Apenas pasaron dos días antes de que Taehyung se
encontrara casi en plenas facultades de nuevo, a pesar de haber sufrido el
mayor ataque de su vida. De hecho, si lo pensaba bien, llevaba una buena racha
de jornadas en cama, recuperándose por uno u otro accidente. Nunca se había
sentido tan identificado con el título de «no muerto», tan atribuido a los de
su especie. El destino se emperraba en quitar de en medio a Kim Taehyung, pero
el híbrido de vampiro se resistía con uñas y dientes. O, más bien, con garras y
colmillos.
Sin
embargo, lo más extraño de todo eso era lo rápido que se estaba recuperando esa
vez, a pesar de la situación de emergencia que había rozado la desesperación y
sin duda había sumido a la casa entera en histeria. O eso es lo que le habían
contado, por supuesto. Él no recordaba nada de nada después de perder el
conocimiento en el lago.
De
hecho, Namjoon estaba hablando de esas sirenas del mal en esos momentos, aunque
la mente de Taehyung estuviera divagando lejos del salón.
—Si
antes lo teníamos claro, ahora no cabe duda alguna. Sabemos a ciencia cierta
que por lo menos miembros de la comunidad de las hadas y de las sirenas —Vio a
Seokjin y a Hoseok fruncir el ceño— han cambiado de bando.
—Pero,
¿qué significa exactamente eso de «cambiar de bando»? —preguntó Hoseok,
confundido—. ¿Qué bandos hay, y por qué?
—¿Con
o contra nosotros? —probó Taehyung.
—El
bien y el mal —dijo Jimin, y pronunció las palabras con tanta convicción que
Taehyung se giró a mirarlo. Vio por el rabillo del ojo que Namjoon también lo
había mirado, al igual que Yoongi. Este último parecía incómodo, en el sentido
agresivo de la palabra.
Namjoon
carraspeó.
—En
todo caso, creo que no hay mucha duda en cuanto a la enemistad de otro tipo de
criaturas. Estas últimas semanas han sido una locura para todos, pelea tras
pelea. También sabemos que el... otro bando está especialmente interesado en el
séptimo híbrido.
—Jimin
—asintió Seokjin, y el susodicho pareció hundirse más en el sofá.
—¿Algo
que no sepamos? —dijo Yoongi, sonando aburrido. Taehyung sabía que Namjoon
necesitaba hacerle tragar sus palabras y soltarle algún hallazgo esencial en la
cara, pero no podía.
—No
—Sonó derrotado—. Pero es muy probable que alguien los lidere, y para ello
tienen que sacar criaturas de algún lado.
—¿Haciendo
campaña electoral? —propuso Taehyung. En vez de rodar los ojos, como era de
esperar, Namjoon le lanzó una sonrisa.
—Casi.
Lo hemos estado hablando —Lo cual quería decir que Namjoon y Seokjin lo habían
estado hablando, y tal vez Yoongi— y creemos que deben estar reclutando
criaturas.
—¿Reclutando?
—preguntó Jungkook, hablando por primera vez en lo que llevaban de «reunión de
emergencia»—. ¿Como un ejército?
—Esperemos
que no lleguen a eso —dijo Seokjin.
—De
momento, el plan será buscar el lugar en el que reclutan a estas criaturas.
Yoongi, esa es una tarea que te encomiendo a ti especialmente.
—¿Por
qué? —preguntó Hoseok.
—Porque
Yoongi se mueve mucho más por los suburbios. Estoy seguro de que, si están
reclutando a criaturas de verdad, no lo harán en medio del Coex Mall un sábado
por la tarde.
Yoongi
se encogió de hombros, pero no se quejó, lo cual también fue una sorpresa.
Parecía cansado, más de lo normal.
—Por
el momento, eso es todo. Manteneos alerta. Taehyung, ¿cómo te encuentras?
El
semivampiro tardó un momento en darse cuenta de que le estaban hablando a él.
—¿Eh?
Ah, bien.
—¿Seguro?
—Segurísimo.
Pero puedo fingir estar al borde de la muerte otra vez si eso me da una excusa
para no ir a clase —dijo, sonriendo, y unos cuántos rieron.
Era
tarde, así que se fueron todos a sus respectivas habitaciones excepto Jimin,
que se quedó en el comedor —aunque el chico no tenía una habitación asignada—,
y Seokjin, que se fue directo a la ducha.
