SENIOR ROOM


Senior Room es un proyecto creado por nininoona y leadari, autoras de Fanfiction dentro del fandom del K-Pop o música coreana.

miércoles, 6 de abril de 2016

{Hybrida} Capítulo 5





—Con que fresas y galletitas, ¿eh?
                  Jungkook se giró bruscamente para mirar a Taehyung, que lo miraba desde su cama con las piernas cruzadas y la cabeza apoyada en el brazo, con una expresión entre aburrida y entretenida —no tenía sentido alguno, pero todo él era una auténtica antítesis que Jungkook no acababa de descifrar—.
                  —Dicho así suena raro —se quejó el licántropo.
                  —Dicho así, ¿cómo?
                  —Como si fuera una… —Jungkook se lo pensó—… travesura.
                  —Pero así es como hablo yo —Taehyung se encogió de hombros, como si nada. Jungkook rodó los ojos porque lo sabía de sobras. El mayor hizo un puchero—. A mí no me dices nunca que huelo a galletitas.
                  —Porque no hueles a galletas —respondió Jungkook, mirándolo de reojo—. Hueles a sangre. …sin ánimos de ofender.
                  Taehyung no se ofendió lo más mínimo, porque sabía que era verdad. Era un vampiro, la mitad de su alimentación básica eran bolsas de tipo AB. No hacía falta que Jungkook le dijera lo obvio. El chico lobo, con su súper olfato, debía oler una fábrica de hierro al completo cada vez que Taehyung entraba en una habitación. Aun así, jamás se quejaba. Esa era una de las cosas que más apreciaba del menor.
                  —¡Jo, Kookie, eres tan mono! —Taehyung aterrizó de un salto en la cama del otro chico y lo aplacó en una especie de abrazo que Jungkook no entendió, porque no había seguido la línea de pensamientos de su amigo. En todo caso, estaba acostumbrado a esos arranques. No le importaba. Excepto cuando le pedía sangre. A Jungkook siempre le perturbaba un poco que Taehyung le pidiera sangre, aunque supiera que lo hiciera de broma.
                  —Si huele a galletas, ¿crees que la sangre de Seokjin sabe a zumo de frutas del bosque o algo así? —Taehyung miró a Jungkook con una ceja arqueada, como si el chico se hubiera vuelto loco—. ¿Por qué no le pides sangre a él?
                  —Porque Namjoon me echaría de esta casa con una estaca en el pecho —explicó como si nada.
                  —¿Por qué? ¿Y lo de las estacas va en serio? Me pensaba que eso solo pasaba en las pelis.
                  —Créeme, si le clavas una estaca en el corazón a alguien, vampiro o no vampiro, no durará mucho.
                  Hoseok, mientras tanto, se lo miraba todo desde un lado, con un cojín en la mano y una botella de dos litros en la otra.
                  —Creo que me voy al sofá.

