—¿Jimin ha vuelto a irse? —Namjoon entró en el comedor con el rostro lleno
de frustración, aunque había fruncido el ceño casi juntando las cejas cuando
vio que faltaba Jimin—. ¿Se ha vuelto a ir con él?
Yoongi, quien estaba intentando acabar de leer un libro —Namjoon se fijó
que era de los que había traído Jimin— alzó la mirada, luego los hombros en un
gesto despreocupado y siguió leyendo.
Taehyung se encontraba en la cocina con Hoseok y Seokjin, los podía
escuchar gritando, mientras que sabía que su novio estaba allí por el olor a
carne que impregnaba toda la casa. Mientras, Jungkook estaba tirado en el suelo
junto a la madre de Jimin. Era su turno de cuidarla y había decidido que
prefería ver la televisión con ella en el sofá que dejarla en una habitación
acomodada.
El menor, cuando Namjoon entró de forma dramática, lo miró con culpabilidad
y desvió la mirada hacia la cocina. Justo en ese momento salía Taehyung y el
hombre lobo decidió que era mejor mirar de nuevo a Namjoon.
—Madre mía —gruñó el líder—. ¿Se ha ido o no?
—¿Quién? ¿Jimin? Sí. No ha dicho dónde —Taehyung se sentó al lado de
Yoongi. La cosa estaba peor de lo que pensaba—. Creo que tenía que recoger no
se qué en no sé dónde.
—Sí, recoger información de Minseok en algún lugar desconocido —Namjoon se
sentó en una silla y se masajeó las sienes—. Espero que al menos él haga mejor
trabajo que yo.
—¿No estás preocupado? —preguntó Yoongi—. Quiero decir, sospechamos de
Minseok, ¿no?
—Mi última actualización me dice que sí —confirmó Taehyung.
—Sí, pero llevo varios días intentando saber más de este hombre y todo lo
que nos ha dicho encaja. Me sigue pareciendo sospechoso, pero… menos. No nos ha
mentido y tampoco parece que haga daño a Jimin… Sin embargo, hay algunas cosas
que no me encajan, pero me faltan datos y siento que lo tengo delante de las
narices y no lo veo.
—Estás estresado —Seokjin había salido de la cocina en algún momento pero
Namjoon no se había dado cuenta. Hoseok ya se había unido a Jungkook para
hablar—. Es normal que no conectes nada. Además…
Namjoon no supo lo que quería decir su novio por culpa de Jimin. El chico
abrió la puerta y todos se quedaron en silencio. Cuando entró al comedor y los
vio allí parados mirándole, supo que no tenía nada que hacer y tendría que
contar dónde había ido.
Pero el líder supo que cuando Jimin lo miró ya sabía que él sabía con quién
iba. Así que dejó la mochila y empezó a hablar.
—Había una tercera persona —dijo de repente. Namjoon abrió los ojos. No se
esperaba esa información—. Hoy me estaba explicando cosas del proyecto Hybrida.
Cómo… bueno, cosas sobre vosotros, aunque supongo que todos lo sabéis ya… Y se
le escapó que había una tercera persona —Jimin alzó los hombros—. Cuando se dio
cuenta de su error me dijo que era mejor que no lo supiera, que quería
protegerme.
—¿Información tan importante y te dice que mejor que no lo sepas? —Yoongi
gruñó—. Menudo gilipollas.
—¡Yoongi! —Namjoon se levantó y fue hacia Jimin—. ¿No te ha dado alguna
pista? ¿Hombre? ¿Mujer? ¿Edad? —Jimin negó—. ¿Entonces por qué hacéis tantas
sesiones? Sé que has quedado más veces.
Jimin se mordió el labio con culpabilidad.
—Es un buen hombre. Como sospechabais de él, yo… sólo quería saber la
verdad. Al menos él nos lo ha dicho —A Namjoon le sorprendió el cambio de
actitud de Jimin. De dudar y estar inventando una excusa, de repente parecía
convencido de algo. Pero, ¿de qué? —. Estoy algo cansado. Si no os importa,
tengo que estudiar y hacer deberes.
El chico apartó la mano de Namjoon y se fue por el pasillo. El líder no se
rindió. Lo siguió.
—Dime la verdad —suplicó antes de que Jimin entrara en su habitación—. Ni
siquiera has mirado a tu madre cuando has entrado. Estás ocultando algo.
El semi-ángel parecía ser el mismo de siempre. Con miedo, con dudas y,
sobre todo, triste por los demás.
