La estrategia de
volver a casa mucho más tarde de lo habitual fue inútil. No solo lo esperaba
Seokjin en la sala de estar —que, como buena madre en funciones, no
acostumbraba a irse a dormir antes de que todos sus polluelos estuvieran en el
nido—, sino que también estaban sus otros cuatro compañeros esparcidos por la
habitación.
El salón no era especialmente grande, teniendo en cuenta que allí convivían
seis personas. Había una mesa con cuatro sillas pegada a una pared, donde Namjoon
y Hoseok jugaban a cartas. Seokjin leía un libro en una de las dos butacas,
Jungkook dormitaba en el sofá de dos plazas y Taehyung estaba de pie junto al balcón, mirando a
la nada. Él también parecía medio dormido, pero esa era la cara estándar de
Taehyung. En realidad, debía ser el más desvelado de todos. Al contrario que
Yoongi, que solo quería encerrarse en su habitación y fundirse con el colchón
para siempre.
—Espero que no me estuvierais
esperando a mí, porque no tengo tiempo para tonterías —dijo él a modo de
saludo. Sus amigos lo conocían suficientemente bien como para no tomarse en
serio el ácido de sus palabras, aunque Namjoon frunció el ceño y Seokjin rodó
los ojos.
—¿Para qué tienes el móvil si
no vas a coger nuestras llamadas? —preguntó Namjoon.
—O los mensajes —añadió
Hoseok, aunque su tono indicaba que no le importaba demasiado.
Yoongi sacó el aparato del
bolsillo, cogiéndolo con dos dedos como si lo fuera a intoxicar.
—¿Esto? ¿Pero sirve para
llamar de verdad? —preguntó con sorna. Si aceptaba llevarlo encima era solo por
la insistencia de Seokjin y la exigencia de Namjoon, para que le dejaran en
paz. ¿Qué sentido tenía que lo molestaran con llamadas o mensajes, si
precisamente lo que quería era tranquilidad?
—Hoy ha habido un ataque —dijo
Taehyung, de repente.
Yoongi lo miró con fastidio.
Quisiera o no, era cosa suya. Sin embargo, no veía la necesidad de tener una
reunión de emergencia a esas horas de la noche. Jungkook ni siquiera podía
mantener los ojos abiertos. Además, tenía el brazo vendado. Algo había pasado.
Resopló.
—¿Nuestra existencia se ha
visto comprometida? —preguntó, finalmente cediendo. Como antes acabaran con la
charla, antes podría ir a dormir.
—De hecho, sí —asintió
Seokjin, levantando la mirada de su lectura por primera vez desde que Yoongi
había aparecido. El recién llegado reprimió una mueca. Seokjin y sus palabras
siempre lo ponían nervioso—. Había otra persona con Taehyung y Jungkook cuando
han interceptado a la criatura.
—Un licántropo, para ser más
exactos —puntualizó Namjoon.
—De hecho, no lo hemos
interceptado —dijo Taehyung, despegándose de la pared y yendo a sentarse junto
a Jungkook en el sofá—. Ha venido a por nosotros directamente. Jungkook ha
llegado después.
—¿Nosotros? ¿Quién? —preguntó
Yoongi—. ¿Un humano?
—No lo sabemos —murmuró
Jungkook, incorporándose en un intento de desperezarse, solo para acabar
aplastado contra Taehyung. Yoongi miró a Namjoon, buscando una explicación,
aunque fue Hoseok el que habló.
—Es un compañero de clase de
Taehyung. Se trasladó hace poco, ¿no?
—Hoy era su primer día —afirmó
el susodicho—. Y desde el momento en que ha puesto un pie en el aula he notado
que había algo raro en él.
—¿Algo raro como qué?
—preguntó Yoongi.
—Algo raro como nosotros.
El silencio inundó la estancia
durante unos instantes.
—Eso es imposible —dijo
Yoongi, frunciendo el ceño—. No hay nadie más como nosotros. ¿Acaso se nos ha
informado de algo?
