Era la segunda vez
en poco tiempo que necesitaban una reunión colectiva en el comedor, y Seokjin
no estaba seguro de si la imagen de los siete chicos juntos le agradaba o lo
horrorizaba. Probablemente un poco de ambas. Jimin, que ya se contaba oficialmente
como uno de los habitantes del piso, los miraba a cada uno sin decir nada desde
la butaca, jugueteando con el cordón de sus pantalones de chándal por los
nervios.
—Así pues, sabemos que hay
algunas hadas que han desertado y están en contra las leyes naturales de su
propio pueblo —seguía explicando Seokjin, intentando no dejarse llevar por los
rostros crispados de sus amigos. Las hadas no eran gente agradable, pero
siempre era mejor tenerlos como jugadores neutrales que como enemigos.
—Y automáticamente contra
nosotros —puntualizó Namjoon, de pie junto al medio hada. Taehyung, desde el
sofá, soltó algo como «se han pasado al lado oscuro, como un Lord Sith», pero
nadie le rio la gracia. Ni siquiera Jungkook.
—¿Tal vez somos nosotros los
que los hemos puesto en su contra? —comentó Hoseok, pensativo—. La aparición de
Jimin ha provocado varios altercados y… ¡eh!
Jungkook le había pegado un
codazo, mandándolo a callar. Sin embargo, Jimin asintió.
—No, Hoseok tiene razón. En
parte es por mi culpa… así que tengo que hacer algo.
—Tenemos —corrigió Taehyung,
lanzándole una sonrisa que Jimin agradeció con una propia.
—En todo caso, seguimos
bastante a ciegas en cuanto a pasos que seguir. Por el momento, proseguiremos
la búsqueda de la señora Park —Llamarla «señora Park» en vez de «madre de
Jimin» ayudaba a Namjoon a mantener la mente fría ante la situación—, y quiero
que todos toméis las máximas precauciones posibles. No quiero a nadie solo en
ningún momento, si podemos evitarlo.
—Respecto a eso… —dijo Hoseok,
con cierta inseguridad—. Mañana tengo acampada con los niños del club de
natación. Estaré todo el fin de semana fuera.
—¿Es imperativo que vayas?
—cuestionó Seokjin, con calma. Hoseok se lo pensó un momento antes de asentir.
El hada suspiró.
—Entonces llévate a alguien
contigo —sugirió Namjoon, aunque sonó a orden en toda regla. Taehyung no tardó
nada en levantar la mano y, con la otra, levantar la de Jungkook.
—¡Nosotros podemos ir! —dijo,
con una sonrisa de oreja a oreja. Todos lo miraron con incerteza. Incluso
Yoongi, que estaba sentado en una de las sillas de la mesa sin abrir la boca.
—¿Podrás, Taehyung? —preguntó
Jimin, preocupado—. Últimamente no…
—Nimiedades —dijo el vampiro,
restándole importancia al asunto con un movimiento de mano. Taehyung y sus
palabras grandilocuentes.
—Bueno —dijo Namjoon, mirando
a los demás, uno a uno. Era demasiado arriesgado para Jimin, Yoongi lo mordería
si lo insinuaba siquiera, y él mismo tenía que quedarse por si sufrían
cualquier emergencia. Seokjin podía ser una opción factible, pero algo le decía
que enviar a Jungkook lejos de Taehyung traería más problemas que desgracias—.
Está bien, podéis ir los tres juntos por si pasara algo.
Taehyung empezó a hacer un
pequeño bailecito de la victoria mientras Jungkook seguía asimilando lo que
acababa de pasar.
Hoseok, Taehyung y Jungkook
salieron de casa temprano —demasiado temprano, temprano a niveles criminales,
según el hombre lobo—, Namjoon tenía trabajo y Seokjin tenía que estudiar —a
veces se les olvidaba que, entre pelea y pelea contra criaturas fantásticas,
seguían siendo estudiantes y trabajadores metidos de lleno en la sociedad—, por
lo que Jimin se encontró a solas con Yoongi en la casa por enésima vez. Parecía
que alguien allá arriba estaba dispuesto a ponerle las cosas difíciles.
