaba más ido.
—Tae, vete a dormir. Aún no estás recuperado del todo.
—Esperaré a que el resto vuelva —dijo él, muy convencido, pero Jimin negó
con la cabeza.
—Ni hablar. Solo nos falta un vampiro falto de sangre y muerto de sueño si
nos atacaran de verdad —dijo Jimin, intentando usar el tono que Seokjin
empleaba para convencerlos de algo. Tono de madre, como el que usaba su madre
con él de vez en cuando. El solo pensamiento le provocó ganas de llorar, pero
se contuvo. Tiró a Taehyung del brazo—. Venga, a la cama.
Taehyung no las tenía todas consigo, pero asintió.
—¿Te quedarás esperando? —Esa vez fue Jimin el que asintió—. ¿Seguro que no
quieres…?
—¡A dormir!
Taehyung sonrió un poco y despeinó a Jimin antes de levantarse.
—Si necesitas algo, ven a despertarme. ¿Me has oído?
—Que sí, que sí.
Jimin no dejó de sonreír hasta que Taehyung hubo desaparecido por el
pasillo. Solo entonces dejó caer el semblante y se desplomó contra el sofá, con
la mirada perdida en el techo. Estaba cansado, preocupado y confundido.
Ya había pasado casi una hora desde que Hoseok y el resto habían salido en
busca de su madre, y no habían recibido noticias. No sabía si eso era una buena
o una mala señal. No quería pensarlo. Si algo le llegaba a pasar a su madre…
no, tenía que ser positivo. A Jimin se le daba muy bien ser positivo. Se
levantó y fue hacia la estantería a buscar algo que leer y distraerse. Sonrió
al ver que la mayoría de volúmenes eran suyos. Los otros chicos no eran ávidos
lectores, pero leer era uno de los mayores pasatiempos de Jimin y, de tanto
frecuentar la casa, había ido dejando un pedacito de él en esa estantería casi
vacía. Pasó una mano por los lomos de los libros, hasta parar en uno de sus
favoritos. Había sido un regalo de su madre.
Antes de poder contenerse, empezó a llorar. Conocer a los demás chicos
había sido fantástico. Nunca se había sentido tan integrado en un grupo de
amigos —las mudanzas se lo habían puesto difícil—, y se divertía con ellos, y
lo entendían como nadie. Compartían esa naturaleza tan extraña… híbridos. Por
fin Jimin había encontrado una respuesta a todos los sucesos extraños que lo
habían rodeado, que a veces le habían hecho plantearse si se estaba volviendo
loco, pero, ¿qué había conllevado todo eso? Su madre estaba desaparecida,
probablemente en peligro, y él no podía hacer nada que no fuera curar pajaritos
heridos por la calle. La impotencia era un sentimiento que le empezaba a
resultar familiar. Era débil, débil, débil…
No se dio cuenta del momento en que le pegó un puñetazo a la pared, ni de
cuándo había empezado a sollozar, ni de la otra presencia que había aparecido
en la sala. Solo se giró en cuanto notó una mano agarrarle el brazo. Se encontró
con el rostro impasible de Yoongi y sabía que lo iba a mandar a callar o algo
por el estilo. Probablemente la llorera de Jimin lo había molestado mientras
dormía. Jimin sabía que Yoongi no lo soportaba, y por suerte o por desgracia ya
se estaba acostumbrando. Casi, casi se esperaba un puñetazo. Pero lo que no se
esperaba fueron las palabras de Yoongi.
—No solucionarás nada poniéndose así. Ni van a encontrar a tu madre más
rápido, ni te va a ayudar a calmarte. Si sigues así no solo nos pondrás
histéricos a los demás, sino que te vas a provocar una embolia cerebral a ti
mismo, así que hazte un favor y respira antes de hacer un boquete en la pared.
Aunque no es como si pudieras, claro —Jimin no dijo nada. Solo se lo quedó
mirando muy fijamente, con los ojos muy abiertos. Yoongi bufó—. Confía un poco
en los demás, niñato.
Dicho esto, lo soltó y desapareció por donde había venido. A Jimin le costó
reaccionar. ¿Qué acababa de pasar? ¿De verdad Yoongi lo había intentado animar
—a su manera— o su mente empezaba a imaginarse cosas?
Lo único que sabía a ciencia cierta era que había dejado de llorar y que su
corazón latía un poco más rápido de lo normal.
Namjoon y Seokjin tardaron un poco en entrar en casa de Jimin, pero al
final lo consiguieron sin alarmar a nadie. Seokjin había usado su magia para
ocultar a Namjoon mientras este volaba hasta el balcón de los Park y de ahí
hacía derretir el seguro de la puerta de cristal y metal. Probablemente
tendrían que conseguir otra, pero en esos momentos tenían cosas más importantes
por las que preocuparse. Namjoon consiguió colarse en la casa y fue a abrir la
puerta de entrada para que pudiera entrar Seokjin. El chico apareció momentos
después por las escaleras del bloque.
—¿Por qué no se nos ha ocurrido pedirle las llaves a Jimin? —se lamentó, y
Namjoon se encogió de hombros.
