Jungkook se había quedado con ganas de salir contra el basilisco en medio
de Myeongdong —todo
un engorro si se tenía en cuenta que mucha gente había visto a la criatura—,
sin embargo, se había quedado hasta tarde estudiando y ese día no había
escuchado ni siquiera el despertador. Además, ninguno de sus compañeros tuvo el
detalle de despertarlo. El único en la casa era Taehyung, algo que no lo
ayudaba demasiado a estar de buen humor, y el mayor parecía ausente de todo.
Hoseok había
hablado con Taehyung hacía una semana, pero tampoco le había querido contar qué
le pasaba, solo que tuviera cuidado y lo vigilara de cerca. Pero para Jungkook
era imposible. Estaba lleno de trabajos y exámenes y, aparte, estaba esa
sensación odiosa en el estómago que lo invadía cada vez que el mayor estaba
cerca.
Por muchas
vueltas que le daba, no encontraba explicación alguna. Y la única que se le
ocurría que, de vez en cuando, aparecía como una vocecita odiosa en su cabeza —extrañamente
con la voz de Jimin— lo aterrorizaba.
Taehyung era
su amigo, de eso no cabía duda. Pero, ¿hasta qué punto? Jungkook lo consideraba
su mejor amigo, sin embargo, no tenía celos de la fuerte amistad que tenían
Jimin y Taehyung. Un mejor amigo debería tenerla, pero él no lo veía así.
—Es una
tontería —susurró mirándose al espejo en el baño—. Taehyung es tu mejor amigo,
que se note.
Era
consciente que su conducta durante todo el día —la de evitar a Taehyung y no
salir a comer solo por no encontrárselo— había sido muy patética. Aunque la
única vez con la que se habrían cruzado, él le dedicó una sonrisa desganada y
se encerró en la habitación un buen rato.
Eso también
lo tenía preocupado, porque sospechaba lo que pudiera estar pasando, pero una
parte de él no quería creerlo. Hacía tiempo que Taehyung le había prometido que
no volvería a pasar y él quería creerlo. Sin embargo…
Jungkook
recordó las patadas, el olor a sangre y los arañazos. Pero no era eso lo que le
hacía temblar, sino la impotencia de sentirse desprotegido, de no poder
defenderse, y de haber gritado el nombre de Taehyung en medio de la pelea
pidiendo ayuda. Se había sentido humillado y pisoteado por esos vampiros, pero
entró en verdadero pánico cuando uno de ellos quiso morderle. Por suerte, a él
le quedaban fuerzas suficientes como para defenderse y, gracias a algo que
desconocía, los vampiros decidieron dejarlo en paz.
Si hubieran
llegado a morderlo, ¿qué hubiera pasado?
Sacudió la
cabeza despejando sus pensamientos. No había pasado y eso era lo importante. Y
que tenía a su mejor amigo en el comedor y no había cruzado ninguna palabra con
él, cuando lo que más adoraba era quedarse a solas con Taehyung una tarde de
sábado.
Con
decisión, salió del baño y entró en la sala. Sin embargo, no esperó encontrarse
a Taehyung en el suelo, desmayado.
—¡Taehyung! —gritó.
Salió
corriendo hacia él y lo levantó con facilidad. Estaba tan delgado…
Con
delicadeza, lo dejó en el sofá y empezó a darle pequeñas palmadas en la
mejilla. El chico respondió con lentitud, abriendo los párpados como si le
pesaran. Al ver quién lo estaba reanimando, esbozó una sonrisa débil.
—Kookie —susurró.
Casi no podía hablar—. Estaba algo cansado y…
—¿Cansado? —gruñó
Jungkook con el corazón latiéndole con furia—. ¿Cansado? ¡No estás cansado!
Taehyung se
intentó levantar, pero cayó al sofá de nuevo. Con un gruñido, el mayor se
volvió a levantar. Fue entonces cuando Jungkook reparó en los caninos del
chico, en la delgadez, en los ojos inyectados en sangre… Estaba hambriento y él
no era de mucha ayuda.