                  Yoongi tardó en ir a su habitación. Normalmente, buscaría cualquier excusa —o no— para poder encerrarse en el cuarto y poder despedirse del mundo desde la cama, pero sabía qué lo esperaba al otro lado de la puerta. O, más bien, quién.
                  Yoongi no acostumbraba a encontrar de su agrado a nadie. No era nada personal, simplemente era poco social. Las únicas personas que soportaba eran sus compañeros de piso, y porque no tuvo más remedio que acostumbrarse a ellos en su momento. Pero Jimin era arena de otro costal. Jimin sí que era un tema personal. Jimin lo molestaba directa e indiscriminadamente.
                  Abrió la puerta con cuidado. Yoongi era sigiloso de por sí, pero si el chico estaba durmiendo, no quería arriesgarse a despertarlo. Eso sería otro problema enorme con el que no tenía ganas de lidiar. Detectó movimiento en la cama más cercana a la puerta —la de Hoseok—. El bulto bajo las sábanas dejó de temblar, y Yoongi supo que Jimin estaba despierto y que se había percatado de su presencia. Probablemente el chico no tenía ganas de hablar con él, sentimiento que compartían, así que Yoongi cerró la puerta tras de sí y se fue hacia su cama sin demasiada ceremonia. Iba a ponerse ropa más cómoda, pero entonces decidió que no le importaba, por lo que se tiró encima del colchón y decidió ignorar la presencia que acechaba desde el otro lado.
                  Yoongi podía notar la pureza del otro y lo irritaba. Lo podían haber metido en la habitación de Namjoon o de Seokjin, que eran habitaciones individuales, pero no. Siempre le tocaba fastidiarse a él. El karma, que lo llaman. A Yoongi le importaría un poco si creyera en esas cosas, pero sabía que era un castigo por ser desagradable la mayor parte del tiempo. No podía evitarlo, la bondad no estaba en su naturaleza.
                  Tal vez hubieron pasado un par de horas cuando empezó a escuchar los sollozos. Yoongi estaba a punto de dormirse, e incluso pensó por un momento que estaba soñando. Pero él no soñaba nunca, por lo que abrió los ojos y se dio cuenta de que el ruido venía de la cama contigua.
                  El bulto bajo las sábanas temblaba de nuevo, a un ritmo descompasado y suave. Jimin estaba llorando, y a Yoongi solo le faltaba eso para tener motivos suficientes para cometer homicidio. No pasaría, porque el resto se enfadarían innecesariamente con él y luego limpiar los restos sería un fastidio. Pero le gustaba pensar que, si pudiera, lo haría.
                  Intentó ignorar el llanto durante unos minutos, pero lo molestaba. Él no tenía un súper oído como Jungkook, pero los gemidos de Jimin le taladraban la cabeza como si lo tuviera a dos centímetros y no a dos metros.
                  —¿Se puede saber qué te pasa? —Tenía tanto sueño que ni siquiera tuvo ánimos de añadir un insulto para adornar la frase. Estaba perdiendo facultades.
                  Al igual que cuando entró en el cuarto, las sábanas se quedaron muy quietas. Por un momento, Yoongi pensó con alivio que el chico pararía y lo dejaría en paz. Pero estaba equivocado. Jimin asomó la cabeza de debajo las sábanas y lo miró con los ojos hinchados y llorosos. La oscuridad era la especialidad de Yoongi, y la visión nocturna le pareció una broma de mal gusto en esos momentos.