Era sábado, así que sabía que
era día de entrenamiento lo quisiera o no, pero esa vez no estarían ni Taehyung
ni Hoseok para socorrerlo si Yoongi volvía a pasarse de la raya. Casi podía
notar las agujetas que tendría al día siguiente. Contra todo pronóstico, las
dos horas de lucha no fueron ni la mitad de catastróficas de lo que solían ser,
así que Jimin no podía quejarse. Como siempre, esperó que Yoongi fuera el
primero en darse una ducha —no quería tentar a la suerte— y aprovechó para
seguir leyendo uno de los libros que había traído de casa. La estantería cada
vez estaba más llena. Aunque su presencia ahí fuera por una desgracia, tenía
que admitir que estar dejando su pizca de personalidad en la casa le gustaba.
En cuanto escuchó la puerta del baño abrirse, se apresuró a dejar el libro en
la mesita y meterse él.
Cuando salió, con una camiseta
blanca, unos pantalones cortos y restregándose una toalla por el pelo mojado,
se encontró a Yoongi inspeccionando el libro que había dejado momentos antes.
—¿Lees?
Jimin se refería a una lectura
como pasatiempo, pero, por su tono sorprendido, parecía que no acabara de
creerse que Yoongi tuviera la capacidad de leer siquiera. El chico decidió
pasar por alto esa observación.
—De vez en cuando —respondió
él, de manera desinteresada—. ¿Cómo te pueden gustar todas estas mariconadas?
—No me puedo creer que hayas
llamado «mariconadas» a los libros de Maggie Stiefvater —dijo Jimin,
indignado—. ¿Acaso has leído alguna de sus obras?
—No —dijo, sin vergüenza
alguna.
—Pues deberías —le soltó
Jimin, acercándose a él y señalando el libro en sus manos—. De hecho, hay un
personaje en esta saga que me recuerda mucho a ti.
Yoongi no debería haber
sentido tanta curiosidad por ese comentario, pero la sentía.
—¿Y eso por qué?
Jimin empezó a contarle una
historia sobre una chica y cuatro chicos envueltos en un misterio más allá de
lo paranormal, cómo cada uno tenía una personalidad muy peculiar y que uno de
ellos encajaba con Yoongi a la perfección.
—Parece muy duro y violento,
pero en el fondo tiene un gran corazón —dijo Jimin, muy serio. Yoongi alzó una
ceja.
—¿Me estás diciendo que crees
que en el fondo tengo un gran corazón? —preguntó, y lo hizo con tanta sorna que
Jimin ni siquiera se molestó en responder, sino que siguió hablando del libro,
para después pasar a otra historia de la misma autora, para saltar a otras
sagas que había leído y que estaban en la estantería, y tantas otras que
seguían esperando su casa.
Hace un tiempo, Yoongi no
habría escuchado ni treinta segundos de su verborrea. Ese día, no solo lo
escuchó, sino que no se dio cuenta de que estaba sonriendo —o lo más parecido a
una sonrisa que tenía programado en su musculatura facial— hasta que Jimin lo
miró y calló de golpe, con los ojos fijos en sus labios.
Era la primera vez que Yoongi
sonreía junto a Jimin.
En cuanto el mayor se dio
cuenta, se puso serio en una milésima de segundo y se fue de la sala de estar
sin decir nada.
Jimin no se había movido ni un
ápice. No sabía por qué, pero la sonrisa de Yoongi lo había sacudido de pies a
cabeza, especialmente su corazón.
Después del éxito del sábado,
Hoseok no tenía ninguna duda de que el domingo sería otro día fantástico para
el campamento. Todos los niños seguían emocionados, jugando y parloteando sin
parar, y se habían adaptado sin problemas a la aparición de Taehyung y
Jungkook, los «monitores especiales» del campamento. Los niños eran demasiado
fáciles de engañar.
Lo que ninguno de los tres
esperaba era que la otra monitora fuera Ahra, el hada de la escuela de Jimin,
Taehyung y Jungkook.
—¿Qué haces tú aquí? —preguntó
Taehyung en cuanto la vio. No de manera inquisitiva ni agresiva, pero sí con
curiosidad.
—Nuestro reino es rico en
muchos aspectos, pero no en el de la moneda mundana. Estudiar en vuestro
instituto no es gratis.