Taehyung,
que se había quedado unos momentos hablando con Jimin, entró en la habitación
justo cuando Jungkook se acababa de cambiar. Llevaba pantalones cortos, pero se
había puesto una camiseta de manga larga a modo de pijama. Taehyung arqueó una
ceja.
—Te
iba a preguntar que desde cuándo usas manga larga en mayo, pero, pensándolo
bien, creo que nunca te había visto llevar manga larga desde que nos conocemos.
Jungkook
pegó un respingo y se giró con cara de susto.
—En
invierno uso manga larga —se quejó, aunque su tono de voz no sonaba demasiado
convincente.
—No
para dormir.
—Últimamente
me duele un poco la garganta, no quiero resfriarme.
La
excusa era tan mala que Taehyung estuvo tentado a echarse a reír, pero se
contuvo. No solo era mentira, sino que el semivampiro sabía perfectamente que
la temperatura corporal de Jungkook no le permitía resfriarse a no ser que
fuera en condiciones extremas. Después de quince años sobreviviendo los
inviernos dramáticos de Corea, una brisa de principios de mayo no iba a
penetrar el sistema inmunitario casi perfecto del licántropo.
—Kookie
—dijo, mientras buscaba su pijama como si nada—. ¿Algo que contarme?
—¿No?
—respondió, y en cuanto se miraron, Taehyung lo notó.
Un
tirón, como si una fuerza invisible quisiera acercarlo a Jungkook. Fue leve,
casi imperceptible, pero sorprendió a Taehyung.
Jungkook
no dijo nada y se tiró en la cama sin ceremonia alguna. Taehyung fue a decir
algo, pero se lo pensó mejor. No sabía exactamente lo que decir.
Yoongi
tardó exactamente dos horas y dos minutos en encontrar lo que estaba buscando.
Era
insultante lo fácil que era distinguir a una hada oscura —como las había
bautizado Hoseok, que básicamente había insistido en que llamaran a todas las
criaturas malas «oscuras»— de una hada de la corte. Y no solo por los múltiples
piercings, tatuajes y ropajes negros, sino porque toda su aura, todas sus
intenciones eran oscuras. A Yoongi se le daba muy bien reconocer la oscuridad.
Había
sido incluso más fácil fingir interés e intentar seducirla para llevarla a un
callejón apartado. No fue hasta que la tuvo acorralada en la pared que la
agarró del cuello, atrapando algunas de las hebras verdosas entre sus dedos.
—¿Para
quién trabajas?
La
chica abrió mucho sus ojos púrpura, con miedo.
—¿Qué?
—dijo, a duras penas. Yoongi aumentó la presión.
—Has
traicionado a la corte de las hadas. Me da igual por qué, solo quiero saber
gracias a quién.
En
ese momento, el hada pareció comprender algo.
—Tú
eres... un híbrido...
Yoongi
solo podía pensar en lo idiota que era aquella criatura. Reconociéndolo de esa
manera, no había hecho otra cosa que confirmar sus sospechas.
—Un
híbrido que te rajará el cuello si no dices algo de provecho en los próximos
cinco segundos.
El
hada empezó a hablar a la cuenta de tres, cuando Yoongi ya tenía la uña contra
su garganta.
—En
la zona noroeste. Fue otra criatura. De las... tinieblas.
Yoongi
no cambió de expresión, pero sí que aumentó aún más presión del agarre.
—¿Un
vampiro?
—Demonio.
Por
un momento, por un instante, Yoongi estuvo a punto de partirle el cuello a la
hada allí mismo. Tendría que haberlo hecho, en un futuro podrían llegar a
enfrentarse, estaba claro que irían a por ellos tarde o temprano. Más no lo
hizo. Nunca entendería por qué no lo hizo, excepto por un reflejo de cabellos naranjas
en lo más profundo de su mente.
Soltó
con brusquedad a la criatura, lanzándola contra el suelo, y se fue.
Seokjin
era de aquellas personas que creían fervientemente en que una ducha arreglaba
muchas cosas. A él lo ayudaba a calmarse y a pensar, y se sentía mucho mejor
una vez sabiendo que estaba todo lo limpio que podía estar. Por mucha tierra y
plantas que las hadas defendieran, raramente se las podía ver con una mota de
polvo manchándoles la piel.