—Taehyung —dijo
con voz grave.
—¿Qué? —preguntó
éste con inocencia haciendo un esfuerzo sobrehumano por sentarse—. No me mires
así —Taehyung se estaba haciendo el tonto y eso lo enfureció más.
—¿Cuánto
llevas sin comer? —preguntó secamente.
—Pues hace
un par de horas. Seokjin nos ha dejado las sobras de anoche —contestó el otro,
restándole importancia.
Jungkook
había empezado a temblar.
—No me
refiero a eso y lo sabes perfectamente, Taehyung. ¿Cuánto hace que no comes?
Taehyung
suspiró y miró hacia otro lado, visiblemente culpable. Lo había hecho. Había
dejado de beber sangre.
—Lo siento…
—¿Por qué? —susurró
Jungkook, derrotado. Quería enfadarse, transformarse en lobo, y salir de allí
corriendo para dejarse llevar por sus instintos más salvajes y así no sentirse
atado a nada y nadie. Porque dolía muchísimo—. ¿Por qué has dejado de comer?
—¿No me
veías más gordo? Quizá esté influenciado por las modas —bromeó el mayor, pero
borró la sonrisa al instante al ver que Jungkook no estaba para bromas—.
Jungkook…
—¿Por qué
esta vez?
Taehyung suspiró
y se tumbó bocarriba. Apenas podía mantener los ojos abiertos.
—Me dijiste
que olía como ellos… No podías estar cerca de mí porque olía a sangre y yo
quiero estar siempre a tu lado, Jungkook —Taehyung cerró los ojos—. Quería ser
normal para que tú no me tuvieras asco.
—Taehyung… —Jungkook
no podía respirar. No sabía si abrazarlo o tirarlo por la ventana, aunque la
segunda iba ganando la batalla—. Eres un idiota… Hyung…
Taehyung
hizo un gran esfuerzo por sonreír. Supo al instante que Jungkook no estaba
enfadado por cómo lo había llamado, sin embargo, estaba tan débil que no podía
saborear su victoria.
—Lo siento —susurró—.
Ahora mismo no pienso con claridad.
Jungkook no
pudo decir nada. Dentro de él empezó a invadirlo una sensación mucho peor que
el cosquilleo de cuando veía a Taehyung, era como si una mano le oprimiera el
pecho constantemente y una roca se hubiera aposentado en su estómago.
Culpabilidad.
Y solo había
una solución, algo que Jungkook podía hacer por él para remediarlo.
—Bebe —le
dijo. Taehyung abrió un ojo y lo miró sin entender.
—No voy a
beber sangre, Jungkook. Además, no sé si queda sangre fresca en la nevera…
Estará coagulada ya.
El lobo se
estiró del cuello de la camiseta y expuso parte de su cuello.
—No me has
entendido, hyung. He dicho que bebas —Y dejó mejor expuesto el cuello.
Cuando lo
acercó al rostro de Taehyung, Jungkook estaba temblando de pies a cabeza. No
temía a ser mordido, sino a lo que significaría todo después. Conocía todo
sobre los vampiros, porque al conocer a Taehyung había querido entender mejor a
su amigo y, en el momento en que un vampiro mordía a una víctima,
automáticamente se creaba un vínculo entre ambos. ¿Qué tipo de vínculo? Pocos
humanos habían sobrevivido para contarlo y, además, no es que los híbridos
fueran amigos de muchos vampiros para saberlo.
Cerró los
ojos con fuerza cuando notó el aliento de Taehyung en el cuello. Se mordió el
labio cuando notó los colmillos de este presionar su piel. Pero el pinchazo
nunca sucedió.
Cuando abrió
los ojos, se encontró a Taehyung boca abajo, agarrándose el estómago con
fuerza.
—¿Hyung?
¿Por qué no has mordido? —preguntó, aunque le diera vergüenza hacerlo.