Miró hacia Namjoon una vez
más, y esa vez el chico negó, con la frustración crispándole el rostro. Namjoon
no soportaba el no poder comprender los sucesos a su alrededor.
—¿Qué pruebas tenéis de que
pueda ser como nosotros? ¿Que haya podido ver al licántropo?
—No solo eso —dijo Taehyung—,
sino que ha curado a un pájaro herido de la nada. Justo antes de que atacara la
criatura. En mis narices.
Yoongi, una vez más, se quedó
sin palabras. ¿Curación? Casi, casi notó su estómago revolverse. Nunca había
oído hablar de una habilidad semejante, pero estaba claro que no pegaba con él
para nada.
Entonces, una imagen apareció
en su cabeza. Una figura en la noche, iluminada por la luz artificial de una
farola, de ojos caídos y llorosos. Acaso no sería…
—En todo caso, el chico no
parece saber nada sobre la naturaleza de su poder, ni su origen, así que no podemos
sacar nada en claro de él. Sin embargo, no podemos dejar las cosas así, por lo
que Taehyung y Jungkook le tendrán echado un ojo en la escuela, por si acaso.
—El tema necesitará un poco de
investigación —asintió Hoseok, respaldando las palabras de Namjoon, antes de
pegar un buen trago a una botella de agua.
Yoongi decidió no decir nada.
Se limitó a asentir y, al ver que nadie más añadía nada, se fue hacia su
habitación sin dar las buenas noches.
Taehyung pensó que tal vez,
con todo lo ocurrido el día anterior, Jimin no iría a la escuela. Sin embargo,
se llevó una grata sorpresa al verlo aparecer por la puerta. Automáticamente,
los ojos del chico buscaron los suyos. Cuando Jimin hubo llegado a su pupitre
hizo ademán de ir a decirle algo, pero Taehyung negó con la cabeza e hizo un
movimiento con la mano indicando que hablarían después. El otro asintió, aunque
estaba claro que tenía miles de dudas colapsando su cabeza.
A Taehyung le dio lástima lo
desconcentrado que estaba Jimin hora tras hora. Cuando un profesor preguntaba
algo, el chico entraba en pánico y tardaba en responder, si es que podía
hacerlo. Taehyung no lo culpaba.
Cuando llegó la hora del
descanso para comer, no le hizo falta indicarle a su compañero que lo siguiera.
Jimin cogió un par de bolsas de su mochila y lo siguió diligentemente hasta el
rincón donde habían pasado la hora el día anterior. Jungkook todavía no había
llegado. En su lugar, había una figura más alta e imponente que Jimin no tardó
en reconocer: Namjoon.
Jimin notó un temblor
recorrerle todo el cuerpo. Namjoon le infundía más miedo que el que le había
hecho sentir Jungkook en su versión lobuna —aunque todavía se le hiciera
extraño pensarlo—. Cuando Taehyung lo saludó chocándole la mano y el mayor le
dedicó una sonrisa, Jimin se relajó un poco.
—Hola —Levantó la bolsa que
llevaba en la mano, donde Jimin pudo distinguir la forma cuadrada de las
fiambreras del día anterior—. Vengo en son de paz.
Jimin notó cómo se le
encendían las mejillas ante ese comentario. Sabía que Namjoon podía verle el
miedo en el rostro. Intentó calmarse y confiar en ellos. Aunque todavía no
entendiera nada, no habían hecho otra cosa que tratarlo bien.
—Claro —asintió Jimin,
intentando fingir templanza. Taehyung rio por lo bajo, y en ese momento
apareció Jungkook, que al parecer sí había ido a todas sus clases esa mañana.
Se sentaron a la sombra del
árbol y empezaron a sacar la comida. Jimin también sacó la suya de una de las
bolsas —esa vez se había asegurado de no olvidársela en clase—. Entonces, cogió
la otra bolsa que llevaba, un poco más grande, y miró a los tres chicos antes
de tendérsela a Namjoon.