—Quedo con él para saber más sobre Yoongi —confesó el chico. Namjoon no
sabía si era porque le habían pillado la mentira o por la confesión, pero Jimin
tenía las mejillas teñidas de rojo—. Sobre cómo lo creó. Sobre cómo nos
crearon. Por favor, no…
—No se lo diré —Namjoon asintió—. No te preocupes.
Jimin se lo agradeció con una mirada larga y triste, luego se metió en su
habitación.
Namjoon se sentía algo perplejo. Delante de sus narices estaban pasando
miles de cosas, sus chicos estaban cargados de dudas, de miedos, de
sentimientos que ni ellos conocían, dentro de aquel caos, aún quedaban
emociones tan puras como el amor o la amistad. Y él, cegado por el deber de
protegerlos, no se había dado cuenta de que estaban creando su propio mundo.
Si hubiera tenido tiempo, se hubiera metido en la habitación para aclarar
su mente, pero Seokjin entró con el móvil en la mano y tan pálido que podía
fundirse con su camisa. Namjoon tuvo un mal presentimiento.
—¿Sí? —dijo con la voz temblorosa. Se odió por ello.
—¿Namjoon? ¿Namjoon, me oyes?
—Sí —De repente, ese miedo se volvió rabia. Allí estaba. La mujer que los
había estado engañando. La mujer que los había convertido en monstruos. La
mujer que los había torturado, secuestrado a la madre de Jimin y sembrado dudas
durante tanto tiempo. Ahí estaba la persona en la que había confiado y ella lo
había traicionado. La jefa—. ¿Qué quieres?
—Namjoon, escucha. Me están siguiendo y aún tengo que descubrir… cosas… por
favor… cuida… ellos —La comunicación se cortaba pero Namjoon sabía
perfectamente lo que había dicho. ¿Aún seguía con el papel? ¿Desconocía que
Minseok les había contado todo? ¿O realmente era buena?
Su mente trabajaba a mil por hora. Por una parte sopesaba en decirle la
verdad y que supiera que lo sabían todo. Pero por otra, necesitaba que ella
volviera, verla y preguntarle por qué había hecho eso, por qué ellos y por qué
había jugado con sus vidas. Y la verdad no la atraería, sino que la espantaría.
—No te escucho bien —dijo con toda la calma que pudo—. ¿Dónde estás?
—En ningún lado —dijo más claramente—. No dejo de moverme. Hay cosas que
debo saber antes de asegurarme. Solo pido un poco de confianza.
—¿Por qué no has llamado en todo este tiempo? —Namjoon temblaba de arriba a
abajo, Seokjin lo miraba con preocupación. Cuando su novio intentó tocarlo para
calmarlo, Namjoon lo apartó con delicadeza.
—No he podido. Os llamaba y era como si vuestro número no existiera. He
intentado ir hacia Seúl pero entonces descubrí que… —Silencio.
—No puedes contarlo. Entiendo —gruñó Namjoon—. Pues yo sí te contaré lo que
nosotros sabemos. Mientras intentábamos sobrevivir, hemos descubierto un
nombre. Minseok. ¿Te suena?
Otra vez silencio, pero esta vez Namjoon pudo notar la tensión de la jefa.
—Pase lo que pase, no busquéis sobre él. No os acerquéis a él. Evitadlo lo
máximo posible. Intentaré estar allí lo antes posible, pero alejaos del nombre
de Minseok y de su existencia. Por favor —De repente, Namjoon tuvo que apartar
el teléfono de la oreja porque escuchó un gruñido—. ¡Tengo que irme!
—¡Espera! —Pero la jefa había colgado—. ¡MIERDA!
Namjoon pegó un puñetazo a la pared con rabia. Esta vez sí que dejó que
Seokjin lo acariciara por la espalda.
—¿Lo has escuchado? —gruñó Namjoon mientras notaba que su temperatura corporal
empezaba a aumentar. Seokjin asintió—. ¿En qué debo creer? Minseok nos dice la
verdad, Jimin le cree… Y ahora ella llama y con tan solo dos palabras vuelvo a
dudar hasta de mi existencia. ¿Por qué soy tan débil?
—No eres débil —susurró Seokjin con cariño mientras lo intentaba calmar—.
Eres humano —Namjoon notó los delicados besos de su novio en los hombros y
luego la nuca. Lo estaba calmando, aunque no sabía si era cosa de su poder de
hada o simplemente de su presencia—. Es normal que dudes, pero encontraremos la
verdad. No porque un hombre salido de la nada nos lo diga o la jefa. Sino
porque nosotros la encontraremos por nuestra cuenta.