                  —Lo siento —dijo Jimin, con un tono tan débil que Yoongi no hubiera escuchado nada si no estuvieran solos y toda la casa estuviera en silencio.
                  —Más te vale —respondió Yoongi, sin tacto alguno. La voz de Seokjin sonó en su mente, diciendo algo como «¡Yoongi, ten un poco de tacto!». Pero, ¿por qué tenía que tener tacto con un desconocido, si ni siquiera lo tenía con sus compañeros de piso?—. Es un poco difícil dormir con alguien llorando en la misma habitación.
                  —Lo… —Jimin iba a volver a disculparse, pero se lo pensó mejor—. Todo esto es muy raro. No sé qué pensar.
                  —Lo dice el que puede curar por arte de magia —replicó Yoongi. Aunque él mismo sabía mejor que nadie que no existía tal cosa como la «magia». Para él, todo eso era una realidad.
                  —¡Pero es distinto! —se quejó el otro, medio incorporándose—. Estoy acostumbrado a eso. Lo tenía bajo control. Estaba en mi… naturaleza.
                  —Ya, eso es el problema. Nuestra naturaleza —musitó Yoongi, sin mirar a Jimin. O el chico no lo escuchó, o fingió no hacerlo.
                  —Taehyung casi no lo cuenta —dijo Jimin—. El otro día también hirieron a Jungkook. Vosotros os podéis defender, pero, ¿qué pasa con el resto del mundo? Si me encontraran a mí solo… o… o a mi madre…
                  Esa vez, fue Yoongi el que se incorporó, resoplando.
                  —Mira, niño, Taehyung lleva años enfrentándose a esas cosas. Ingiere más sangre de la que pierde, eso te lo aseguro. Jungkook también podría arrancarte la cabeza de un suspiro si quisiera. Y si los humanos todavía no se han enterado nunca de lo que pasa frente a sus narices es porque nosotros hacemos demasiado bien nuestro trabajo, ¿queda claro? —explicó, pasándose una mano por el pelo, exasperado—. Y a ti tampoco te pasará nada mientras los otros idiotas no te saquen el ojo de encima. Así que deja de lloriquear como una nena y duérmete.
                  Jimin se lo quedó mirando. O mirando en su dirección, porque Yoongi dudaba que el chico pudiera distinguir algo más que sombras.
                  —Entonces, ¿os dedicáis a proteger el mundo de verdad?
                  Yoongi reprimió una carcajada sarcástica.
                  —Sí, ya, el mundo. No, creo que has visto demasiadas pelis. Solo nos encargamos de los bichos que se dedican a festejar dentro de nuestro territorio. Patéticos.
                  —¿Tú también?  
                  Yoongi miró a Jimin. Sus miradas se cruzaron en medio de la oscuridad. Por alguna razón, la pregunta le pareció mucho más pesada al mayor de lo que probablemente pretendía el otro chico.
                  —No porque me guste.
                  —Pero lo haces —afirmó Jimin. Estuvo pensativo durante unos segundos—. No eres un vampiro como Taehyung, ¿verdad?
                  Yoongi arqueó una ceja.
                  —¿Qué te hace pensar eso?
                  Jimin se encogió de hombros, estirándose de nuevo en la cama.
                  —Si tuviera que elegir, la sensación que me das es parecida a la de Taehyung… pero diferente.
                  —¿Peor?
                  —Yo no he dicho eso.
                  —Pero lo has pensado —Jimin se quedó callado—. Duérmete ya antes de que se me agote la paciencia, niño.
                  Yoongi temió que el chico volviera a abrir la boca, pero no lo hizo. Además, había dejado de llorar.