Salió
de la ducha y se empezó a secar. Había dejado la ventana abierta, así que el
vaho no había empañado del todo el espejo. Observó con atención las ojeras que
decoraban su rostro. Nunca se había sentido tan cansado en la vida. Todos los
ataques, la desaparición de la madre de Jimin, las amenazas al séptimo híbrido,
Taehyung y sus múltiples casi muertes… Para Seokjin, que tenía un sentido
maternal demasiado desarrollado para su naturaleza, era demasiado.
Estaba
tan absorto en sus pensamientos que no se dio cuenta de que alguien había
abierto la puerta.
—¡Uh!
¡Perdón! —Hoseok estuvo a punto de cerrar la puerta de nuevo, pero algo en
Seokjin lo distrajo, y aunque el hada se giró rápidamente, el reflejo del
espejo lo delataba.
Hoseok había visto las tres
cicatrices enormes, cerradas años atrás, que cruzaban en diagonal la superficie
de la espalda desde el hombro derecho. Cicatrices que pocas personas conocían,
y el medio tritón no era una de ellas. Vio la expresión de sorpresa y confusión
en su cara. Sabía que estaba a punto de decir algo al respecto, de preguntar,
pero una mano firme en su hombro lo impidió. Hoseok se giró a ver a Namjoon,
que había aparecido de la nada.
—Hoseok —se limitó a decir,
comunicando mucho más con su mirada. El susodicho, después de una rápida ojeada
a ambos, asintió y desapareció por el pasillo. Seokjin creyó que ese sería el
momento que Namjoon aprovecharía para escapar, más no lo hizo. Inesperadamente,
dio un par de pasos dentro el baño y cerró la puerta a su espalda.
Seokjin, que en un momento
estúpido cayó en la cuenta de que se encontraba semidesnudo frente a Namjoon en
un espacio tan pequeño, se giró por una vergüenza repentina y absurda, clavando
la mirada en el grifo del baño.
No supo cuántos segundos,
minutos, horas pasaron antes de que la mano de Namjoon empezara a acariciar las
marcas de su espalda. Un escalofrío recorrió a Seokjin de pies a cabeza, pero
no se atrevió a moverse ni un milímetro. El tacto de Namjoon, como era de
esperar, era cálido. Namjoon era siempre cálido, pero no de la manera que él
mismo creía. El medio dragón se veía a sí mismo como un arma de incendio y
destrucción masiva. Era verdad que, a veces, perdía el control en su forma de
criatura. Aun así, Seokjin no había conocido jamás a alguien tan cargado de
buenas intenciones como él. Tan responsable, tan atento y tan sacrificado por
sus seres queridos. Seokjin admitía con orgullo que estaba perdidamente
enamorado de Kim Namjoon.
—Lo siento —dijo el líder, de
repente. Seokjin, aunque se esperaba esa reacción, había estado tan concentrado
en las caricias en su espalda que lo había pillado por sorpresa.
—Namjoon…
—No digas que no fue culpa
mía, los dos sabemos que eso es mentira. Si no hubiera sido por mí…
—Para —dijo el híbrido de
hada. Se giró para quedar cara a cara con el chico y le cogió la mano que aún
tenía levantada, mirándolo con dureza—. Me da igual lo que pienses y lo que
digas. Me ha dado igual todo este tiempo y me seguirá dando igual. No. Deja de
martirizarte de esa manera. No quiero.
Todos sabían que Namjoon y
Seokjin tenían cierto pasado juntos, aunque nadie sabía a ciencia cierta qué
había pasado. Hubo una época en que Taehyung insistía en su teoría de que
habían sido pareja y que algo los había hecho cortar lazos, aunque solo los
figurativos. A ojos de todos, ambos chicos seguían comportándose como un
matrimonio. Cuando vio que no recibiría ninguna información al respecto,
Taehyung aparcó esos comentarios, pero el daño ya estaba hecho. La realidad era
más real, más cruel de lo que él la pintaba, pero no le faltaba razón.
Namjoon y Seokjin habían sido
como dos imanes atrayéndose el uno al otro desde el momento en que se
conocieron. Con muchas dudas e inseguridades, pero muchas ganas de disfrutar de
la presencia del otro, se convirtieron en algo más. Compartieron una relación
en secreto, estrecha y llena de amor como pocas, durante un tiempo. Hasta que
ocurrió el accidente que haría que Namjoon se odiara a sí mismo, que lo
separara de Seokjin. En un momento de furia y locura, su forma de dragón había
atacado por error a Seokjin, marcándolo para siempre.