—No voy a
morderte, Jungkook —susurró con la voz teñida de dolor—. No voy a hacerlo
nunca.
Jungkook no
podía verlo así, pero tampoco iba a discutir con él sabiendo lo terco que era.
Sin pensarlo más, se levantó y fue hacia el pequeño escondite donde Seokjin
guardaba los sobres de sangre. Era cierto que la mayoría ya habían coagulado,
pero el mayor de la casa había procurado rellenar la nevera, al menos lo
suficiente para que Taehyung tuviera comida. Había dos paquetes enteros en buen
estado.
Haciendo
caso omiso a su estómago revuelto cuando vio la sangre, corrió hacia su amigo,
abrió una de las bolsas y se la metió en la boca antes de que éste pudiera
negarse. El mayor se resistió los primeros dos segundos, luego cedió.
Jamás lo
había visto beber directamente. Normalmente se mezclaba la sangre con la comida
o en batidos, solo recordaba haberlo hecho una vez, tiempo atrás y en una
situación similar. Pero, por alguna extraña razón, Jungkook no podía apartar la
mirada de Taehyung. El chico devoraba la sangre sin decoro, absorbiendo hasta
la última gota, para luego relamerse los labios.
A la mitad
del segundo paquete, Taehyung recobró el sentido y miró con miedo hacia
Jungkook. Pero el menor esbozó una sonrisa tímida al ver que el color volvía a
las mejillas de su compañero, y que tenía la fuerza suficiente como para estar
arrodillado en el sofá.
—Jungkook…
Lo siento si te ha dado asco…
Pero
Jungkook negó. Por alguna extraña razón, no había sentido ningún tipo de
repugnancia. Al contrario, se encontraba feliz y aliviado de que Taehyung
hubiera bebido sangre.
—Te dije que
no volvieras a hacerlo —le recriminó. Taehyung se sentó mejor para acabarse la
segunda bolsa—. La próxima vez juro que te dejaré morir.
Taehyung
dejó de beber.
—No quiero
que me odies, Kookie —Y la sinceridad que desprendía sus ojos hizo que a
Jungkook le ardiera la cara.
Miró hacia
otro lado sin saber muy bien qué hacer.
—Jamás te
odiaría, hyung —susurró—. Solo si te murieras por ser un estúpido.
Taehyung
sonrió, enseñando todos los dientes rojos manchados de sangre.
—Lo tendré
en cuenta.
Hoseok tuvo
que lanzarse contra Yoongi antes de que éste levantara la cabeza y mirara
directamente a los ojos a la bestia. El mayor gruñó bajo su peso, pero el
tritón lo interpretó como un «gracias».
La pelea
estaba siendo algo complicada. Seokjin había conseguido crear la barrera que
separaba ese mundo del real y, gracias a Namjoon, consiguieron arrastrar a la
criatura hasta Namsan. Sin embargo, la serpiente gigante era mucho más
escurridiza de lo esperado y estaban teniendo demasiadas dificultades.
¿Y qué podía
hacer él fuera del agua? Pues preocuparse por sus amigos.
Eran
bastantes menos, Jungkook se había quedado durmiendo en casa y Taehyung no
estaba en plenas facultades para ir a luchar, así que eran ellos cuatros contra
un basilisco enorme. Rowling fue muy optimista a la hora de escribir que Harry
mataba a ese bicho solito.
—¡Tenemos
que cegarlo— gritó Namjoon mientras se agachaba, esquivando las fauces del
basilisco—¡COMO SEA! —bramó al notar la cola rozarle el pelo.
Los únicos
con esa capacidad eran el mismo Namjoon y Yoongi, pero el primero estaba
demasiado concentrado en proteger a Seokjin y a la vez alejarse de él, así que
el único descerebrado era Yoongi. Éste lo comprendió.
—¿Es que
siempre tengo que ser el gilipollas que se manche las manos? —gruñó mientras se
preparaba para saltar con los ojos cerrados—. Hoseok, guíame.