Sabía que era una forma de calmarlo, pero esas palabras de la boca de
Seokjin parecían tan ciertas y posibles que Namjoon se permitió creerlo. Sólo
por esa vez, sólo mientras besaba a su novio hasta quedarse sin respiración y
adentrarse en la oscuridad de la habitación para perderse en su cuerpo. Y,
sobre todo, para olvidar todo lo que estaba pasando.
—Esto es demasiado —dijo Hoseok con cara de disgusto—. ¿En serio van a
hacerlo estando nosotros aquí?
—Mis oídos vampirescos no pueden con esto. ¿Alguien quiere helado? Iré a
comprar uno —Taehyung se levantó a por el monedero.
—Yo quiero —dijo Hoseok—. Jungkook y Yoongi también.
—¿Yo desde cuándo? —preguntó Yoongi sin interés.
—Desde ahora.
—Vale, pues compro cuatro por si Jimin quiere —Taehyung ya estaba en la
puerta marchándose.
—Es tu momento —le susurró Hoseok a Jungkook—. Ahora o nunca.
Jungkook alzó la mirada.
—¿Qué?
—Acompaña a Taehyung y ves a hablar con él.
Jungkook dudó un momento pero Hoseok lo empujó para animarlo. Aunque quien
lo animó fue Yoongi.
—No pierdas la oportunidad —dijo sin despegar la mirada del libro.
Jungkook no se lo pensó dos veces, fue a por los zapatos y salió corriendo
a la calle. No podía ver a Taehyung pero sí que podía percibirlo y sabía que,
por suerte, no estaba muy lejos. Además, estaba tarareando una canción, aunque
era triste.
Corrió lo más rápido que pudo hasta alcanzar a Taehyung, pero cuando llegó
a él no supo qué decir. Por supuesto, el semi-vampiro lo había escuchado llegar
pero, a pesar de haberse parado, no se giró.
—Taehyung —consiguió decir Jungkook. Estaba tan nervioso que no le salían
las palabras—. ¿Te puedo acompañar?
Por fin, Taehyung se giró y sonrió con dulzura.
—Claro.
En ese momento Jungkook sintió que el corazón se le iba al estómago.
Taehyung era precioso, eso lo sabía todo el mundo. Pero los vampiros siempre
eran atractivos.
Pero Taehyung era diferente. Él estaba vivo. Él era buena persona. Él
siempre lo había cuidado. Desde que se habían conocido que él siempre había
estado allí. Las sonrisas, los abrazos, las bromas. Siempre se había sentido
cómodo, pero de repente eso había cambiado. ¿Por qué? ¿Quizá fueron las
palabras de Jimin aquella vez? ¿O quizá ya no era un adolescente? Quizá sus
instintos lobunos le hacían sentir cosas extrañas, deseos profundos y
primitivos. O quizá, ese sentimiento siempre estuvo ahí y Jungkook simplemente
lo había ahogado.
Caminaron en silencio durante un buen rato hasta llegar al supermercado
24h. Sin embargo, Jungkook necesitaba hablar y después de comprar los helados
no era una buena idea. Tenía que actuar y rápido.
Antes de que Taehyung entrara, Jungkook lo agarró del brazo y se lo llevó
al parque que había justo en frente. No habían niños, ni tampoco adolescentes
bebiendo. Aquella noche de verano era tranquila, excepto para él, por supuesto.
Si Taehyung estaba extrañado por la actitud de Jungkook, no se le notaba,
por supuesto, pero no dijo nada. Esperó hasta que Jungkook se decidiera.
Y, quien pudiera mirarlo a la cara, sabría que estaba teniendo una batalla
campal en su cerebro. Además, las mejillas y orejas rojas no ayudaban a que
disimulara su indecisión y el tema que quería abordar.
Pero tenía que hacerlo. Por Taehyung.
—Hay que parar —dijo en un susurro. Sabía que el otro lo había escuchado,
pero lo volvió a repetir para convencerse a sí mismo—. Hay que parar —Jungkook
se atrevió a mirarlo a la cara. Taehyung lo miraba con una ceja alzada. Eso lo
intimidó y toda la poca confianza que había conseguido se esfumó. Al seguir
explicándose, tartamudeó—. Hablo de la sangre, morderme, de eso… ¡No digo que
sea tu culpa! ¡Fui yo quien te dijo que lo hicieras! ¡Y me gusta! ¡No quiero
decir que me guste de gustar, pero tampoco me disgusta! —La estaba liando y
todo por no querer ser sincero. Y Taehyung parecía perder la paciencia.