                  A la mañana siguiente, fue Seokjin el que despertó a Jimin con unos golpecitos en la puerta de la habitación. El chico había dormido a intervalos, sin poder descansar del todo, pero al menos la conversación en la madrugada con Yoongi lo había despejado un poco. La curiosidad por saber más de él había alejado sus miedos. Ahora que sabía que el mayor no amenazaría con matarlo, ni siquiera estando a solas en la misma habitación… no le daba tanto respeto como intriga. Jimin siempre había sido muy, muy curioso.
                  Jimin se levantó y salió del cuarto intentando no hacer mucho ruido. Sabía con certeza que Yoongi seguía profundamente dormido en la cama contigua. No tenía pinta de madrugador, la verdad.
                  Cuando llegó a la cocina, vio un despliegue digno de batalla campal: la mesa del comedor estaba llena de comida y el resto de habitantes ya estaban empezando a desayunar.
                  —¡Jiminnie! —exclamó Taehyung en cuanto lo vio—. ¿Qué tal la noche?
                  —¿Yoongi hyung se ha portado bien? —preguntó Jungkook a su vez—. No te ha amenazado ni nada por el estilo, ¿no?
                  —Bueno —Jimin intentó recordar la conversación de horas antes—. Amenazar, lo que se dice amenazar…
                  —¿Qué te ha dicho? —preguntó Seokjin, con el ceño fruncido—. Este Yoongi, no sé en qué pensábamos cuando ofrecimos su habitación para…
                  —Sí, exacto, no sé en qué estabais pensando —se quejó Hoseok, que bostezaba todo lo grande que era su boca.
                  —¿Estás bien, hyung? Esas ojeras… ¿no has dormido bien? —preguntó Taehyung, con una sonrisa ladina. Hoseok lo fulminó con la mirada.
                  —¿Por culpa de quién? ¿Eh? ¡La próxima vez duermes tú en el sofá!
                  —Te fuiste porque quisiste —replicó Taehyung, untando mermelada en una tostada antes de darle un mordisco, contento. Parecía mentira que horas atrás hubiera estado al umbral de la vida o la muerte. Más de lo normal dentro de su condición de vampiro, claro.
                  —Yo dimito —sentenció el tritón, llevándose las manos a la cabeza.
                  —¿Queréis hacer el favor de callar un poquito mientras desayunamos, plastas? —soltó Namjoon, después de pegarle un sorbo a su café con hielo.
                  Jimin no pudo evitar sonreír. Esa escena era tan familiar que no podía evitar sentir cierta envidia, igual que en la primera cena que pasó con ellos. A pesar de sus… rarezas, todos esos chicos compartían unos vínculos muy fuertes, y Jimin podía notarlo incluso sin apenas conocerlos.
                  Poco después llegó Yoongi, con los ojos tan cerrados por el sueño que Jimin se preguntaba cómo podía caminar sin tropezarse.
                  —¡Yoongi! ¿Me han dicho que ya te has metido con Jiminnie? ¿Qué clase de criatura sin corazón eres? —preguntó Taehyung dramáticamente. Yoongi lo ignoró completamente y se sentó en la única silla vacía, justo enfrente de Jimin.
                  Jimin estuvo a punto de darle los buenos días —habían compartido habitación durante toda la noche, parecía lo correcto— cuando el móvil de Namjoon sonó. Todos se giraron hacia él automáticamente, excepto Yoongi, que seguía en trance medio dormido.
                  El líder miró la pantalla del aparato —se trataba de un mensaje, no de una llamada— y suspiró antes de dirigirse a los demás.
                  —Una hidra al otro lado de la ciudad.
                  La reacción de los presentes fue variada: algunos se quejaron, otros esbozaron una sonrisa emocionada y Jimin se quedó mirando a Namjoon como si acabara de anunciar el fin del mundo.
                  —¿Una hidra?
                  —Nada de lo que preocuparse si actuamos rápido —explicó Jungkook.
                  —Pero esta vez necesitamos refuerzos de verdad —dijo Namjoon, pensativo—. Taehyung, ¿puedes…?
                  —Estoy perfectamente —respondió el chico, sonriendo. Namjoon asintió—, pero alguien tendrá que quedarse con Jimin.
                  El susodicho miró a su amigo, indignado.
                  —¿Por qué? Puedo ir con vosotros. ¡Ayudé con el kraken!
                  Eso no se lo podían negar. Si no fuera por él, Taehyung probablemente estaría muerto. Sin embargo, el riesgo era demasiado y tenían suficiente con una sola preocupación.
                  —Nada, esta vez será mejor que te quedes en casa. Yoongi se puede quedar contigo.
                  Los dos chicos miraron a Seokjin con los ojos como platos tras sus palabras.
                  —¿Qué soy, una puta niñera? —se quejó Yoongi, fulminando con la mirada al mayor—. ¿Cuánto hace que no me dejáis salir a divertirme un poco?
                  —Yoongi, este tipo de misiones no son para divertirse —dijo Namjoon con voz severa—. Si Seokjin cree que lo mejor es que te quedes, te quedas.
                  Al igual que la noche anterior, la dura mirada de Namjoon fue suficiente para evitar cualquier otro tipo de queja de parte de nadie, aunque la cara de Yoongi era todo un poema. Estaba enfadado.
                  Jimin sabía que no serviría de nada volver a quejarse. Al fin y al cabo, era un invitado, no podía exigirles nada. Con Taehyung y Jungkook había sido diferente, pero Namjoon y Seokjin… sentía como si se estuviera enfrentando a sus padres. Era una sensación extraña.
                  —Vamos, moved el culo —urgió Namjoon, levantándose de la mesa. Todos, excepto Yoongi y Jimin, lo imitaron.