—Es la ropa de ayer —explicó
Jimin—. Gracias por prestármela… y por lavar mi uniforme. Dadle las gracias a…
—Seokjin —respondió Namjoon
con voz grave. Jimin asintió.
—Sí, Seokjin.
Empezaron a comer sin que
nadie dijera nada más. El silencio solo lo interrumpía Taehyung de vez en
cuando, intentando dar de comer a Jungkook con la excusa de que tenía el brazo
herido. Jungkook ya no sabía en qué idioma decirle que no le dolía y que podía
apañárselas solo.
Jimin se estaba empezando a
desesperar, intentando buscar un tema de conversación cualquiera para romper el
hielo, cuando Namjoon habló.
—Siento todo lo de ayer.
Supongo que fue… extraño —«Extraño» era quedarse corto, pero Jimin no iba a ser
el que rectificara las palabras del mayor—. Ayer no queríamos agobiarte, pero
me gustaría volver a preguntarte por esos poderes tuyos. Con los que curaste el
pájaro.
Taehyung y Jungkook sabían que
en realidad Namjoon se moría de ganas de interrogar a fondo a Jimin, pero se
había contenido gracias a Seokjin. Por lo menos, ambos parecían mucho más
calmados y receptivos que la noche anterior, así que no dijeron nada.
—Ya lo dije ayer —empezó
Jimin, dejando de comer—. Siempre he podido hacerlo, pero no sé por qué, ni lo
que es exactamente. Simplemente… puedo.
—¿Puedes hacer alguna otra
cosa excepto curar? Tal vez… ¿has notado que tus palabras influían en alguien?
Por ejemplo, ¿hacerles cambiar de parecer, o controlar su estado de ánimo inconscientemente?
—Jimin negó. Namjoon meditó unos instantes antes de volver a preguntar—.
¿Cuándo fue la primera vez que lo utilizaste?
Jimin se lo tuvo que pensar un
rato antes de responder. Hacía tantos, tantos años.
—Creo que tenía cuatro años. O
cinco, no estoy seguro. Los vecinos tenían un perro… me dejaban jugar con él.
Un día lo vi con la pata herida. La vecina me dijo que se había peleado con
otro perro durante un paseo. En algún momento mi madre y la vecina se fueron a
la cocina, y yo me quedé con el perro a solas. Me daba mucha pena, porque no
podía moverse por la herida. Me acerqué a él y le acaricié la pata con cuidado.
Supongo que deseé con todas mis fuerzas que se curara… y, de repente, una luz
blanca apareció. Al principio no entendía lo que pasaba, pero en cuanto me di
cuenta, la herida había desaparecido.
Los tres chicos escuchaban en
silencio y atentamente. Taehyung parecía aburrido —aunque Jimin había pasado
suficientes horas con el chico para saber que esa era su expresión habitual—, Jungkook
lo miraba fijamente con la boca entreabierta, y Namjoon iba asintiendo con la
cabeza.
—Sí, tiene sentido.
Jimin frunció el ceño.
—¿Qué es lo que tiene sentido?
—Miró inquisitivamente a Namjoon, para luego girarse y echarles miradas
desesperadas a los otros dos—. ¿Alguien me puede explicar de una vez de qué va
todo esto? Sé que tenéis mucha más idea de lo que me pasa que yo mismo.
—Es demasiado pronto —dijo
Namjoon. Jimin fue a replicar, pero Taehyung habló antes de que las cosas se
desmadraran.
—Jimin, esta es una situación
delicada. Nunca nos habíamos encontrado con nada igual, por lo que no sabemos
cómo actuar. Podría ser peligroso darte demasiados detalles, para ti e incluso
para tu familia. Sabemos que es una mierda, pero sé un poco paciente. Tendrás
respuestas, lo prometemos —Taehyung se giró hacia Namjoon con una sonrisa—.
¿Verdad?
El chico había soltado el
discurso que probablemente Namjoon tenía en mente, pero el mayor se limitó a
asentir.
—Confía en nosotros —añadió
Jungkook—. Te protegeremos.