—Ves al grano, Jungkook —Ni Kookie, ni voz amable. Lo estaba fastidiando
todo.
—Me gusta que me muerdas y eso es lo que me asusta, Taehyung —consiguió
decir. En ese momento, si la tierra se hubiera abierto y se lo hubiera tragado,
Jungkook estaría a salvo y feliz. Pero, dada su mala suerte, seguía allí
parado—. Me asusta todo esto. La necesidad que tenemos el uno del otro, esa
dependencia enferma y que se nos haya ido de las manos de esta forma… No quiero
que sea así… No porque el momento nos haya cegado. Yo…
—Jungkook —El menor lo miró. Taehyung lo miraba con resentimiento y
tristeza. Parecía derrotado aunque estuviera sonriendo—. Tarde o temprano,
hubiera bebido de ti o no, te hubiera besado en algún momento. Sin sangre de
por medio —Jungkook sintió que de repente lo vaciaban y era tan ligero como una
pluma—. No sé si por tu parte fue simplemente por las sustancias que tiene la
saliva de vampiro o porque realmente lo deseabas, pero al menos ya sabes mi
posición.
No sabía qué decir. En realidad, tenía miles de cosas en la cabeza, pero
ninguna conseguía distinguirse de las otras para poder aclarar su mente y la
situación. Taehyung seguía ahí parado con esa mirada triste y melancólica. Y
él, como un completo imbécil, lo miraba boquiabierto pensando en las palabras
del otro.
Al final, no pudo decir nada y tuvo que ser Taehyung el que diera el paso.
Siempre él, por supuesto.
El mayor se acercó poco a poco y se acercó a su rostro. Jungkook podía
verle a la perfección. Ojos caídos, nariz recta y labios perfilados. Sobre todo
los labios. Taehyung se los relamía con lentitud mientras se acercaba. Jungkook
cerró los ojos, si no, pensaba que podía perder el control.
Poco a poco, notó el aliento cálido del mayor sobre él. La humedad de su
boca sobre la piel, pero no sobre los labios, al menos no del todo. Le estaba
besando en la comisura.
Fue un beso lento pero suficiente para que Jungkook se diera cuenta de lo
idiota que podía llegar a ser. Taehyung se separó. Jungkook siguió con los ojos
cerrados hasta que el mayor estuvo lo suficiente lejos como para no escucharlo.
Y, cuando por fin estuvo solo, abrió los ojos para que la realidad lo
golpeara con fuerza.
Quería a Taehyung.
Hoseok, con la ayuda de Yoongi, había llevado a la madre de Jimin a la
cama. El chico había salido dos veces. Una para ir al baño y otra para beber
agua. Lo intentó hacer mientras pensaba que no había nadie por la casa. Namjoon
y Seokjin se habían quedado dormidos después de esa sesión intensa de cariño,
mientras que Hoseok se estaba duchando. El verano era fatídico para un tritón
como él ya que se deshidrataba mucho más rápido. Sin embargo, Yoongi no tenía
nada que hacer y se encontró con Jimin justo en la cocina.
El encuentro fue corto, lo suficiente para notar que tenía los ojos rojos
de haber llorado. Jimin le dedicó una sonrisa triste y salió de la cocina con
el agua. Yoongi lo siguió hasta el pasillo, donde el chico se metió en la
habitación en la que se encontraba su madre.
Dudó durante un momento. Por una parte, quería dejarlo a solas con ella y
que se desahogara, pero por otra podría saber qué había pasado con Minseok para
que Jimin llegara tan de aquella forma. Porque sí, lo había notado. Pasaba algo
raro que el chico no quería decir y eso lo mosqueaba a la par que lo
preocupaba.
—A la mierda —dijo al fin—. Ya no hay marcha atrás.
Decidió ir hasta la puerta y escuchar lo que el chico quería decirle a su
madre. Sin embargo, lo que se encontró allí fue algo mucho más íntimo que el
resumen de cómo le había ido el día.
Jimin estaba llorando.
—Mamá —dijo en un susurro, aunque Yoongi podía escucharlo a la perfección—.
Todo esto puede conmigo. No puedo soportarlo más y aún así quiero ser fuerte.
