Todos lo observaban sin atreverse a pestañear. El único que se movía era
Seokjin, quién le acariciaba de vez en cuando el brazo para tranquilizarlo.
Su temperatura aún no había disminuido y le quedaban algunas escamas por
mejillas y brazos, pero, por suerte, las alas de dragón habían desaparecido
hacía bastante. Y también esa sensación salvaje que siempre le invadía cuando
utilizaba su poder.
Después de derrotar al
fénix —no tuvo más remedio que matarlo puesto que la criatura parecía bastante
puesta en comérselos— Namjoon los obligó a saltarse las clases e ir todos a
casa. Hoseok llegó más tarde, justo cuando acabó de trabajar y Yoongi llamó a
su trabajo fingiendo que estaba enfermo.
—Espero que esta reunión
familiar valga la pena porque me he saltado el trabajo —comentó de brazos
cruzados—. Y mi jefe se empieza a mosquear.
—Yo también me he saltado
el trabajo hoy —espetó Namjoon más agresivo de lo que pretendió. Yoongi alzó
una ceja, pero no dijo nada más.
Y allí los tenía, a todos
expectantes por saber qué quería Kim Namjoon, el híbrido dragón.
—Bien —comenzó después de
varios minutos de silencio.
—Es la quinta vez que
dice bien en una hora —comentó en voz baja Hoseok.
—Hoseok… —lo llamó
Seokjin como advertencia.
Éste sonrió a modo de
disculpa.
—Bien —Namjoon se maldijo
de nuevo por repetirse—. Está claro que algo extraño está pasando con las
criaturas. Claramente es un ataque hacia nosotros… Sin embargo, no sabemos a
qué se debe —respiró hondo. En el fondo, sabía que algo muy malo estaba por
llegar. La profecía del padre de Seokjin, la llegada de Jimin, tantas criaturas
en un lapso tan corto de tiempo… Pero a Namjoon le gustaba asegurarse el
terreno. Sobre todo, si se responsabilizaba del grupo al cien por cien—. No
sabemos si es porque al ser tantos híbridos juntos llamamos más la atención o
alguien nos quiere hacer daño.
—O quiere hacer daño a
Jimin —comentó Jungkook. Acto seguido, agachó la cabeza y se disculpó en un
susurro inaudible.
—No, tienes razón,
Jungkook. O quieren a Jimin —El chico se removió incómodo en su silla. Namjoon
sintió pena por él. Jimin tenía una vida, una madre a la que querer… Y, de
repente, se había visto envuelto en un mundo lleno de peligros donde la familia
acababa destrozada—. Tenemos que asegurarnos qué es lo que motiva a las
criaturas a atacarnos, así sabremos en qué debemos enfocarnos más. Si proteger
a Jimin, si protegernos a nosotros mismo o si empezar a ser los cazadores y no
las presas.
La tensión se esparció
por la mesa como si las palabras de Namjoon estuvieran envenenadas.
—¿Y cómo conseguiremos
esa información? —Yoongi habló con aborrecimiento, pero Namjoon supo que lo
hizo para dejar de sentir esa desazón que los había invadido a todos de repente—.
¿A la próxima criatura que nos ataque, la atamos y la llevamos al cuartillo de
interrogación? Tengo una lámpara negra perfecta para el interrogatorio —añadió
con cierto sarcasmo en la voz.
Pero Namjoon encontró la
idea perfecta.
—Sí, precisamente eso
haremos.
—¿En serio? —Yoongi no se
lo podía creer.
Seokjin le volvió a
acariciar el brazo, como si Namjoon aún siguiera alterado y no pensara con
claridad. Pero era la opción más rápida.
—Escuchad, parece una locura,
pero es importante. Debemos capturar a la próxima criatura que nos ataque con
raciocinio suficiente como para poder interrogarla —El corazón le iba a mil por
hora. Tenía que calmarse, pero la emoción era superior a su control. La jefa
los había dejado por varios días, pero no estaban perdidos. Si Namjoon tenía
que encontrar las respuestas solo, lo haría—. Es hora de pasar a la acción.
Pero los dos siguientes
días ninguna criatura que sirviera los atacó. La serpiente de dos cabezas tenía
el cerebro de un mosquito y el gusano gigante demasiados aguijones como para
que le cupiera una boca en el cuerpo. Hoseok asistió a ambos enfrentamientos.
Uno porque estaba en el momento indicado y el otro porque justo había salido de
trabajar.