Jimin no sabía de lo que lo
tenían que proteger, pero asintió. Sabía que no iba a servir de nada
insistirles. Además, Namjoon le seguía dando miedo, y tampoco se había olvidado
de que Jungkook parecía ser capaz de mutar en lobo gigante. ¿Acaso serían una
manada de licántropos? Jimin había visto suficientes películas como para
hacerse a la idea —Crepúsculo una de ellas, aunque jamás lo admitiría
abiertamente—. ¿Lo sería él también? ¿Acaso era ese el secreto? Pero Taehyung
no se había transformado en lobo durante la lucha del día anterior, así que
podía estar equivocado. Tal vez era otra cosa, pero no sabía el qué.
Terminaron de comer en
silencio.
Namjoon ya tenía el teléfono
en la mano en cuanto puso un pie en el apartamento. Seokjin y Yoongi debían
estar en la universidad, y Hoseok en el trabajo, por lo que no se molestó en
anunciar su llegada. Pulsó el marcado rápido y se llevó el aparato a la oreja,
impaciente. Tres tonos, cuatro, cinco… Namjoon estuvo a punto de colgar y
lanzar el móvil por la ventana, exasperado, cuando alguien descolgó al otro
lado de la línea.
—¿Sí?
Era ella. Al fin.
—Jefa, tenemos un problema.
Pasaron unos días sin
incidentes. Jimin no conseguía ninguna clase de información por parte de
Taehyung y Jungkook, pero acabaron estableciendo una buena amistad, así que
intentaba ignorar los arranques de Jungkook en cuanto alguien lanzaba una
pelota a lo lejos o la mirada penetrante de Taehyung y sus reflejos
sobrehumanos. Al fin y al cabo, él podía curar animales y había mantenido una
vida normal hasta la fecha.
Hoseok también aparecía de vez
en cuando y pasaba un rato con ellos, o acompañaba a Taehyung y a Jungkook
cuando «escoltaban» a Jimin a casa. No era esa la palabra que utilizaban, pero
el chico sabía las intenciones que había tras esos paseos en grupo. Sin
embargo, intentaba no pensar mucho en ello. Además, había días en que Hoseok,
Namjoon o el propio Seokjin aparecían a la hora de la comida con una fiambrera
extra para él, y Jimin no se iba a quejar.
Jimin sabía que había un sexto
chico que vivía con ellos. Yoongi, el dueño de la ropa que había usado aquél
día en que había visitado su apartamento. Sin embargo, nadie lo mencionaba más
de lo necesario, ni hablaban deliberadamente de él. Jimin tampoco preguntaba.
Tenía curiosidad, pero algo le decía que era mejor mantenerse alejado.
Por su parte, los cinco chicos
intentaban pasar el mayor tiempo posible con Jimin para poder descubrir más
cosas sobre su naturaleza, sin éxito alguno. La jefa tampoco les había dado
muchas pistas. Todos recordaban las palabras de Namjoon cuando les habló de la
conversación que había mantenido con la mujer por teléfono.
—Ha dicho que probablemente sea un híbrido más —empezó Namjoon,
mirándolos a todos, uno a uno. Incluso Yoongi estaba con ellos, aunque no
parecía demasiado interesado en la conversación—, que lo vigilemos e intentemos
integrarlo en el grupo.
Todos
esperaron a que el chico siguiera, expectantes. Sin embargo, Namjoon no dijo
nada más. Jungkook frunció el ceño.
—¿Y…?
—Y
nada. Eso es lo único que me ha dicho.
Hoseok,
Jungkook y Taehyung parecían sorprendidos. Yoongi seguía inexpresivo, y Seokjin
ya sabía lo que había pasado, por lo que no reaccionó.
—¿Y
ya está? —Namjoon asintió. Jungkook no las tenía todas consigo—. Entonces, ¿qué
se supone que tenemos que hacer?
—Pues
lo que nos han dicho. Integrarlo en el grupo —respondió Taehyung, imitando las
palabras de Namjoon.
—Es
decir, hacernos amigos —tradujo Hoseok, sonriente. No le parecía un mal plan.