Es decir, que incluso los
subordinados del padre de Seokjin necesitaban trabajos a tiempo parcial para
subsistir. A Taehyung le divertía la idea sobremanera.
Si no fuera por el pelo
multicolor de ella —aunque eran los únicos que se daban cuenta de ese detalle,
el resto de adultos y niños debían ver un pelo azabache de lo más normal—, sus
ojos oscuros y su aroma a flores silvestres, casi se habrían creído que era una
compañera de clase de verdad.
Era la tarde de domingo y
habían dejado un par de horas libres para que los niños jugaran a lo que
quisieran antes de volver a Seúl. Algunos estaban en el parque, otros hablaban
sentados en unos bancos a la sombra, y muchos otros estaban en el lago dándose
un chapuzón, como era de esperar de alumnos de natación. Los cuatro monitores
—los de verdad y los de mentira— estaban de pie junto a la caseta principal,
vigilando todo el espacio con calma.
A Jungkook no le pasó
desapercibida la manera en que Ahra se tensaba cada vez que uno de los niños se
acercaba a preguntarles algo.
—¿No te gustan los niños,
Ahra? —preguntó, y ella negó con la cabeza. Hoseok la miró con sorpresa.
—Pensaba que a las hadas les
encantaban los niños.
—Solo los atraemos al bosque
para luego comérnoslos.
Los tres chicos estaban
bastante seguros de que se trataba de una broma, pero eso no frenó a Taehyung
de rodear a Jungkook con los brazos de manera protectora.
—A este niño ni tocarlo.
Hoseok empezó a reír, Ahra fue
a contestar algo y Jungkook había abierto la boca para quejarse cuando
escucharon los gritos.
Los cuatro se movieron al
unísono hacia el lago. Algunos de los niños también se acercaron a ver qué
pasaba, la mayoría totalmente desorientados, mientras una niña en la orilla
señalaba el agua con horror.
—¡Taemin se está ahogando!
—gritaba la niña una y otra vez.
Lo cual no tenía ninguna clase
de sentido, porque todos los niños allí presentes podían nadar a la perfección,
y el lago ni siquiera era tan profundo.
Pero a Hoseok no se le escapó
el destello de escamas mientras la cabeza de otro niño que seguía en el agua se
hundía sin previo aviso.
—Sirenas —musitó—. Ahra,
llévate a todos los niños de aquí. Ahora.
La chica asintió y empezó a
llamar a voces a todos los alumnos, asegurando que los otros monitores se
encargarían de ayudarlos. Hoseok no esperó a que todos se hubieran marchado
—algunos amigos de los afectados seguían mirando el agua con lágrimas en los
ojos, preocupados— para lanzarse al lago. No podía confiar en que los niños
pudieran aguantar la respiración el suficiente tiempo como para que los
salvaran sin riesgo de ser vistos por el resto, pero al menos él jugaba con la
ventaja del camuflaje que le daba atacar bajo el agua.
El lago era grande, pero no demasiado.
Hoseok no tardó nada en ver al grupo de sirenas —de colas de colores apagados y
melenas oscuras, directamente sacadas de una película de terror— manteniendo
cautivos a los dos niños. Uno de ellos seguía pataleando, intentando deshacerse
del agarre, pero el otro parecía al borde del desmayo. Hoseok, con su propia
cola de pez, nadó como el rayo.
Lo primero que hizo fue jugar
con el factor sorpresa —claramente lo esperaban, pero no tan rápido ni con
tanta furia— para atacar a la sirena que sujetaba al pequeño Taemin y poder
sacarlo a la superficie, donde Taehyung ya se estaba tirando de cabeza al agua,
colmillos y garras a vista de cualquiera. Ni rastro de Ahra y el resto de
alumnos.
Mientras Hoseok dejaba al niño
en la orilla, junto a Jungkook, el hombre lobo lo agarró de la camiseta que aún
llevaba puesta.
—Vigila a Taehyung, por favor
—le suplicó. Jungkook era consciente de su propia inutilidad en combates
acuáticos, por lo que ni siquiera se había transformado. Podía ser de mucha más
ayuda en su forma humana, pero eso no significaba que no sufriera igual.
Hoseok asintió antes de volver
a zambullirse.