Hoseok se había
emocionado a la hora de interrogar a cualquier criatura. Desde que recordaba,
siempre había luchado por sobrevivir, sin ningún objetivo claro. Pero eso había
cambiado, algo malo estaba pasando y ellos tenían que averiguar el qué. Como en
una de esas películas de espías.
Sin embargo, la emoción
acabó muriendo al tercer día, cuando ni siquiera les atacó una mosca. Todos se
aburrían, sobre todo Hoseok que era el único que solo trabajaba. Sus niños lo
entretenían durante unas horas, pero luego volvía esa ansiedad de ser útil, de
pasar a la acción.
Al final del día, cuando
ya llevaban más de media nevera vaciada por culpa de la ansiedad, Seokjin le
había dicho a Hoseok que se fuera a buscar a Jimin y que, de paso, comprara
algo para la cena, porque ya no quedaba ni la mitad de lo que se había comprado
para la semana.
A Jungkook y Taehyung los
obligó a limpiar el comedor y a preparar la mesa. Hoseok agradeció ser el que
fuera a buscar a Jimin.
Al llegar a la puerta
indicada, marcó el número del chico y miró hacia el bloque de pisos. Solo una
figura sentada se levantó justo al primer timbrazo.
—¿Diga? —preguntó Jimin
al otro lado del teléfono.
—¡Hola! Soy Hoseok —aprovechó
para pegar un trago a la botella de agua—. Oye, ¿te quieres venir a cenar?
Luego te acompañamos a casa.
—No sé… Justo he acabado
los deberes, pero no sé si mi madre me dejará tan tarde… —la figura de la
ventana se acercó y miró hacia la calle, pero no lo suficiente como para ver a
Hoseok—. Además, ¿podría ir solo o tendríais que venir a buscarme? Quizá es muy
tarde y sería peligroso…
—Eso está solucionado.
Sólo dime si quieres o no —Hoseok se apoyó en la puerta del portal.
—Es que no sé…
—Por favor, Jimin,
decídelo rápido porque estoy en la puerta de tu casa y voy a empezar a
fusionarme con la pared.
—¿¡Qué!? ¡Qué haces ahí!
¡Sube! —Segundos después alguien le abrió la puerta.
Hoseok subió las
escaleras, donde se encontró con un Jimin despeinado y una mujer de mediana
edad mirándolo con curiosidad.
—¡Hola! ¡Buenas tardes,
señora Park! —saludó con energía—. Hola, Jimin. ¿Estás listo?
—¿Listo? —preguntó la
señora Park con el ceño fruncido—. ¿Listo para qué?
—Mamá, es Hoseok. Un
amigo mío —Hoseok ensanchó la sonrisa como saludo—. Decía de ir a cenar a su
casa… La casa de mis amigos, los que te dije… Sé que es muy tarde, pero…
—Lo acompañaremos de
vuelta, se lo prometemos —añadió el tritón—. Somos muchos así que escoltaremos
a su hijo hasta que llegue sano y salvo a casa —acabó el discurso poniéndose la
mano en la frente, como un saludo de un general.
La madre rio.
—Está bien, pero que sea
antes de las doce. Mañana tenéis clase, ¿no? —Jimin parecía sorprendido a la
par que feliz.
—Bueno, mamá, Hoseok está
trabajando… No va a clase conmigo, pero el resto sí que tienen clase —añadió
rápido al ver que su madre volvía a fruncir el ceño—. ¡Me cambio y voy!
Cuando Jimin desapareció
Hoseok se tensó. La madre de Jimin lo miró dubitativa. Abrió la boca para decir
algo, pero luego volvió a callarse y miró hacia el interior de la casa. Por su
parte, el tritón también estaba algo incómodo. Allí estaba la señora Park,
ajena a todo lo que estaba viviendo su hijo, confiando en seis monstruos.
—Quizá Jimin me reproche
luego si me escucha decir esto, pero… Por favor, cuidadlo mucho. No ha tenido
una vida fácil por mi culpa y… —la madre suspiró. Parecía querer decir algo
más, pero luego sonrió con dulzura—. Lleva unos días un poco raro, desanimado,
pero estar con vosotros siempre lo anima mucho. Al menos siempre me habla de
vosotros muy bien y… Espero que podáis ayudar a mi pequeño. Dios, si sabe que
os he dicho eso me va a matar —añadió con una risa nerviosa—. Muchas gracias
por cuidar de mi hijo.