                  Estaban de camino al coche —cuando Seokjin participaba en las misiones, podían usarlo— cuando Namjoon se acercó al mayor.
                  —¿Por qué insistes tanto en que Yoongi se quede con Jimin? —preguntó, con cuidado de que los otros tres no los escucharan. Cosa poco probable, puesto que parloteaban y se quejaban los unos a otros sin parar, algo sobre la noche anterior y Taehyung siendo un sobón y Hoseok un aburrido—. No he dicho nada, pero me parece raro.
                  —¿Crees que podría haber dormido decentemente con alguno de los otros tres? Tal vez con Jungkook, pero Taehyung no los hubiera dejado en paz —explicó Seokjin, con las cejas levantadas. Namjoon no podía negar que era un buen punto—. Respecto a lo de hoy, tengo mis razones.
                  —¿Tus razones?
                  —Quiero comprobar algo.

                  La tensión en el ambiente se podía cortar con un cuchillo. Jimin estaba sentado en una de las butacas, intentando leer un libro que había cogido en la única estantería de la sala de estar. No sabía si podía tomarse esas confianzas, pero al comprobar que Yoongi no le saltaba a la yugular por ello decidió que no estaba haciendo nada malo, así que se dispuso a hojear el tomo sin otra cosa mejor que hacer. Pensó que el otro iría a encerrarse a su habitación y hacerle el vacío, pero no. Bueno, el vacío sí se lo hacía, pero dormitando desde el sofá, con los brazos cruzados y una expresión serena. Jimin se permitió observarlo unos segundos. En esos momentos, Yoongi parecía hasta vulnerable. No tenía ni idea de qué era capaz, ni cuáles eran sus poderes, si es que los tenía, pero sabía que meterse con él no era un buen plan. Pero Jimin ya había decidido conocer un poco más al mayor. Solo esperaba sobrevivir para contarlo.
                  —¿Estás despierto?
                  —No.
                  Jimin sonrió.
                  —Las hidras son aquellos bichos con muchas cabezas, ¿verdad? —preguntó, pero no recibió respuesta. Lo volvió a intentar—. ¿Yoongi? —El nombre sonó extraño viniendo de él—. ¿Hyung?
                  —¿Qué puñetera parte de «no estoy despierto» no entiendes, niño?
                  A esas alturas ya lo había escuchado hablar lo suficiente como para saber que las malas palabras eran parte del léxico habitual de Yoongi, así que Jimin intentó no tomárselo demasiado a pecho. La noche anterior se había sentido pequeño e impotente ante su odio, pero de día y con las ideas claras la cosa no parecía tan dramática. O eso quería creer.
                  —¿No quieres ir con los demás?
                  —No, prefiero quedarme aquí cuidando del nuevo crío de la casa —respondió, abriendo los ojos y fulminándolo con la mirada. Jimin sabía que era su culpa que Yoongi estuviera allí encerrado, pero no le podía hacer nada.
                  —Yo también quería ir, ¿vale?
                  —¿Para qué? Ayer por la noche no decías lo mismo, mientras lloriqueabas porque tenías miedo.
                  Golpe bajo. Jimin estuvo a punto de lanzarle el libro, pero apreciaba su vida.
                  —Que te den.
                  —Oh, el niño sabe hablar con propiedad. Estoy sorprendido.
                  Jimin rodó los ojos. Decidió ignorarlo, aunque no duró demasiado. El autocontrol no era una de las mejores cualidades del chico. Además, se le encendió una luz en la cabeza.
                  —¿Y por qué no vamos?
                  Yoongi volvió a abrir los ojos y lo miró, inexpresivo.
                  —¿Ir, a dónde?
                  —Con los demás. A por la hidra.
                  —¿No has escuchado a Namjoon y a los demás? Eres más zoquete de lo que pensaba.
                  —Sí que los he escuchado, pero también sé que lo último que quieres es quedarte aquí, «haciendo de niñera». Y a mí tampoco me apetece quedarme de brazos cruzados sabiendo que el resto está ahí fuera, luchando.
                  —Ni de coña, niño. Namjoon me matará.
                  —No pareces de esos que siguen las normas a rajatabla, hyung.
                  Que Jimin lo llamara de esa manera lo molestaba. O tal vez era su vocecita aguda, o su insistencia desesperante. Yoongi había soportado suficiente Park Jimin para toda su vida.
                  —Si Namjoon hyung se queja, dile que te obligué. Que me escapé y que no tuviste otro remedio que perseguirme.
                  —¿Tú, escaparte, mientras estoy yo aquí? Ni en tus mejores sueños.
                  —Podría intentarlo.
                  —Yo te animo a que lo intentes, a ver cuántos segundos duras a la fuga.
                  Jimin lo miró con un puchero, pero no se quejó.
                  —¿Entonces vamos o no?
                  Yoongi rodó los ojos y suspiró. Bueno, no podía negar que estaba falto de ejercicio.
                  Con un poco de suerte, la hidra le arrancaba las cuerdas vocales al crío del demonio.