Si alguien creía que los
vampiros no sabían nadar —pensar en un vampiro tomando clases de natación era
una visión un tanto extraña—, era porque no habían visto a Kim Taehyung bajo el
agua.
Su velocidad sobrehumana,
aunque más torpe que en tierra, seguía dándole una gran ventaja submarina.
Aunque las sirenas estuvieran en su terreno, los dientes afilados de Taehyung
eran más peligrosos que sus dentaduras de pez que, aunque finas y punzantes, no
tenían ni la mitad de fuerza.
Pero eso no cambiaba el hecho
de que las sirenas podían respirar bajo el agua y que Taehyung, aunque contaba
con una capacidad pulmonar considerable, no tenía un sistema respiratorio
consistente de branquias en su cuerpo.
Luchó con firmeza los primeros
minutos —lo suficiente como para mantener entretenidas a las criaturas mientras
Hoseok, más rápido que nunca, rescataba al segundo niño y lo ponía a salvo—,
pero la segunda vez que intentó salir a la superficie para coger aire, notó
cómo lo agarraban de los pies y arrastraban de él sin piedad. No era un lago
profundo, pero no había manera de que Taehyung sacara la cabeza si lo mantenían
anclado al fondo de esa manera.
Justo antes de que Hoseok
volviera fue cuando recibió los mordiscos en los brazos. La falta de oxígeno y
la adrenalina del momento nublaban bastante su sentido del dolor, hasta que
notó los dientes puntiagudos de una de las sirenas en su cuello.
Era la primera vez que un
vampiro se sentía la presa, y no el depredador. En esos momentos, un
pensamiento absurdo se apoderó de él: se alegraba de no haber sucumbido ninguna
de todas esas veces en que podría haber bebido de Jungkook. No era una
situación agradable, aunque nadie estuviera succionando su sangre. Pero sí que
el agua empezó a teñirse de rojo a su alrededor. Nadie estaba succionándole la
sangre, pero sí la estaba perdiendo por culpa de las heridas, especialmente la
del cuello. ¿Le habrían pillado la yugular? ¿Se trataba de una herida mortal?
¿Iba a morir? La falta de oxígeno junto a la pérdida de sangre le nublaron aún
más el raciocinio. Se iba, lejos, muy lejos. Lo sentía.
Lo último que notó fue un
torbellino furioso abrirse paso entre las sirenas.
Namjoon no recordaba la última
misión de investigación en que había vuelto con alguna clase de pista. Se había
pasado el día fuera y no había servido de nada. Sabía que tenía que ser
paciente, que la solución no iba a aparecer de la nada, pero no podía evitar
sentirse frustrado. Sus responsabilidades como líder solo lo hacían sentirse
peor.
Llegó al apartamento con ganas
de calcinar algo, pero las ansias destructivas desaparecieron de golpe en
cuanto vio a Seokjin dormido en el sofá.
Hacía tiempo que no veía al
hada con un semblante tan relajado. A pesar de ser la viva imagen de la calma,
sabía que Seokjin era un remolino de emociones en su interior. Se preocupaba
demasiado, se implicaba demasiado, quería demasiado. En parte, Namjoon sabía
que el sufrimiento de Seokjin era su culpa, pero no veía ninguna otra solución.
Un mal menor para evitar un mal mayor. Si volvía a pasarle algo, no se lo
perdonaría jamás.
Pero era innegable la
atracción —el cariño, la necesidad— que sentía hacia el chico, y eran momentos
como esos en los que se permitía ser un poco desconsiderado, un poco egoísta.
Se acercó con cuidado al sofá y se agachó para que su rostro quedara al mismo
nivel que el de Seokjin.
No sabía si era por su
naturaleza como hada, pero Namjoon estaba seguro de que no había visto jamás
una criatura más hermosa.
Solo esa vez, por unos
instantes, quería olvidarlo todo y dejarse llevar. Enloquecer unos instantes.
Solo un momento.
Namjoon besó a Seokjin de una
manera que nadie, especialmente él mismo, creería propia de él: dulce y
cuidadosa, como la caricia de una flor.