Hoseok no sabía muy bien
qué decir. Eran Seokjin y Taehyung los que tenían el don de palabra, él
simplemente decía estupideces y animaba a los demás con chistes. Sin embargo,
sabía que tenía que actuar, apartar ese miedo y actuar como lo haría un adulto.
—Gracias. Nosotros
también estamos contentos de tener a Jimin como amigo. Y lo cuidaremos. Le
sacaremos a patadas lo que le pasa si hace falta —Y rio a la par que la señora
Park. Sin embargo, por dentro se sentía mal.
Si Jimin estaba raro era
por su culpa. Si parecía desanimado era por culpa de Yoongi, de los ataques, de
ese mundo nuevo al que lo habían arrastrado. Si Jimin ya jamás volvía a ser el
mismo iba a ser por su culpa. Y eso, para la conciencia de Hoseok, era una
mancha oscura y venenosa.
Odiaba ser tóxico para
alguien, y los híbridos lo habían sido para Jimin. Encima, saber que éste creía
que eran su salvación le dolía aún más.
—¡Ya estoy! —Jimin
apareció vestido, pero aún despeinado, por la puerta—. ¿He tardado mucho?
—No, así que podrías
peinarte de vez en cuando…
—¡Mamá, voy peinado! —Jimin
apartó la mano de su madre que lo atrajo hacia ella y le besó en la frente—.
¡Mamá!
—Va, se os hará tarde.
Muchas gracias por venir a buscar a mi hijo.
Hoseok asintió.
—No hay de qué. Gracias a
usted, señora Park, por dejar salir a su hijo.
—Sí, sí. Vamos. ¡Adiós,
mamá! —Jimin prácticamente lo arrastró hacia la calle—. Es raro que me haya dejado,
pero me alegro un montón. Estaba agobiado con los deberes y encima me ponía a
pensar en todo lo sucedido y… ¿Hoseok?
Hoseok se había detenido
en medio de la calle. La señora Park le había pedido que lo protegiera, que lo
hiciera feliz. Jimin los quería como amigos, a pesar de haber sido ellos los
que le habían metido en ese mundo… Jung Hoseok no podía dejar que Jimin fuera
infeliz, al menos estando con ellos.
A partir de ese momento,
Jung Hoseok haría feliz a Jimin.
—Oye, Jimin —dijo serio.
Algo que, por extraño que pareciera, no le costó—. Lo siento.
Jimin parpadeó sin
entender.
—¿Cómo? ¿Por qué?
Hoseok se mordió el labio
inferior mientras en su cabeza aparecían miles de respuestas. Sin embargo,
Jimin no tenía por qué saberlas.
—¡Mierda! ¡Tenemos que ir
a comprar la cena y se nos ha hecho tarde! —Antes de que Jimin pudiera
replicar, Hoseok bebió un trago de agua, se guardó la botella en la mochila y
salió corriendo de la mano del chico.
Taehyung se estaba
hartando, y era raro que él se cansara de algo. Pero tenía poca paciencia en
todo lo referente a Jungkook, y el chico se estaba luciendo. Cuando Seokjin les
había obligado a poner la mesa y a limpiar el comedor, Jungkook pidió hacerlo
solo. Taehyung, como era de esperar, se negó y se pusieron manos a la obra
juntos. Bueno, juntos era decir mucho, porque el hombre lobo no dejaba de
evitarlo a toda costa. Ni siquiera le sacaba conversación.
Al principio creyó que
eran imaginaciones suyas, que la luna llena estaba cerca —cosa que no era
cierto— y Jungkook estaba algo tonto. Sin embargo, cada vez era más exagerado
hasta que, al final, cuando terminaron de poner la mesa, el menor salió
corriendo hacia el baño sin dejar que Taehyung le dijera nada.
—No lo entiendo —susurró.
—¿El qué no entiendes? —Seokjin
apareció con un gran bol de ensalada en las manos. Lo único que no se habían
comido aquella tarde de aburrimiento—. Es justo que os repartáis las tareas de casa. Cocino, sí, pero no soy
vuestra chacha.
—No es eso —Taehyung aún
miraba hacia la puerta del lavabo. Hacía minutos que la cadena del váter había sonado,
pero Jungkook no salía de allí—. Es Jungkook. No lo entiendo. Y sé que me está
escuchando con su súper oído de chucho. Imbécil —añadió.
Seokjin rio por lo bajo.
—¿Os habéis vuelto a
pelear?
—¿Eh? Que yo recuerde no
y tengo buena memoria —Seokjin volvió a reír. Taehyung frunció el ceño—. ¿Qué?