Cuando pensaba en ello,
Namjoon solo recordaba mucha sangre y lágrimas. Seokjin, en cambio, lo
recordaba como una prueba para demostrar su amor por Namjoon. El accidente no
hizo otra cosa que atar más al medio hada a su compañero. No se sintió la
víctima, sino que vio al líder como el afectado, y su instinto protector —el
instinto más presente en Namjoon, irónicamente— le hizo no querer separarse de
él por miedo a que se encerrara en sí mismo y se considerara un monstruo. Aun
así, eso fue exactamente lo que pasó. Por mucho que Seokjin lo intentara, una
vez se hubo recuperado, Namjoon se alejó como nunca, tachando lo suyo como
imposible. Pero Seokjin no creía en imposibles.
Dios sabía lo mucho que
Seokjin había intentado arreglar las cosas. En algún momento decidió dejar de
esforzarse de manera tan abierta, pero nunca había perdido la esperanza.
Especialmente esos últimos meses. Sabía que Namjoon todavía sentía algo. Sabía
que el vínculo seguía ahí. Sabía que la venda de los ojos del medio dragón se
estaba deshilachando poco a poco, solo necesitaba ayudar a quitar las últimas
capas.
Seokjin no supo en qué momento
acabaron besándose, acorralado contra el mueble del baño y con los brazos de
Namjoon rodeándolo en una mezcla de delicadeza y batalla interna.
Eran
altas horas de la madrugada —Jimin no sabía exactamente cuáles, pero la última
vez que había ido a la cocina a beber agua había visto la aguja pequeña del
reloj de pared apuntar hacia el número tres— cuando la puerta del apartamento
se abrió. Alzó la mirada del libro que llevaba horas leyendo y vio a Yoongi
aparecer por el recibidor.
El
recién llegado, que probablemente no se esperaba encontrar a nadie despierto,
puso cara de fastidio cuando vio a Jimin mirándolo desde el sofá.
—El
que faltaba… —musitó, lo suficientemente alto como para que Jimin lo escuchara
gracias al silencio absoluto del resto de la vivienda.
—¿Has
ido a buscar información? ¿Has encontrado algo? —preguntó Jimin, que por mucho
que apreciara sus momentos de lectura, no le gustaba llevar horas sin hablar
con nadie. Además, la llegada de Yoongi podía significar muchas cosas, como un
avance en su investigación.
Supo
que Yoongi había decidido ignorarlo en cuanto fue hacia la cocina sin siquiera
ponerle los ojos encima. Tardó cinco segundos en notar que había algo raro en
su postura. Tardó otros diez en darse cuenta de que estaba borracho. Dejó el
libro en el sofá y fue hacia la cocina, donde Yoongi parecía intentar poner
agua en un vaso.
—¿Yoongi?
¿Estás bien?
—Estoy
bien —asintió él, con un tono que indicaba que solo respondía para que dejara
de molestarlo. Aun así, Jimin no dio por válida su contestación.
—¿Estás
borracho? —Yoongi consiguió beber su vaso de agua antes de dejarlo en la
encimera bruscamente.
—No
—dijo, mirando a Jimin con desgana—, alguien me ha metido algo en mi vaso de
refresco sin gas.
A
Jimin no se le daba muy bien el sarcasmo, y eso era precisamente lo que más
rabia le dio de la respuesta del otro.
—Me
estoy preocupando por ti, creo que no hace falta responderme como un capullo
—dijo, bastante harto del odio irracional que recibía por parte del otro chico.
Sabía que no podía gustarle a todo el mundo, pero después de todo, lo último
que Jimin necesitaba era ser tratado de esa manera—. ¿Vas a buscar información
y te emborrachas? ¿En qué estás pensando? Estamos todos intentando buscar
soluciones y arreglar las cosas. Taehyung ha estado a punto de morir, dos
veces. No es momento de que tú vayas y…
—Cállate
—espetó Yoongi, enfadado—. ¿Quién cojones te crees que eres para sermonearme?
No eres más que un niñato que ha aparecido para hacernos la vida imposible.