                  Cuando llegaron al lugar indicado —si es que los gritos y golpes servían de indicio alguno—, ni Yoongi ni Jimin podían creer lo que veían sus ojos.
                  —Esto… —empezó Jimin, pensando de repente que el ir ahí no había sido buena idea.
                  —¿En serio? ¿¡En serio!? —empezó a gritar Yoongi—. Cualquier idiota sabe que lo que no se tiene que hacer al enfrentarse a una maldita hidra es cortarle la cabeza. Y vosotros no habéis cortado una, ¡¡habéis cortado por lo menos veinte putas cabezas!! ¿¡Sois retrasados o qué problema tenéis!?
                  Los otros chicos estaban demasiado ocupados como para responder a Yoongi o siquiera preocuparse por la presencia de los recién llegados. Si era difícil vigilar a un monstruo de cinco metros con una cabeza, imagínate vigilar a veinte a la vez. Cuatro cabezas por persona no era un pronóstico alentador.
                  No es que estuvieran en especiales apuros —la hidra era grande, pero lenta—, pero sí que les estaba costando más de la cuenta enfrentarse a ella. Jungkook lobo atacaba a las piernas de la criatura sin piedad, mientras Seokjin intentaba atraparla con unas raíces —¿de dónde había sacado Seokjin eso?—, Hoseok les gritaba estrategias y movimientos desde una distancia prudencial y, ¿eso que salía por la boca de Namjoon era fuego?
                  Yoongi decidió que había tenido suficiente en cuanto Taehyung hubo arrancado otra cabeza con sus garras de vampiro. Empezó a avanzar hacia la criatura, lo que hizo que la hidra se percatara de su presencia. O eso creyó, porque empezó a avanzar como si no tuviera a un lobo de dos metros colgado de una pata y se dirigió directamente hacia la presa fácil: Jimin.
                  Estaba claro que la hidra prefería el pelo naranja antes que el pelo color menta —y eso que Yoongi estaba muy orgulloso de su último tinte—. Jimin notó la sangre huir de su rostro, e intentó reaccionar. Empezó a correr hacia un lado, pero no contaba con que los cuellos de la hidra eran tan elásticos como un tubo de goma. Dos de ellas se lanzaron a por él, mucho más rápidas que el resto del cuerpo, y Jimin maldijo el momento en que decidió salir de casa.
                  Notó un empujón que lo tumbó varios metros más allá —no se rompió el cuello de milagro— y escuchó como si algo enorme tragara. Se incorporó, desconcertado, y cuando se giró vio la mueca de horror en todos los presentes y la falta de cierta cabellera menta en el paisaje.
                  —…se ha tragado a Yoongi.
                  Nadie pudo escuchar las palabras de Hoseok a causa del ruido de la batalla, pero todos lo pensaron. No tuvieron tiempo a seguir sorprendidos durante mucho más tiempo, porque el resto de cabezas no les daban tregua. Jimin se quedó mirando el panorama como si la cosa no fuera con él, aturdido.
                  Dios mío. El monstruo se había comido a Yoongi… por su culpa.
                  Estuvo a punto de echarse a llorar allí mismo cuando algo apareció en uno de los cuellos de la hidra: una mano. Una mano con garras. Una mano con garras llena de sangre viscosa y verde que partió el cuello en dos partes limpiamente. Del interior del monstruo apareció Yoongi, de una pieza, empapado en el líquido verduzco, con los ojos muy oscuros y un semblante de cabreo monumental.
                  —Sois… unos putos… inútiles.
                  El mundo volvió a pararse por unos instantes.
                  —Esto —musitó Hoseok, con los ojos como platos— yo lo he visto en una peli.

3 comentarios:

  1. Ay, nooo. Este VKook me está gustando mucho, qué hago. Se me hacen como tan cuquis, haha. Me encanta mucho la actitud de Taehyung, y ese aura de indiferencia y aburrición que emana, y lo ilegible de su rostro. Y a Jungkook, carajo, él a mí no me parece tierno pero en este fic me lo imagino como tan cosita y bebé, haha. Debe ser porque es un perro(?

    Ay, ese NamJin, ¡ese NamJin! Es como tener a una mamá mandona y a un papá que sólo se pone serio cuando le conviene, mira que hacerle todo ese mal a Yoongi, aunque se lo merece por cabrón(? Ya, Jin, qué razones, ¿qué querés comprobar? ¿Que Yoongi ha despertado algo extraño en su interior con la llegada de Jimin? ¿Que no le hace daño a Jimin por algún tipo de poder oculto? O no sé, no me haré ideas. Jin me pone de los nervios por alguna extraña razón.