—Quizá sea cosa del
crecimiento —comentó el hada—. ¿Por qué no le preguntas directamente? Pero,
Taehyung… —el mayor lo sujetó del hombro con fuerza. Taehyung lo miró—. Por
favor, contrólate.
—Yo siempre me controlo,
Jinnie —dijo con una sonrisa—. No te preocupes.
Taehyung fue directo
hacia la puerta. Si había algo que lo cabreaba, aparte de no comer, era que
Jungkook lo ignorara o tratara de forma extraña. En general, siempre que algo
tenía que ver con Jungkook y comportamientos negativos lo cabreaba. Y nadie
quería ver a un semi-vampiro enfadado.
—Jeon Jungkook, abre la
puerta ahora mismo o la tiro abajo —amenazó.
Escuchó una leve
exclamación, luego unos pasos y finalmente el pestillo abrirse. Poco a poco, el
chico asomó la cabeza por la puerta.
—Ahora salgo —dijo con un
hilo de voz—. Estaba lavándome las manos.
Taehyung lo miró
incrédulo, aunque otros hubieran dicho que parecía indiferente. Jungkook apartó
la mirada, pasó por su lado y fue corriendo hacia el cuarto que compartían.
Taehyung bufó exasperado, pero lo siguió hasta la habitación.
Se encontró a Jungkook
apoyado en el escritorio, frotándose los ojos con cansancio. ¿Quizá la luna
llena sí lo estaba afectando antes de lo previsto?
—¿Estás bien? —preguntó
con preocupación.
Jungkook tensó la mandíbula,
pero no dijo nada. Taehyung se acercó y le acarició el pelo en un gesto
tranquilizador, pero el otro se apartó como si lo hubiera quemado.
Taehyung había llegado a
su límite de paciencia.
Sin que el pequeño se lo
esperara, lo agarró por los hombros y lo estampó contra la cama. Jungkook era
rápido reaccionando y al segundo quiso levantarse, pero Taehyung lo era mucho
más, así que aprovechó para ponerse encima de él y bloquearle brazos y piernas.
—¡Suéltame! —le gruñó
Jungkook.
No lo culpó. Estar bajo
alguien significaba sumisión y poco poder en una manada, y todo el mundo sabía
que Jungkook había nacido para ser el macho alfa. Estar así era degradante para
el chico, pero a Taehyung le importaba bien poco si eso lo humillaba, él quería
respuestas.
—¿Qué te pasa? —preguntó—.
Corrijo. ¿Qué te pasa conmigo?
Jungkook intentó zafarse
del agarre, pero sólo consiguió varios arañazos.
—Nada —mintió el chico.
Pero Taehyung podía sentir la mentira en sus labios. Evitó mirárselos.
—Jungkook, nos conocemos
de hace tiempo. Hemos pasado momentos difíciles, ¿crees que te voy a creer? —Jungkook
apartó la mirada. Taehyung suspiró lleno de frustración—. ¿He hecho algo malo?
¿He dicho algo que pueda ofenderte?
—No —murmuró el pequeño.
—¿Entonces por qué no me miras
a los ojos? —Taehyung apretó más el agarre. Jungkook gimió de dolor.
Al momento, ambos se
tensaron. Por un momento, Taehyung se olvidó de quién era, de lo que era, y
empezó a respirar con dificultad. Los latidos de Jungkook le ensordecían tanto
que no lo dejaban pensar. Y, mientras el pequeño se relamía los labios,
Taehyung hacía acopio de todas sus fuerzas por mantenerse cuerdo.
—Taehyung, estás a cuatro
patas encima de mí —dijo Jungkook con voz débil—. ¿Cómo quieres que te mire a
la cara?
—Sólo quiero saber qué te
pasa conmigo —tenía la voz más rasposa y grave de lo normal. Mala señal, pero
no podía salirse de ahí. Le gustaba el calor que emanaba Jungkook. Le gustaba
el tacto de su piel. Quizá más de lo debido—. Jungkook…
Cuando Jungkook lo miró
Taehyung sintió que el corazón le volvía a latir con fuerza, con la misma
fuerza de alguien que estaba completamente vivo. Su Jungkook, su pequeño
cachorro.
Poco a poco, fue bajando
la cabeza hasta pegar frente con frente. Jungkook había cerrado los ojos para
no tener que mirarlo, pero Taehyung podía sentir que sus latidos iban igual de
rápidos que los de él. ¿Había cambiado algo en el pequeño? Quizá…
—Oh, por favor, ¿es que
siempre que entro os tengo que encontrar haciendo manitas? —Hoseok dejó la
puerta abierta cuando se fue por el pasillo—. ¡Seokjin! ¡Taehyung y Jungkook
vuelven a toquetearse!