—¿La urgencia del momento? —Seokjin rodó los ojos antes de entrar.
Se habían separado en dos grupos: Hoseok y Jungkook se dedicaban a
patrullar el área, usando el olfato del hombre lobo, mientras Namjoon y Seokjin
iban a casa de los Park a buscar alguna pista que indicara dónde podía haber
ido la madre de Jimin. El trabajo de la mujer había sido el primer lugar al que
habían acudido, pero el guardia les dijo que la señora Park ni siquiera había
aparecido por ahí, lo cual los inquietó aún más. Eso significaba que llevaba
desaparecida más horas de las pensadas.
Aunque inspeccionaron cada rincón del piso —no fue demasiado difícil, la
casa apenas parecía habitada. Se notaba que se mudaban a menudo, por lo que no
acumulaban demasiados objetos de valor—, no encontraron absolutamente nada que
les pudiera ser de ayuda.
Después de mirar una vez más en el cuarto de baño, Namjoon vio a Seokjin
observar con atención algo que tenía en la mano. Al acercarse, se dio cuenta de
que era una foto. En ella salían Jimin y la que supuso que era su madre,
sonriendo con el mar de fondo.
—¿Es ella? —preguntó, y Seokjin asintió.
—Sí, no me cabe la menor duda. La mujer de la visión es la misma que la de
la foto.
Aunque ya lo sabían, la confirmación solo puso a Namjoon más nervioso. Sin
embargo, Seokjin miraba la foto con una sonrisa llena de ternura.
—Parecen muy unidos. Es una familia de dos, pero sigue siendo una familia
al fin y al cabo…
—Una familia…
Namjoon no había conocido jamás a sus padres, así que la primera imagen que
le venía a la cabeza con esa palabra eran los demás híbridos. No, eso no era
cierto del todo. El primer rostro que aparecía en su mente, cada vez y sin duda
alguna, era Seokjin. Seokjin era su mejor amigo. Seokjin era familia. Seokjin
era…
—¿Vamos? No creo que encontremos nada más.
Namjoon dio un respingo y asintió. Dio las gracias que Seokjin apagara la
luz y la habitación quedara casi a oscuras, porque era consciente de que había
enrojecido. Solo esperaba poder mantener el humo dentro de su sistema, al menos
hasta que estuvieran a la intemperie.
Hoseok y Jungkook tampoco tenían suerte. Aunque Jungkook, en su forma
lobuna, había rastreado zona tras zona de la ciudad, no había encontrado ningún
tipo de rastro que seguir. Hoseok había
ido preguntando a algunas personas —él era el único que había hablado con la
madre de Jimin directamente, así que recordaba su aspecto—, pero nadie había
visto a una mujer de esas características. Tampoco creía que fueran a tener
éxito de esa manera, pero era lo único que podía hacer por el momento.
Habían recibido una llamada de Namjoon indicándoles que no habían
encontrado nada, que lo mejor sería volver y esperar un poco. Todavía había una
remota posibilidad de que la madre de Jimin simplemente hubiera ido por su
cuenta a algún sitio y no se diera cuenta de que su hijo la había estado
llamando, aunque era poco probable. Hoseok aprovechó el camino de vuelta para
preguntarle a Jungkook —que había vuelto a su forma humana— algo que le había
estado rondando por la cabeza durante toda la noche.
—Por cierto, ¿qué ha pasado con Taehyung? Hoy se le veía mejor —preguntó,
como si se le acabara de ocurrir. Jungkook pareció reaccionar ante el nombre
del vampiro.
—Bueno… —Se pensó las palabras—. Llevaba tiempo sin beber sangre, hasta el
punto que hoy lo he encontrado desmayado… le he dado sangre. ¡De unas bolsas!
—se apresuró a añadir, al ver que Hoseok lo miraba con sorpresa—. Al parecer…
bueno, era culpa mía. Se pensó que, si bebía sangre, me iba a recordar a los
vampiros que me atacaron… lo cual es una tontería, porque Taehyung no tiene
nada que ver con… esas cosas. Pero bueno, me ha prometido que no lo volvería a
hacer.
Hoseok asintió. Él ya sabía que Taehyung había dejado de beber sangre, y
también conocía el motivo, pero había decidido no inmiscuirse porque era cosa
de ellos dos. Se alegraba de que lo hubieran arreglado, pero si Taehyung había
llegado a desmayarse… la próxima vez tendría que tener más cuidado. En todo
caso, Jungkook parecía más serio y pensativo de lo normal.
—Si lo habéis arreglado, entonces ya está… ¿todo bien?
Jungkook tardó en responder, y si no fuera por su súper oído, Hoseok se
pensaría que no lo había escuchado.
—Bueno… —Hoseok lo instó a hablar con un movimiento de cabeza—. Oye, hyung.
—¿Sí?
—Alguna vez… has tenido a alguien a quien has querido mucho, y nunca te ha
parecido raro, pero… de repente, ¿sientes que esos sentimientos han cambiado?
No a mejor, ni a peor, simplemente… ¿diferente?