Jimin
se crispó ante las palabras ponzoñosas de Yoongi. Por mucho que no soportara el
trato del mayor, mentiría si no creyera que su presencia solo había puesto las
cosas difíciles para sus nuevos amigos. Yoongi había dado en uno de los lugares
donde más dolía.
—Lo
siento. Por existir —dijo, con la voz vacía de vida.
—Pues
sí, siéntelo —siguió Yoongi, que había perdido todo tipo de freno y conexión
cerebro-boca por culpa del alcohol y la rabia contenida—, porque las cosas
estaban mucho mejor antes. Cuando no estabais, ni tú ni esta mierda de
sentimientos que no entiendo. Odio mi parte humana, y te odio a ti.
Y
con esas palabras, Yoongi se fue de la cocina, apartando a Jimin de un empujón.
No fue hasta que escuchó el portazo de la habitación del chico y de Hoseok que
Jimin se permitió respirar de nuevo.

PufffffFFFF... Madre que cap.
ResponderEliminarPara empezar, en cuanto Taehyung se entere de lo que hizo Jungkook... Es que se va a odiar a sí mismo, es que lo sé, y va a doler tantl jope
Luego! Ya tiene todo sentido en el tema de Seokjin y Namjoon!! O sea, me esperaba claramente que hubiese sido porque Namjoon le había hecho daño de alguna manera pero madre... A ver como acaba después de ese beso tan apasionado que están teniendo 🌚
Y luego Yoongi y Jimin... Mira, es que mira, es que no. Se va a montar unaaaaaa.
"Cuando no estabais, no tú ni esta mierda de sentimientos que no entiendo. Odio mi parte humana, y te odio a ti" ES QUE AHDJSHAKSBSKHDSJ
Ay, es todo tan bonito y a la vez tan trágico :((
Tengo muchas ganas de leer el siguiente cap y ver por donde vasa tirar! Porque claro, ahora están con el tema de los bandos, y que el de los malos lo lidera un demonio... Creo que puede llegar a imaginarme quien es ese demonio, pero como ya he dicho anteriormente, no me voy a adelantar y decir estupideces.
Nos vemos en el siguiente cap bonita!! 💗 Me está gustando muchísimo ☺️
Todo está tan emocionante, y, omg, hasta que al fin se atreven a hablar un poco más de lo que había pasado entre el namjin, ay. Ya medio puedo entender a namjoon, pero aun así insisto en que no debería alejarse si el otro chico lo ama tanto... ¡y él también lo ama! Ash, que el amor es una cosa complicada que no acabo de entender muy bien, pff.
ResponderEliminarEl capítulo anterior no lo comenté pero, ay, jungkook le ha dado de su sangre a taehyung y al parecer el lazo que los unía antes es más fuerte ahora ;;;; ojalá no se vengan de nuevo con el juego del "yo te evito y tú me lastimas". (?)
Ow, yoongi :( no sé qué decir de él, sólo que... no sé, ¿me gusta que no esté con jimin? Siento como que jimin trae muchos problemas xDDDD ah, joder, ya quiero ver cómo avanza esto.
Está muy bueno, chicas, sigan escribiendo mucho. :(♥
"Un tirón, como si una fuerza invisible quisiera acercarlo a Jungkook. Fue leve, casi imperceptible, pero sorprendió a Taehyung." ayyyy esto se va a descontrolar! Kookie era menos obvio que usarás una muñequera o algo así XD
ResponderEliminarLa triste historia de NamJin.. Nam entendemos tu miedo pero cariño ya no lo evites más, que se viene una guerra y quien sabe lo que pasará.
Jimin me hizo irritar con sus comentarios de "Estamos todos intentando buscar soluciones y arreglar las cosas".... Cariño tu no has hecho nada (te amo pero es la verdad) con q derecho le reclamas a Suga? Ellos estaban bien hasta que tu llegaste.. *lo siento pero me molesta que le reclame sin conocer por lo que está pasando*
Y YoonGi a pesar de que estoy de su lado casi me hizo enojar con sus comentarios hirientes (aunq ciertos) hasta que me salió con el "Cuando no estabais, ni tú ni esta mierda de sentimientos que no entiendo" ahí se me salieron los YoonMin feelings XD
Amo esta historia, me encanta lo sobrenatural, la mitología y todo esto de los híbridos