—¡Deja que se amen! —añadió
Seokjin entre risas.
Jungkook aprovechó ese
momento de despiste para apartar a Taehyung y salió rápido de la habitación.
Taehyung, empotrado
contra el escritorio, rio por no llorar. ¿Qué acababa de pasar?
El fin de semana llegó
antes de lo esperado y Jimin no se sentía preparado para ello. Pensando que iba
a entrenar con Yoongi el domingo, acabó por recibir la llamada de Hoseok
diciendo que el sábado por la tarde el chico tenía libre y que prefería
adelantar el momento de tortura. Jimin tuvo que dejar sus planes aparte —dormir
y jugar con el ordenador— e ir a entrenar.
Había estado toda la
semana en su casa practicando los pocos movimientos que le había enseñado
Yoongi. Además, se había propuesto ejercitar más su cuerpo para ser igual o más
fuerte que su entrenador. Que lo tratara como a un niño lo molestaba, pero más
aún que no se tomara en serio los entrenos, puesto que la vida de Jimin y de su
madre dependían de ello.
Esa semana no se sentía
ni más fuerte, ni más rápido, ni más preparado, pero sí adolorido. Sabía que no
tenía que precipitarse y ser paciente, pero le inquietaba sentirse débil de
verdad.
Cuando llegó a la azotea,
se encontró con Hoseok y Taehyung. Yoongi estaba en medio, todo de negro,
observando el cielo.
—Hola —dijo con un hilo
de voz.
—Llegas tarde —comentó
Yoongi sin mirarlo—. Empecemos. Calentamiento, recordatorio de los movimientos de
la semana, enseño algunos nuevos y me voy.
—Si mis profes hubieran
resumido así sus clases —suspiró Hoseok.
Taehyung rio lo más bajo
que pudo, pero se le escuchó lo suficiente como para que Yoongi pusiera mala
cara.
—Comencemos.
Jimin sentía que cada
músculo de su cuerpo se rompía en mil pedazos. Yoongi era rápido, estaba lleno
de rabia y lo iba a destrozar. Se defendía como podía y devolvía los golpes con
la misma fuerza. Sin embargo, llegó un momento en que los golpes del mayor eran
demasiado fuertes y no pudo con ellos.
Cayó al suelo con el
crujido de su mandíbula acompañándolo.
—Creo que iré a comer
algo — Hoseok aprovechó el momento de silencio para decirlo—. ¿Queréis algo?
—Me comeré tus pulmones
como no te vayas ya de aquí —Yoongi no sudaba, no jadeaba. Incluso parecía estar
a punto de dormirse. Eso enfadó más a Jimin.
—Voy contigo —añadió
Taehyung—. No quiero ver cómo destrozan a Jimin.
Otro golpe bajo que
dolió. Todo el mundo lo creía débil. Yoongi sobre todo.
—¿Ya hemos acabado por
hoy? Ni siquiera te he enseñado los nuevos movimientos. Menuda decepción —Yoongi
sonrió, pero no había diversión en sus ojos—. Esperaba un poco más de ti, crío.
Jimin se levantó. Le
temblaba todo el cuerpo. No sabía si por el dolor o por la rabia acumulada en
su interior. Detestaba que Yoongi lo tratara mal. No. Odiaba que Yoongi lo
tratara así. No podía permitirlo. No quería permitírselo a él.
—No me llames crío —murmuró.
—¿Perdona? ¿Has dicho
algo? —se burló el otro.
—¡NO ME LLAMES CRÍO!
Corrió hacia Yoongi,
dispuesto a hacerle daño. Pero el entrenador se esperaba los golpes. Sin
embargo, a los pocos minutos, Yoongi se estaba cansando. Sus paradas eran más
vacilantes, y parecía estar jadeando, al menos un poco. Jimin aprovechó un
momento de debilidad para darle un buen puñetazo en la cara. El mayor lo
esquivó, sin embargo, se llevó un buen arañazo por parte de Jimin.
La sangre despertó a
Jimin de su ataque.
Yoongi se llevó la mano a
la mejilla y se empapó los dedos de su propia sangre. Roja e intensa.
Incrédulo, se miró la mano y luego a Jimin.
—Yo… —susurró Jimin. Toda
la rabia que había sentido minutos antes había desaparecido.