Hoseok
asintió. Yoongi saltó sin esperar ninguna señal y acabó enganchado en el cuello
de la criatura.
—¡Estás en
el cuello! ¡A tu derecha hasta encontrar las escamas exteriores y luego sube! —Yoongi
obedeció y llegó a la cabeza del basilisco. Con bastante dificultad, por eso—.
¡Ahora, baja un poco más!
Decir que
Yoongi tenía tacto era mentir. El chico, sin ningún decoro, metió ambas manos
en los ojos del basilisco y se los sacó, para después lanzarlos al suelo.
Hoseok ya estaba acostumbrado a la poca sensibilidad del mayor, pero no podía
evitar sentir repugnancia cuando hacía esas cosas.
—¡Ya era
hora! —bramó Namjoon—. Es hora de divertirnos. ¡Seokjin! —El mencionado
asintió. A pesar de todo, se habían entendido sin cruzar palabras.
Del suelo
salieron raíces que apresaron a la presa contra el suelo, dejando solo la
cabeza lo suficientemente alta para que Namjoon la cortara en pedazos con las
garras de dragón. Ésta salió rodando cuesta abajo hacia la carretera.
Fue Hoseok
quien tuvo que ir corriendo a por ella y detenerla antes de que alguien tuviera
un accidente. Sería un poco engorroso tener que explicar en las noticias que
había habido una colisión entre una cabeza de basilisco y un coche.
Cuando
volvió —había dejado la cabeza entre unos arbustos justo al pie de Namsan— se
encontró al resto en el suelo, descansando.
—Buen
trabajo —comentó, palmeando el hombro de Namjoon. Estaba ardiendo.
—Hubiera
sido más fácil si no hubiera faltado la mitad del grupo —gruñó Yoongi.
—¿Jimin
también? —bromeó Hoseok.
Yoongi lo
miró como si Hoseok fuera el mismo Jimin.
—Chicos,
será mejor que volvamos a casa. Hemos dejado a Jungkook y a Taehyung a solas —Seokjin
se levantó y se limpió los tejanos con delicadeza—. Es mejor no arriesgarnos.
—¿A que se
amen y sean felices para siempre? —Hoseok intentó restarle importancia a la
verdadera preocupación de Seokjin. Sabía que Taehyung llevaba semanas sin beber
sangre—. Déjalos, Seokjin, no pueden tener hijos si son imprudentes.
El mayor fue
a contestar algo, pero algo le llamó la atención entre la maleza. Una sombra
que se movía muy despacio como para ser un peligro, pero demasiado sigiloso
como para ser un humano.
Un hada
apareció de la nada, todo ensangrentado. La criatura cayó al suelo en cuanto
vio a Seokjin. Sus ojos reflejaban alivio y terror a partes iguales.
El chico
avanzó hacia él y lo ayudó a sentarse, pero el hada estaba demasiado herido.
Sabía que iba a morir. Hoseok se puso a su lado e intentó descubrir la gravedad
del asunto.
—¿Qué te ha
sucedido? —preguntó Seokjin con la voz teñida de preocupación.
Namjoon y
Yoongi llegaron poco después, ambos con el semblante serio.
—No estamos
seguros —susurró la criatura con voz ronca—. Matan por matar, destruyen por
placer. No estamos seguros.
Seokjin le
apartó un mechón de pelo verdoso de la cara. Namjoon frunció el ceño y Hoseok
entendía por qué. A pesar del odio que le tenía el mundo de las hadas a Seokjin
por ser un mestizo, el chico los cuidaba con dulzura y no los juzgaba.
—¿Quién? ¿De
quién tenemos que tener cuidado?
—Vigiladlo —contestó
el hada. Parecía ido totalmente. Ni siquiera enfocaba la vista a Seokjin—.
Vigiladlo.
—¿A quién?
Antes de que
dejara de respirar, el hada miró a Seokjin un segundo antes de decir sus
últimas palabras.
—Al séptimo
mestizo.