—Mientras
vigilamos que no le pase nada en caso de haber otro ataque —puntualizó Seokjin,
cruzado de brazos.
Todos
asintieron, conformes. Excepto Yoongi, que bostezó y se levantó para irse.
—Si
queréis niñeras, conmigo no contéis.
Taehyung no lo culpaba. Yoongi siempre
había sido diferente. Distante, frío, pero tenía sus motivos y todos lo
respetaban. Aunque a veces quisieran cruzarle la cara de un guantazo, por
insolente.
Los dos chicos de tercero
estaban camino a las aulas de primero, charlando animadamente, después de un largo
día en el instituto. La clase de Jungkook estaba cerca de la entrada, así que
tenían por costumbre pasar a recogerlo para volver a casa juntos —es decir,
acompañar a Jimin a casa y luego volver a su apartamento—. Estaban comentando
entre risas el peinado extraño del profesor de matemáticas cuando algo vibró en
el bolsillo de Taehyung. El chico sacó el móvil y Jimin pudo leer en la
pantalla «Namjoon».
—Oh, oh —dijo Taehyung,
mirando la pantalla con una mueca—. Esto me huele a problemas.
Descolgó y lo único que Jimin
pudo entender fueron asentimientos, un par de quejas, el nombre de Hoseok y el
río Han. Taehyung se despidió y guardó el teléfono, apurado. Justo en ese
momento Jungkook salía de su clase.
—¿Qué pasa? —preguntó el
menor, viendo la expresión de Taehyung.
—Tenemos que irnos. Ya. Hoseok
necesita ayuda en el río Han —Miró a Jimin, que a su vez los miraba con su
sempiterna cara de confusión—. Tú vete a casa y ves con cuidado.
—¿Qué? —preguntó, incrédulo—.
¿Acabáis de decir que Hoseok necesita ayuda y me vais a mandar a casa como a un
crío? Ni de coña. ¿Es otro ataque? Quiero ir con vosotros.
Taehyung bufó y Jungkook se
mordió el labio sin saber muy bien qué decir.
—Jimin, no creo que…
—Puedo ser de ayuda —insistió
él—. Esta vez voy sabiendo lo que me puedo encontrar. Puedo reaccionar y
ayudaros.
—Nadie ha dicho que fuera un
ataque —dijo Taehyung. Jimin parpadeó.
—¿No lo es?
—Bueno, sí, sí que lo es, pero
ese no es el pun…
—¡Dejadme ir, entonces! Si
vuelven a herir a Jungkook, puedo curarlo —«Supongo», añadió mentalmente. Nunca
había curado a un humano, pero sí había curado perros. Jungkook contaba como un
perro muy grande, ¿no?—. Además, así me podéis vigilar mejor.
—Te tendríamos que enviar a
casa con Seokjin —replicó Taehyung—. Sería lo más segu…
—¡Venga! ¡Estamos perdiendo el
tiempo! —espetó Jungkook, finalmente—. Si quiere venir, que venga. Tiene razón,
podría sernos útil. Quiero decir, de ayuda —se corrigió, rápidamente—. Perdón.
Jimin negó, restándole
importancia. No se iba a quejar cuando el chico intentaba apoyarlo.
Taehyung, finalmente, negó con
la cabeza y sonrió.
—Bueno, pero si te haces daño,
a mí no me llores, ¿eh? —Jimin asintió, satisfecho—. Vamos a patearle el culo a
ese kraken.
Cuando Taehyung había dicho
«kraken», Jimin no se esperaba encontrar, literalmente, un calamar gigante en
medio del río, lanzando chorros de agua a diestro y siniestro. Hoseok estaba en
la orilla, empapado y con un par de rasguños, pero no parecía en peligro.
Simplemente miraba la criatura con expresión hastiada, como un profesor
descontento con un alumno.
—¡Hyung! —llamó Jungkook en cuanto llegaron. El chico los miró y
automáticamente sonrió. Esa era la especialidad de Hoseok, ser capaz de sonreír
en cualquier situación. Incluso con un monstruo marino contoneándose frente a
él.