—Cómo…
—¡Lo siento! —añadió. Sin
pensarlo, salió corriendo hacia Yoongi, alargó la mano hacia su mejilla y dejó
que su poder lo llenara de vida para poder curarle la herida al mayor.
Sin embargo, éste gritó
como si Jimin lo hubiera quemado.
Y, precisamente, eso
había hecho. Yoongi lo miraba sorprendido y Jimin parecía hacer lo mismo. Sin
embargo, el mayor cambió. Con una sonrisa de resignación, se arañó la
quemadura.
Jimin apartó la mirada
con el estómago revuelto y con ganas de llorar.
—Vete —escuchó que le
decía Yoongi con una voz que no le pertenecía—. Vete o te mato. ¡VETE!
Jimin quería decir algo,
pero no se le ocurrió el qué. Antes de caminar, miró a Yoongi, que tenía parte
de la mejilla al rojo vivo y llena de sangre.
—Yo, lo siento… yo…
—Como le digas a alguien
algo de esto, te mataré. Lo juro. ¡VETE!
Antes de que comprobar si
Yoongi iba en serio, Jimin salió corriendo de la azotea.
—¿Seguro que ha ido bien?
—le preguntó Taehyung. Jimin asintió, aunque estaba tan asustado y preocupado
que no podía disimularlo—. Si Yoongi te ha dicho algo traumatizante, como
gatitos muertos o algo, lo encadenaré a una roca y lo lanzaré al mar.
—Eso no lo mataría, lo
sabes —lo corrigió Hoseok—. Oye, Jimin, si quieres le digo a Seokjin que dejéis
los entrenos. Siempre podemos pagarte un entrenador personal. No será tan
fuerte como Yoongi ni tan especializado, pero…
—No… —Jimin apretó con
fuerza la taza de chocolate caliente que le había preparado Seokjin—. No quiero
dejar de entrenar con Yoongi —Y era cierto, a medias. Por una parte, le daba
miedo. Pero por otra, quería comprender más de él, quería entender por qué era
así, qué era y qué le había hecho Jimin para que lo odiara tanto—. Es un buen
profesor, solo que tiene mal temperamento.
—Namjoon tiene mal
temperamento —dijo Taehyung—. Yoongi está a otro nivel.
—¿Pero y lo gracioso que
es meterse con él? —Hoseok y Taehyung se miraron con complicidad—. En fin, si
ves que Yoongi abusa mucho de ti, nos lo dices y ya pensaremos algo divertido
para castigarlo.
—¿Como qué? —Jimin tenía
curiosidad por saber cómo los dos chicos martirizaban a Yoongi.
—¡Chicos! ¡Emergencia! —Seokjin
apareció poniéndose una americana rosa—. Centauro descontrolado en el Seoul
Gran Park. ¡Rápido!
Jimin se quedó en el sofá
viendo cómo Taehyung y Hoseok corrían por ponerse los zapatos. Seokjin se lo
quedó mirando.
—¿No vienes? —preguntó.
Jimin lo miró sorprendido—. Nos irás bien. Además, Yoongi me ha dicho que eres
bastante fuerte y que aprendes rápido.
—¿De verdad? —Seokjin
asintió mientras sonreía—. Oh, yo…
—No le digas que te lo he
dicho, por eso.
De repente, las energías
volvieron a él. Se olvidó de la quemadura, de cómo Yoongi se la había arañado,
de la sangre. Yoongi pensaba que era fuerte. Y tenía una oportunidad para
demostrarlo.
Namjoon y Jungkook ya los
esperaban allí, el segundo ya transformado en lobo. Taehyung se puso
automáticamente a su lado para luchar. Hoseok y Seokjin se quedaron en la
retaguardia, pero Yoongi —y Jimin porque lo imitó— fueron junto a Namjoon.
—Recordad —dijo el líder.
Jimin notó que de su cuerpo irradiaba demasiado calor—. Lo queremos vivo.
Decirlo fue más fácil que
hacerlo. El centauro tenía una fuerza sobrehumana —y no porque fuera mitad
caballo y mitad hombre, precisamente—, así que tenían que sobrepasarle, pero a
la vez no matarlo. Controlar los puñetazos y las patadas resultó más difícil de
lo esperado.
—¡Pero Jungkook! ¡No lo
muerdas en la yugular! ¡Lo vas a matar! —le gritó Hoseok.
Jungkook ladró.
—¡Ha pedido perdón! —Taehyung
saltó encima de la criatura y le pegó una patada en la cara.