    Ay, joder, Yoongi, te han puesto de niñera todo el capítulo y no he parado de reír porque su personalidad es un poco muy culo, sin mencionar que Jimin es un preguntón que le hace perder el doble sus casillas, hahaha. Me encantó, me pido a este Yoongi para tener una pelea de sarcasmos, a ver quién gana. Y bueno, qué digo, Jimin, aunque no sé si seas un llorica o qué, me agrada que hagas hablar al flaco ese, a regañadientes, claro. Lol.

    Todavía me descojono con esto: "—¿Qué soy, una puta niñera? —se quejó Yoongi, fulminando con la mirada al mayor—." No puedo, lol. Me encanta su vulgaridad, es tan... él.

    Y ahora cuando: "—¿Qué puñetera parte de «no estoy despierto» no entiendes, niño?". HAHAHAHA, es que no puedo, lololol. Y cuando "—¿Para qué? Ayer por la noche no decías lo mismo, mientras lloriqueabas porque tenías miedo." le he aplaudido y besado la pantalla, amo los golpes bajos, lol, y a yoongi le quedan geniales, hombre.

    "—Que te den.
    —Oh, el niño sabe hablar con propiedad. Estoy sorprendido." Oye, sí. Haha, creo que esta ha sido mi parte favorita, ay, este yoonmin peleón me puede.

    "—¿Tú, escaparte, mientras estoy yo aquí? Ni en tus mejores sueños." Ya, flacucho, tú ponte en acción y demuestra qué sabes hacer, no hables caca.

    Lol, cuando llegaron al lugar del ataque y yoongi suelta su pregunta, hahaha, y aun así taehyung continúa arrancando cabezas, dioses. Ah, alto ahí, ¿fuego por la boca? Acaso Namjoon es... ¿como un fénix o algo, un dragón? :( Woah, hasta que yoongi se puso en acción y, god, ojos negro. ¡Me tiene muy intrigada! ¿Es un tipo de subterráneo, el mismísimo diablo? Ay, yo quiero sabeeeeeer.

    Hombre, ya me dio mucha curiosidad de Jimin, ¿y si tiene sangre de unicornio o ángel o algo por el estilo y por eso su poder? Ash, hoy desperté de un sueño muy raro y lo único que tenían en mente era que Jimin era un ángel. Khé.

    Quiero saber cómo el señor "sois... unos putos... inútiles." lidia con el problema, a ver cuáles son sus facultades. Hdgsisbgavaid. Qué emoción, ay. :(

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  2. DiooooooOOOOOSSS! En serio, maldito Seokjin como controla. Pero a ver, yo me supongo que quiere averiguar algo... Es que no sé! Sospecho que algo le pasa a Yoongi con Jimin por lo que es, para bien o para mal... ES QUE NO LO SÉ!!! Pero jo, Jimin llorando y es que Yoongi ni se inmuta :( me duele mucho, algo le tuvo que pasar o simplemente por lo que es.
    Ay diosito, tengo que saberlo
    Y me gustó muchi este capi porque ya se sabe más o menos lo que son Seokjin y Namjoon!!! 😍 Genial genial, voy a leer el siguiente cap ahorita mismo ☺️

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  3. "El mayor hizo un puchero—. A mí no me dices nunca que huelo a galletitas" TaeHyung plz jajajaja

    "—¿Qué soy, una puta niñera?" amo el vocabulario de este tipo XD de verdad me encanta cuando lo ponen así todo rudo

    "Si Seokjin cree que lo mejor es que te quedes, te quedas" agklvgg NamJin señoras!

    Son tan divertidos! TaeKook porque derrochan miel y hormonas por doquier, NamJin parece una pareja con años de casados y YoonMin porque no para de pelear XD Por cierto, estoy esperando ver que planean hacer con la vida sentimental de Hoseok ya que es obvio que no se va a entrometer en alguna couple... Una chica tal vez? Y NAMJOON ES UN DRAGÓN? (digo no se me ocurre otra cosa que lance fuego). Muero por ver a YoonGi en acción.... Leeré solo uno más y ahora si iré a dormir

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