—Jimin —dijeron
Hoseok y Yoongi a la vez.
Fue él quien
los guió hasta la casa del chico y quien llamó a la puerta hasta casi fundir el
timbre. Jimin salió con el pijama, totalmente despeinado y con cara de no
entender nada.
—¿Chicos? —preguntó
al verlos cubiertos de sangre, barro y todo sudados—. ¿Qué pasa?
—¿Estás
bien? —preguntó Namjoon un poco con urgencia.
Seokjin
respiró tranquilo y adoptó su postura neutral, con esa aura majestuosa que lo
envolvía.
—Sí, bueno,
un poco cansado de estudiar, pero estoy bien —Jimin los miró a todos, reparando
unos segundos más en Yoongi que en los demás—. ¿Estáis bien, chicos? ¿Ha pasado
algo?
—Un
basilisco. No son buenas mascotas —comentó Hoseok. No pudo evitar mirar por
encima del hombro por si alguien lo estaba amenazando—. ¿Seguro que todo bien? —insistió.
—Sí, mi
madre me ha dejado comida para todo el día así que no pasaré hambre. No os
preocupéis.
—¿Eh? ¿No
está tu madre? —Hoseok recordaba a la señora Park, preocupada por su hijo.
—No, ha
salido esta mañana y me ha dicho que quizá no volvería a cenar —Jimin alzó los
hombros—. Supongo que tiene que trabajar hasta tarde. A veces lo hace.
—No puedes
quedarte solo —espetó Namjoon—. Tendrás que venirte.
—¿Qué? —Jimin
los miró sorprendido—. ¿Qué está pasando?
—Es largo de
explicar, pero tendrás que venirte —Seokjin le puso una mano en el hombro,
aunque no estaba utilizando su poder, de eso estaba seguro—. Te lo explicaremos
todo de camino.
Jimin
asintió.
El relato
duró todo el camino. Entre que Hoseok no dejaba hablar, Yoongi iba soltando
insultos y Seokjin añadía matices a la explicación de Namjoon, acabaron justo
al llegar a la puerta de la casa de los híbridos.
Jimin entró
sintiéndose como en casa, a pesar de llevar la gran mochila que lo delataba
como intruso. Adoraba ese lugar, pero también le traía malos recuerdos. Sin
embargo, esa noche pensaba disfrutar a pesar de que estuviera amenazado por un
enemigo invisible, porque hacía días que no veía a Taehyung y a los chicos en
general.
Sin embargo,
cuando entró al comedor, supo que esa noche quizá no hablaría tanto con Taehyung
como le gustaría.
—¿Qué ha
pasado? —preguntó Seokjin al ver a Taehyung apoyado en las piernas de Jungkook.
Éste estaba viendo la televisión. El pequeño los miró a todos—. ¿Taehyung,
estás mejor?
El vampiro
asintió.
—Siento
preocuparos, pero ya me encuentro mejor y todo gracias a Jungkook —El tono de
piel de Seokjin y Namjoon palideció al instante. Taehyung rio—. No he bebido de
nada que pudiera moverse por voluntad propia, lo juro.
Eso calmó a
Namjoon, pero no a Seokjin, que seguía con el ceño fruncido.
—¿Entonces?
—Todo bien,
hyung —le cortó Jungkook—. Será mejor que os duchéis que oléis fatal. Lo he
notado desde que habéis girado la esquina de la calle.
Seokjin se
resignó pronto y fue hacia el baño primero. Namjoon se quedó unos segundos más
allí antes de ir hacia la habitación. Yoongi y Hoseok seguían mirando a la
extraña pareja del sofá.
—¿Ha pasado
algo más? —preguntó Hoseok alzando las cejas. Jimin pilló al vuelo lo que
quería insinuar. Por un momento pensó que eso sería maravilloso, aunque también
lo sorprendería. No se había parado a pensar en romances en un mundo lleno de
vampiros, hombres lobos y basiliscos salvajes—. Estaría bien saberlo.