—¡Taehyung, en la boca
no! ¡Tiene que hablar! —le recriminó Namjoon.
—¡Joder! ¡Como si el
semental fuera aquí una delicada flor! —se quejó el vampiro.
Jimin pensó que él podría
hacer algo. No era tan fuerte como ellos, pero al menos tenía la suficiente
fuerza como para despistar al centauro y que los demás lo atraparan. Sin
embargo, Yoongi le leyó sus pensamientos antes de que diera el primer paso.
—Ni se te ocurra —le
gruñó—. Esto es cosa nuestra.
Yoongi fue hacia el
centauro y lo derribó contra un árbol. Sin embargo, éste se deshizo del cuerpo
del peliverde con facilidad.
Era su oportunidad. Miró
a Seokjin esperanzado de que no lo detuviera, y cuando éste asintió, salió a
correr.
Se sorprendió al ver que
era ágil y que no estaba cansado. Cuando saltó para quedar encima del centauro,
las piernas le respondieron con facilidad. Acabó justo en el lomo, sujetando a
la criatura por el cuello.
El centauro empezó a
encabritarse. Era difícil estar allí encima, pero al menos conseguiría
despistarlo lo suficiente para que los demás pensaran un plan.
—¡AHORA! —escuchó que
dijo Hoseok.
De repente, todo
movimiento cesó. Jimin se vio en el suelo encima de alguien, mientras que el
centauro yacía a su lado, intentando zafarse de las raíces que lo retenían en
el suelo.
—Sal de encima —escuchó
la voz de Yoongi.
Jimin lo hizo sin pensar.
—Buenos días, señor
centauro —saludó Taehyung.
—¡SOLTADME! —exigió la
criatura. A Jimin le sorprendió que pudiera hablar. Normalmente, todas las
criaturas con las que habían luchado tenían la inteligencia de un animal, y ya
ni hablar de que pudieran articular palabra alguna.
—Tenemos unas preguntas
para usted, señor, se nos ha olvidado la lámpara de interrogatorios, pero
espero que pueda disculparnos —Taehyung se sentó encima con una gran sonrisa en
la cara. Sin embargo, sus ojos eran rojos como la sangre—. ¿Qué hacías aquí?
—¡Nada!
—¿Jungkook? —El chico
ladró y aulló. Luego movió la cola. Taehyung asintió—. Así que atacaste a
nuestro pequeño por la espalda, ¿eh?
—¡¿Cómo has podido
entenderlo?! ¡Te lo estás inventando! ¡Se lo está inventado! —dijo mirando a
Namjoon.
—Hay cosas de esos dos
que mejor no saber. Y ahora, habla. Taehyung es el más amable de nuestros
interrogadores —Namjoon sonrió con malicia—. Así que te recomiendo que hables.
—¿Quién te envía? —Taehyung
enseñó los dientes. Los caninos habían crecido—. Tienes solo una oportunidad
para contestar.
El centauro miró hacia
los lados, intentó zafarse de nuevo de las raíces, pero no pudo. De repente,
Seokjin apareció al lado, se agachó y acarició el brazo de la criatura. Ésta
pareció relajarse.
—No es de los nuestros —dijo
el centauro con voz neutra, como si fuera medio drogado—. No es de los
vuestros. Es-
—¡SEOKJIN!
Antes de que Jimin
pudiera reaccionar, Jungkook ya se había lanzado contra Taehyung y Hoseok
contra Seokjin para apartarlos de la trayectoria de la bala. El centauro bramó
por última vez y cayó muerto.
—Qué… —fue a preguntar
Seokjin.
Namjoon se acercó a la
criatura e inspeccionó la herida.
—Lo han matado… —El líder
alzó la cabeza y los miró a todos—. Alguien lo ha matado.
Jimin sabía perfectamente
lo que significaba aquello.
Alguien estaba enviando
las criaturas para matarlos. Sus sospechas eran ciertas.

wow! pense que el capitulo estaria para el miercoles,me alegro de haber ingresado.
ResponderEliminarPor la imagen pense que Taehyun se lo besaba a Kookie pero aun no jajjaja esos dos. y la respuesta de Seokjin me matò
- "Deja que se amen" xD
¿quien será el personaje malvado de la historia?