—¿Os ha llamado Namjoon? Llevo
un rato esperando.
—¿Algún incidente a destacar?
—preguntó Taehyung, mirando el calamar con una ceja arqueada—. Hacía tiempo que
no aparecía uno así de grande.
—No, de momento lo único que
hace es estar ahí chapoteando como un loco. Pero pronto pasarán las balsas
turísticas y si no hacemos algo se puede armar una gorda.
—¿Cómo puede haber ahí un
bicho así de grande? —preguntó Jimin,
anonadado—. Pero si el río no tiene ni tres metros de profundidad.
—Las leyes de la física son un
poco diferentes para estas criaturas —explicó Jungkook—. No te sabría decir
exactamente cómo va el tema, pero… lo puedes ver tú mismo.
—¿Y nadie más puede verlo?
—Jimin giró sobre sí mismo. Había algunas personas a lo lejos, paseando, pero a
nadie parecía molestarle la presencia del monstruo marino—. ¿En serio?
—Tú tampoco deberías ser capaz
de verlo —dijo Taehyung, girándose hacia ellos—. Es por eso que sabemos que no
eres del todo humano.
—Eso de no ser del todo
humano… —empezó Jimin. El solo pensamiento le perturbaba demasiado. Desde que
conoció a aquellos chicos que estuvo tentado miles de veces a hablar con su
madre y preguntarle si sabía algo, pero nunca se atrevía. Además, ya le habían
advertido que ni se le ocurriera contarle nada a nadie sobre el tema.
—En todo caso, ahora que
estáis aquí vamos a ir rápido —dijo Hoseok—. Necesitaba un poco de apoyo en
tierra firme. Ya sabéis.
—¿Un cebo? —Hoseok asintió—.
Déjaselo al perrito.
—¡Eh! —se quejó Jungkook, recibiendo
una risa de Taehyung. El menor miró a su alrededor—. ¿Podéis mirar hacia otro
lado?
—Qué manera de cortar el
rollo, Kookie —se quejó Taehyung, pero el chico se giró y se alejó un poco.
Hoseok hizo lo mismo. Jimin, sin saber muy bien de qué iba el tema, los imitó.
Momentos después, escuchó algo moverse tras él y, finalmente, un rugido
familiar. Cuando volvió a girarse se encontró cara a cara con Jungkook en su
forma lobuna. Podía ver su ropa sobresalir de la mochila, tirada a un lado.
—Bien —asintió Hoseok—. Confío
en ti, Kookie. Me toca.
Jimin, por un momento, esperó
que Hoseok también se transformara en lobo. Pero lo que hizo dejó aún más
desconcertado a Jimin: corrió hacia el río y se lanzó de cabeza. Jimin entró en
pánico. ¿¡Cómo se le ocurría meterse en el agua con ese bicho por ahí suelto!?
Entonces, vio algo salir disparado del agua, aterrizando en la hierba. Ropa. La
ropa de Hoseok, empapada.
—¿Cómo?
Entonces, como por arte de
magia, vio una cola de pez asomarse sobre la superficie del agua,
seguida de la cara sonriente de Hoseok. Dio un par de vueltas y pegó un salto,
sacando todo su cuerpo a la superficie y volviéndose a sumergir por completo.
Jimin
no daba crédito a sus ojos.
Hoseok
era un tritón.

Lol, cuando Yoongi llegó y todos estaban despiertos. A mí de verdad me joden los interrogatorios cuando llego un pelín tarde a casa, orz, y encima no me gusta que me llamen por obvias y sordas razones. Me apiado de ti, Min Yoongi. No quiero que me gusté Yoongi, es muy rancio, pero de verdad veo algo en él que... ahg. Me disgusta, ¡me disgusta!
ResponderEliminarLas escenas en el cole me gustan, me lo pinto muy anime. Hahahaha, le expresión de Taehyung, siempre en blanco, creo que por eso me gusta su rostro. Aunque su perfil me tienta, ay. Eso, Jimin, piensa, medita. ¿Qué tipo de "cosa" serían los demás? También quiero respuestas, bro, me urge.