Lo hago por todos, pero sobre todo por él. Aunque sea mitad demonio sé que
también es humano y que no merece ser tratado como un error —Yoongi apretó los
puños. Sí, sabía que su existencia era un error, pero que se lo recordaran
dolía—. Sé que nos quiere, que nos cuida a su manera y eso hace que sea más
admirable. Porque si no tuviera esa mitad demonio, sé que Yoongi sería la
persona más cariñosa y amable del mundo —Jimin hizo una pausa seguramente para
secarse las lagrimas—. Es duro luchar contra tu parte malvada. Para mí es tan
fácil ser como soy, y pensar que a pesar de tener a un medio ángel en mí, a
veces tengo pensamientos egoístas. ¿Por qué él es un error y yo no? Quizá el
error que hay en mí sea yo mismo. ¿Si no fuera medio ángel sería como soy? ¿O
sería malo? En cambio él… Es tan admirable y a la vez tan duro —Algo dentro de
Yoongi se iba desgarrando poco a poco. Le costaba respirar—. Quisiera poder
abrazarlo, que comprendiera que no está solo, pero ha construido un muro contra
la humanidad y yo ya no puedo hacer nada. Sé que nos quiere, aunque a veces
haga ver que no le interesamos, pero cuando supe que era ángel se me ocurrió
que quizá yo pudiera llegar a él, descubrir más de su pasado para entender su
presente. Pensaba que como éramos iguales… Pero no lo somos. Él ha luchado toda
su vida. Yo siempre he sido protegido por toda la gente que me rodea y por mi
otro «yo», sin embargo, él siempre ha tenido que luchar. Desde que abre los
ojos por la mañana hasta que los cierra por la noche. Es tan injusto… tanto…
Yoongi no podía seguir escuchando, pero su cuerpo se había paralizado. Toda
su conciencia estaba en aquella habitación junto a Jimin. Por eso, cuando se
obligó a volver a su cuerpo, a caminar para irse de allí, se dio cuenta de que
él también estaba llorando.
—Mierda.
Poco a poco, arrastró los pies hacia el comedor y se quedó allí sentado en
la oscuridad sin comprender exactamente qué había pasado, pero consciente de
que a partir de ese momento todo iba a ser muy diferente.
No fue hasta que Taehyung llegó que Yoongi no se movió. Había llegado solo
y también tenía los ojos rojos de haber estado llorando. Ambos se miraron pero
no preguntaron por cómo se encontraban. Era demasiado obvio.
—Jungkook tardará en venir —dijo Taehyung mientras desaparecía por el
pasillo—. Estaría bien que alguien hablara con él.
—Hablaré con Jimin —dijo Yoongi sin pensarlo.
Si Taehyung era el problema, sabía que tanto Jimin como Hoseok podían
ayudar al pequeño. Pero en ese momento necesitaba una excusa para poder ver al
semi-ángel y aclararse la mente.
Yoongi fue hasta la habitación. Sólo se escuchaban dos pares de
respiraciones. Jimin parecía dormido. Se atrevió a entrar, aunque dejó la
habitación completamente a oscuras. Sólo se podía ver gracias a la luz que
llegaba del pasillo.
Como no quiso molestar, se arrodilló al lado de Jimin y lo miró. Parecía
dormido plácidamente, aunque tenía la cara hinchada y sucia de las lágrimas.
Poco a poco, y sin poder controlarlo, alargó la mano y le acarició el pelo.
Como no se despertó, la dejó allí hasta que sintió que si seguía con eso no
pararía jamás. La apartó con delicadeza y se quedó mirando el rostro del chico,
recordando de nuevo las palabras que había dicho minutos antes.
Sin embargo, estaba tan perdido en sus pensamientos que no se dio cuenta de
la sonrisa que, poco a poco, se iba formando en el rostro de Jimin. Y ellos dos
estaban tan perdidos el uno con el otro como para darse cuenta de que la
tercera persona de la habitación había abierto los ojos.
No fue hasta que habló que no se dieron cuenta.
—¿Yoongi?
Ambos chicos alzaron la cabeza de golpe.
—¿Mamá?

no puedo creer que lo hayas dejado así!!! es injusto! no voy a poder dormir hasta que actualicen! La mamà de Jimin conoce a YoonGi!? digo, lo llamo con tanta familiaridad... por otra parte.. JEON JUNGKOOK!!! NO QUE IBAS A ARREGLARLO TODO!? AISHH POR DIOS LO AMO PERO ME ESTRESAN.. Nam y Jin par de pervertidos! los oídos "virginales" de sus inocentes hijos XD los traumaron jajajjaja
ResponderEliminarEste capítulo me dejado muchas cosas, la mamá de jimin al fin desperto...y conoce a yoongi??!!D:...jungkook no dejes ir a tae si lo quieres T-T... De a poco yoongi está cayendo ante los encantos de jimin <3 y el namjin traumandolos a todos jajdhajdhj
ResponderEliminarEsperaré el próximo capítulo~