¿por que en vez de curar lo quemó?
tengo tantas dudas
Espero con ansias el siguiente.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarOmg, ¡mataron al fénix! Creí que al menos namjoon lograba manejarlo o algo así, mierda, ¿quién los está persiguiendo? ¿qué quieren de ellos, o de jimin? Me dio mucha risa el plan, haha, fue justamente lo que estaba pensando, aunque realmente me preguntaba si lograrían atrapar a una bestia que hablara, jeje.
ResponderEliminarHoseok es un mariqui y me gusta que sea tan medio despreocupado, yeah.
Ahora, vuelvo y repito: este taehyung me atrae, no sé, tiene un no sé qué que me encanta y, arhg, ese taehyung, dios, lol. ¡Jungkook, por qué sos tan tonto, deja de actuar así, bendito perro! OMG, STOP CON ESE VKOOK. Hahahahaha. En serio, son tan bellos, ay no, algo me dice que algo malo pasará con alguno de los dos más adelante y el otro lo pasará muy mal, ay no, ay no. Son tan cuquis, malditos licántropo y vampiro. ;;;
Espera, qué. ¿Que jimin quemó a yoongi intentando curarlo? En serio, necesito saber qué clase de cosa son ellos dos. Si jimin lastima a yoongi es que su raza no es buena para la de yoongi, son contrarias, no sé, algo... algo... son como ángel y demonio. ¡Insisto! -le explota la cabeza-. Ya, díganme qué son, que yo no puedo aguantar más. ;;;
Wowowowow, eso no me lo esperé, que mataran al centauro. De un balazo. ¿Quiénes son los malos, qué quieren de ellos? No, ¿qué quieren? ¿Qué está pasando? ;;; Ay, nuu, qué montón de dudas me dejan, carajo.
PERO ME CACHIS EN LA MAR, ¿¡ES QUE NADA LES PUEDE SALIR BIEN!?
ResponderEliminarPrimero que todo, de verdad que siento mucha pena por Hoseok. A ver, sé que todos se arrepienten de lo que le están haciendo a Jimin, pero es que querer hacer feliz a Jimin desde ese momento... Y ahora en serio, la madre tiene que tener algo que ver. Claramente porque se nombra en uno de los caps anteriores pero puff...
Segundo... E L T A E K O O K!!!! De verdad, que me cago en la mami que parió a Hoseok por entrar en ese momento. Es que claro, también me da un montón de pena Taehyung, porque se ve claramente que le gusta Jungkook, pero en el momento que vio las reacciones del otro, pues ya como que sospecha que tal vez, solo tal vez, algo ha cambiado en su corazón... Y es que Jungkook... De verdad, pobrecito. Que entiendo que se comporte así, porque es normal vamos si empiezas a descubrir que te gusta tu mejor amigo, pero es que tampoco quiero que trate a Taehyung así, aunque yo lo haría igual vamos :( POBRES MIS NIÑOS 😢😢 espero que Jungkook se de cuenta que no puede evitar sus sentimientos encontrados hacia Taehyung.
Tercero: SABÍA QUE LO QUE ERA JIMIN TENDRÍA QUE VER CON EL ODIA QUE SIENTE A JIMIN!! O sea, tal vez la profecía o algo así, es que tiene que ser algo de eso. O que su forma híbrida son los opuestos o dios sabe que pensar ya 😂
Es que cada cap que leo me deja con ganas de continuar, perl es que como me lea 2 o 3 caps al día, me voy a quedar sin fin :(((
Hasta la próxima cielo 💗
"Seokjin! ¡Taehyung y Jungkook vuelven a toquetearse!
ResponderEliminar—¡Deja que se amen! —añadió Seokjin entre risas." Exactamente Hoseok! Deja de interrumpir mis vkook moments! :/
"Me comeré tus pulmones como no te vayas ya de aquí" YoonGi es un amor de chico XD
"Yoongi no sudaba, no jadeaba. Incluso parecía estar a punto de dormirse. Eso enfadó más a Jimin." No te me enfades bebé, YoonGi siempre luce con sueño no te lo tomes personal jajajaja
"Nos irás bien. Además, Yoongi me ha dicho que eres bastante fuerte y que aprendes rápido" afhkñnhv ya se empiezan a notar los feelings
"Jungkook? —El chico ladró y aulló. Luego movió la cola. Taehyung asintió—. Así que atacaste a nuestro pequeño por la espalda, ¿eh?" es tan j###damente hermoso el que pueda escucharlo *o*
*Así que a YoonGi Jimin lo quema con su poder de curación, el cual es una blanca y pura luz... Supongo que serán razas contrarias o enemigas tal vez (ya creo q se que son). Escriben de maravilla por cierto.