Me choca que los jefes siempre sean como tan... ¿inútiles? Haha, serio. En todo. Se supone que son de ayuda y tienen las respuestas pero, ersh, acaban siendo unos pendejos(?
Esto: "«Supongo», añadió mentalmente. Nunca había curado a un humano, pero sí había curado perros. Jungkook contaba como un perro muy grande, ¿no?". Me ha dado mucha risa. Me temía que Jimin fuera muy... ¿torpe? Quizá... ¿muy lento, muy soso? Pero por ahora le veo piloso y eso me gusta, espero que se mantenga así.
Wowowow, espera, khé. ¿Kraken? Omg. ¿Es que el mundo es ciego, no los ve? Ah, ya, los humanos son ignorantes, ya. Me imaginaba que Hoseok iba a ser algo marino, como una anchoa o similares, y por un momento he pensado que el kraken era él, pero, ¡omg, ES UN JODIDO TRITÓN, UN TRITÓN! Ya me dejaron picada con los demás. ¿Qué tipo de híbrido serán, qué poder poseen? Orz.
Ay, qué emoción. Esto es mucho para mí, y son las 3:10 AM, esto no es de Dios. Espero saber más y tener respuestas para lo siguiente, que estoy ansiosa. Ya quiero sacar teorías, pero la información es poca. ㅠㅠ
Bueno, mujeres, las estoy leyendo. Por cierto, amo los cabezales de los capítulos, en serio, y la portada. Me encanta que lo ilustren ustedes mismas, de cierto modo me hace disfrutarlo todo mucho más. ♥
Por algún extraño motivo no había contestado a esto )8< soy mala persona. Te gusta Yoongi en todas sus facetas, Zasa, admitelo y ya. Déjalo estar. Lo sé, si los jefes no fueran tan inútiles no serían jefes (espero que un futuro jefe mío no lea esto :'))
EliminarSí, sé que hay poca información pero prometemos que poco a poco tendréis más, lo juro ;n; <3 que Ari y yo somos muy lentas con estas cosas
Gracias por lo de los cabezales ;n; aunque yo los vea cutrecillos porque soy una cutre o----<-----<
Lo sabia!! Hobi ♡ Es un sirenitoo!! -Suho y Hoseok gritan desde atras: TRITÓN!!-
ResponderEliminarAy deoj... muy bueno todo... he tenido problemas ultimamente para captar la atencion de algo.. y esta ha sido la cuarta vez que intento leer el capi... hasta que por fin lo pude hacer xD
Muy bueno todo y hddtyjbjiofyj ay deoh...
Que tengas un bonito DiaTardeNocheMadrugada
UvU yuuuup tritón (todos os acordáis de lo de sireno en The Last Phoenix XDDDD)
EliminarGracias por leer uvu
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderEliminarMe encanta!!!! Hoseok un tritón, en serio, que pasada jajaj Siento haber tardado tanto en leer, pero es que ahora tengo los finales y puff :(
ResponderEliminarDe todas maneras hoy me merecía un descanso de tanto agobio y de verdad que me ha alegrado mucho leer el fic.
¡Pero no me puedo quedar así! Tengo que leer el otro cap YA!
💗❤️💗❤️
Esto cada vez está más bueno, debería estar durmiendo pero... Necesito leer uno más XD Esto: "los arranques de Jungkook en cuanto alguien lanzaba una pelota a lo lejos" me mató de la risa, bullying al cachorro. La cara sin expresión y actitud de Tae me encanta. Jimin en serio aun no sospecha que es un vampiro? Vamos! No que viste crepúsculo? Jajajaja. La actitud arisca y fría de YoonGi la disfruto donde me la pongan 7v7 se me hace muy sexy. Lo de poder influir en alguien y controlar el estado de animo es el poder de Jin, cierto? Sabía que era mitad pez!! Pero aún ni idea de que puede ser el resto. De verdad que estoy disfrutando mucho este fic
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