Lo echaba tanto de menos…
Se permitió unos instantes de
recuperación —Seokjin, por suerte, no se había despertado a pesar de la
intrusión— antes de levantarse e ir a buscar una sábana para cubrir al chico durmiente.
Estaba encogido como si tuviera frío.
Por el camino, vio la cena
preparada y tapada encima la mesa, con una nota escrita en la bonita caligrafía
del hada: Namjoon. El dragón no pudo evitar agarrar la tarjeta y sonreír con
dolor. Lo echaba tanto, tanto de menos…
Fue en ese momento en que
recibió una llamada que rompió toda la magia del momento. La cogió lo más
rápido que pudo, para evitar que el tono despertara a Seokjin. Aunque casi
destroza el aparato en el proceso —Namjoon era un buen líder, pero demasiado
torpe—, consiguió responder a la llamada a tiempo.
—¿Sí? —contestó, intentando no
alzar demasiado la voz.
—Namjoon —Era Hoseok, y su voz auguraba muy malas noticias—. Taehyung está en peligro.

¿¡QUÉ!? ¿¡CÓMO QUE TAEHYUNG EN PELIGRO!? ¿¡¿¡Y ME DEJAS ASÍ!?!? NO PUEDES HACERME ESTO. ES QUE SEGURO QUE AHORA POR LA FALTA DE SANGRE, JUNGKOOK HACE ALGUNA TONTERÍA Y HACE QUE LE MUERDA O ALGO ASÍ!!! AHAJGSKSHSLSHSI :(((((((💣💣💣💣
ResponderEliminarJope, y encima, Yoongi se estaba abriendo a Jimin; y luego Namjoon con Seokjin... ES QUE ESTE CAP HA SIDO PRECIOSO (obviando lo de Tae, claramente)
Yo no quiero que me dejes así :((( Esperaré con MUCHAS ANSIAS EL SIGUIENTE CAP!!!
💗💗💗💗💗💗
Sentí este capítulo lo más de tranquilo y corto, aun así me encantó entero, y más con ese encabezado tan cuqui y emocionante. Muero.
ResponderEliminarYa me pensaba yo que algo saldría mal en el campamento, ¡pero no me pensaba que taehyung estaría en apuros! Noo~, que no le pase nada, por favor, es que soy débil cuando se trata de ese vampiro, ay. Pinches sirenas, tenían que venir a fregarla justo ese día, orz, y morder a taehyung, joder. "Era la primera vez que un vampiro se sentía la presa, y no el depredador. En esos momentos, un pensamiento absurdo se apoderó de él: se alegraba de no haber sucumbido ninguna de todas esas veces en que podría haber bebido de Jungkook." que piense en eso... ay, no, ojalá puedan ayudarle, orz.
Y para rematar ese yoongi dejando ver una sonrisa suya y namjoon aprovechándose de la siesta de seokjin, orz, es que no puedo con estos tipos. No puedo. Este fic es realmente muy malo para mi salud, orz, ya quiero saber qué pasa en el siguiente capítulo.
Taehyung. ;;;
"pero algo le decía que enviar a Jungkook lejos de Taehyung traería más problemas que desgracias" ahh amo cuando hablan asi del Vkook, es tan bonito
ResponderEliminar"Hoseok, Taehyung y Jungkook salieron de casa temprano —demasiado temprano, temprano a niveles criminales" si.... ya entendimos, era muyyy temprano XD entiendo el sentimiento
Ese YoonGi matando a gente con su sonrisa desde tiempos inmemorables jajaja estaba fangirleando hasta que "o lo más parecido a una sonrisa que tenía programado en su musculatura facial" jajajajajajajaajajaj estas autoras son las mejores matando los momentos XD
Siempre lo digo pero me enamora la actitud de Tae tipo serio/infantil "Los tres chicos estaban bastante seguros de que se trataba de una broma, pero eso no frenó a Taehyung de rodear a Jungkook con los brazos de manera protectora
—A este niño ni tocarlo"
Yo soy una fan de los pequeños momentos y este tipo de cosas me pueden "Vigila a Taehyung, por favor —le suplicó" en enserio me encanta....
"Taehyung está en peligro." bueno mientras todas se quejan yo ligare porq sea muy grave la herida y ver la reacciona Kooki ;)
*Adoro esas imagenes