Hoseok no dijo nada, pero asintió. Aunque podía intuir por dónde iban los
tiros, no tenía nada que decir al respecto. No por el momento, al menos.
—Las cosas están cambiando —dijo Jungkook, más para sí mismo que para él.
Aun así, Hoseok le respondió.
—Pase lo que pase —dijo el tritón, estirando los brazos y desperezándose—,
lo importante es hacer lo que te hace feliz, y ya está.
Esa vez fue Jungkook el que asintió sin palabras.
Jimin estaba leyendo cuando los cuatro chicos llegaron. O eso supusieron,
porque dejó el libro tan rápidamente en cuanto escuchó la puerta abrirse que
dudaban siquiera que lo tuviera en las manos segundos antes. Los miró,
expectante, con la esperanza inundándole el rostro, que también mostraba un
gran cansancio. Namjoon negó con la cabeza, y la expresión de Jimin se
ensombreció.
—No hemos encontrado nada, pero seguiremos buscando. Mañana será otro día.
Por hoy, deberíamos descansar.
Todos agradecieron que fuera domingo, porque eran casi las cuatro de la
mañana y estaban todos agotados. Si hubiera tenido clase o trabajo, hubieran
faltado sin duda alguna. Hoseok y Jungkook no tardaron en irse a sus
habitaciones. Seokjin fue a guardar la cena —que nadie había tocado— y Namjoon
fue a hacerle compañía.
Jimin, alicaído, cogió uno de los cojines del sofá y se dirigió hacia el
pasillo. Se sorprendió al ver a Yoongi ahí parado. Creía que seguía durmiendo.
—¿Qué haces? —preguntó el chico, tan poco simpático como siempre, mirando
el cojín en su mano.
—Ir a dormir con Taehyung y Jungkook.
—Ah —fue lo único que recibió por respuesta. Jimin, sin entender demasiado
la situación, se encogió de hombros y se metió en la habitación del vampiro y
del hombre lobo en silencio.
Yoongi, por su parte, volvió a su propia habitación. Hoseok ya estaba ahí,
sentado en el escritorio de brazos cruzados y una sonrisa en el rostro.
—Le habías preparado la cama, ¿verdad? —dijo, señalando su propia cama, que
tenía sábanas recién cambiadas, aunque por su tono de voz no parecía importarle
lo más mínimo.
Yoongi no dijo nada.

" —Le habías preparado la cama, ¿verdad? —dijo, señalando su propia cama, que tenía sábanas recién cambiadas, aunque por su tono de voz no parecía importarle lo más mínimo.
ResponderEliminarYoongi no dijo nada."
Morí con eso jajajjaaj sea como sea a él ya le comienza a importar Jimin aunque aun no puedo deducir el porqué le hace daño la luz que emite Jimin, en fin...esto me gusta como va.
Lo malo es que se me hace corto losc capitulos, lo bueno...que asi puedo leer otras cositas mas jejjejeje.
Espero el siguiente capitulo ^^
"—Le habías preparado la cama, ¿verdad? —dijo, señalando su propia cama, que tenía sábanas recién cambiadas, aunque por su tono de voz no parecía importarle lo más mínimo." Me muero, haha, casi dejo de respirar por un instante, joder. Ayayayayay.
ResponderEliminarA ver, ¿qué onda con el malo de la historia? Arg, que haga su jodida aparición de una vez y se deje suspenso, dioses. Iba a soltar una especulación paro todo lo han dicho ya los chicos, entonces me dejan como con dudas... tienen la guardia muy alta, ¿así cómo podré soltar alguna deducción? orz. Ñeñeñe, jungkook no se quiere separar de taehyung, ay, muero. :( ¡y ese namjin me deja muy picada, demasiado! Ustedes quieren acabar conmigo.
Y no diré nada de yoongi tratando de calmar a jimin porque... porque... es que no lo merecen(?) ;;;; ¡Está muy bueno, ome!, sentí el capítulo tan corto, ay.
¿¡Qué le había preparado la cama!? ¿¡DE VERDAD!? Esto va viento en popa a toda vela madre mia jajaj.
ResponderEliminarMe estoy quedando muuuy intrigada porque a ver, claramente la tienen a la madre unos malos, entonces bueno... Pero que quieren de Jimin a ver. Es que puedo llegar a entender que es por lo que pienso que es, ¿pero es para tanto? Puff, no me está gustando por donde va :(
Este fue un cap cortito, pero intenso 😍😍 Nos seguimos leyendo bonitaaa 💗
"¿Me he convertido en la puñetera niñera oficial del grupo, o cómo va esto?" bueno ya está la madre, el padre/líder, la esperanza e incluso la mascota... XD
ResponderEliminar—«Avisadme solo si estáis a punto de morir. Para ir preparando las palomitas" no se por qué no imaginé que diría esto Jajajajajajaja
"—Le habías preparado la cama, ¿verdad? " AHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! Están floreciendo los feelings en YoonGi *w*
Por cierto, en mi opinión la mamá de Jimin sabía que era por el hecho de que hacía q se mudara tan a menudo... Aunque siempre creí que ella era la vieja con la que habla Nam por tlf.