—Sí, algo
que tú debes saber especialmente, Hoseok —Taehyung lo miró desde las piernas de
Jungkook—. Tu cama ya no te pertenece, Jungkook ha marcado territorio en ella.
—¡¿Qué?! ¡No
irás en serio! —Hoseok salió corriendo hacia el cuarto bajo las risas de
Jungkook y Taehyung.
Jimin pensó
que, realmente, allí había pasado algo más.
—Respeto que
os meéis en su cama, pero os recuerdo que es mi habitación y no quiero que
huela a orina —comentó Yoongi—. Y, ahora, dejadme sitio en el sofá.
—Seokjin te
matará si le manchas el sofá de sangre —comentó Jungkook.
Yoongi hizo
caso omiso a la advertencia del menor.
—¿Jimin? —Taehyung
lo estaba mirando—. ¿Te vienes a ver la tele también?
Asintió con
timidez. Aunque tenía muchas ganas de hablar con Taehyung y preguntarle qué
había pasado, Yoongi lo intimidaba.
No obstante,
nada más sentarse, Yoongi se levantó y se fue hacia su habitación. Jimin se
sintió tan ofendido que ni siquiera pensó muy bien en lo que hizo a
continuación.
Haciendo
caso omiso de Taehyung, se levantó y fue hacia el pasillo. Yoongi estaba allí
apoyado, de brazos cruzados como si lo esperara.
—No sé qué
te he hecho, sé que te hago daño, pero no lo hago adrede —Yoongi no lo miró.
Jimin apretó los puños—. Aún me duelen las heridas de la semana pasada. Y no te
he pedido explicaciones —Nada. Ningún signo de que lo estuviera escuchando—. Lo
mínimo que podrías hacer es ser amable conmigo, o al menos no demostrar tanto
que te desagrado. No es mi culpa que mi poder te haga daño —Pero era como si
Jimin estuviera hablando solo.
Al final,
cansado, fue hacia él. Alargó la mano para cogerlo del brazo, pero entonces
Yoongi se movió.
—No me
toques.
Jimin apretó
los labios. No se lo pensó dos veces antes de cogerle del brazo. Pero Yoongi no
se zafó del agarre, sino que lo sujetó por la muñeca y lo acercó. No parecía
enfadado, sino diferente, como si en realidad estuviera sufriendo.
—¿Es que no
lo notas? —siseó.
—¿El qué? —Jimin
casi no podía respirar. ¿Los ojos de Yoongi siempre habían sido tan oscuros?
—Que estoy
obligado a odiarte —ante la mirada de desconcierto de Jimin, las barreras de
Yoongi volvieron y recuperó su compostura fría. Antes de que Jimin pudiera
preguntar de nuevo, Hoseok abrió la puerta de la habitación.
—¿¡Vosotros
también!? ¡Joder! ¡Oye, Seokjin! —El mencionado justo salía de la ducha—. ¿No
tienes por ahí alguna octava híbrida guapa para mí o algo?
Seokjin
abrió la boca para contestar algo, pero Yoongi los silenció a todos con un
portazo al entrar en la habitación.
Jimin no
tenía ganas de que le hicieran preguntas, aunque precisamente él quería hacer
miles de ellas, así que decidió irse de nuevo al comedor. Pero ni las bromas de
Taehyung fueron suficientes para quitarle a Yoongi de la cabeza.
Seokjin
estaba agotado. Ir a por un basilisco y luego tener que cocinar para un
ejército quitaba la energía a cualquiera. Además, había estado durmiendo poco
por culpa de los exámenes de la universidad, así que todo se había acumulado.
Sin embargo, mientras preparaba el arroz y las verduras, notaba que había algo
más, una sensación que le era conocida y la detestaba.
Se
sorprendió al ver una mano sujetarlo por el hombro y girarlo. No lo había
escuchado entrar. Namjoon lo miraba con el ceño fruncido.
—¿Estás
bien? —preguntó al ver que Seokjin no reaccionaba.
Asintió como
pudo.
—Algo
cansado. Pero acabo la cena y me iré a dormir.
Namjoon lo
escrutó, pero se rindió y, recordando la situación en que se encontraban,
retiró la mano.
—¿Quieres
que te ayude?
—No, estoy
bien —Seokjin alzó los hombros—. Además, y con mucho amor, Joonie, pero
estorbas más en la cocina de lo que quieres ayudar.
El líder no
se ofendió porque sabía que tenía razón. Además, los dos eran conscientes de
que Namjoon no podía enfadarse con él cuando lo llamaba Joonie.
—Está bien,
pero si quieres que alguno de los otros te ayude… de verdad que se te ve con mal
aspecto —Estaba siendo educado y cauteloso. Si Seokjin no hubiera estado tan
mareado, se habría enfadado, sin embargo, estaba demasiado cansando para eso.
—Estoy bien,
Namjoon, en serio —Al ver que no se iba, Seokjin intentó darle un toque de
humor para restarle importancia al asunto—. ¿Es que tan mal aspecto tengo? —dijo
con una sonrisa tímida. Intentó no tambalearse cuando otra oleada de mareos lo
invadió.
Namjoon
siguió con el semblante serio cuando contestó:
—Ni aunque
te lo propusieras, Seokjin, jamás tendrías mal aspecto —Seokjin no pudo evitar
sonrojarse y eso hizo que el mareo fuera más fuerte. Antes de que pudiera
aferrarse a la encimera, cayó al suelo.
Unos brazos
lo detuvieron justo a tiempo antes de que se perdiera en las imágenes.
Todas eran
confusas, pero una y otra vez salía la misma mujer. A pesar de que no la
conociera, sabía quién era y también sabía lo que estaba pasando. El problema
es que no tenía claro quién era el culpable.
Cuando
finalizaron, Seokjin estaba empapado en sudor entre los brazos de Namjoon. Éste
no dejaba de repetir su nombre.
—Estoy bien —consiguió
decir. Le temblaba todo el cuerpo—. Ha sido una visión.
—¿Una
visión? No recordaba que fueran tan agresivas —Namjoon lo ayudó a levantarse.
—La visión
en sí no es que fuera agradable —Seokjin recordó a la mujer en apuros—. ¿Dónde
está Jimin?
—En el
comedor, ¿por qué?
Seokjin se
lo pensó mejor. No podía asustarlo, no podía precipitarse. Pero las imágenes
habían sido claras, o al menos el mensaje.
—Namjoon…
Esto es grave… Creo… Creo que tienen a la madre de Jimin.
—¿Quién? —pero
Namjoon supo la respuesta antes de formular la pregunta—. Nuestro enemigo.
Seokjin asintió.

Apenas lei que la mamáregresaba tarde, supe que algo iba a pasar con ella.
ResponderEliminarPobre Taehyun comodebio sufrir el pobre sin comer, aunque yo ya queria quelo mordiera xD
Hoseok y sus comentarios me matan de risa, bueno es él que se puede esperar?.
Será que ahora si sabremos quien es el enemigo?
ES QUE LO SABÍA, ES QUE SABÍA QUE LA MADRE DE JIMIN TENÍA ALGO QUE VER. ME CACHIS EN LA MAR SALADA!!
ResponderEliminarBueno bueno, por partes.
Primero, juro que haces que me enamore de Taehyung cada vez más y más profundo, y me estoy preocupando. Como se puede ser tan... Jodidamente tierno? O sea, no solo no le quiere hacer daño a Jungkook y beber de él, si no que sabe que al ocurrir eso, se crea un lazo, entonces sí Jungkook no está dispuesto, él no lo hará. Es que es demasiado para mi cuerpo y para mi todo. Aunque también me alegro bastante que a Jungkook ya no le de tanto asco el simple hecho de que huela como el resto de vampiros ; u ;
Luego, es que cada vez entiendo la situación de Yoongi con Jimin, pero contra, es un híbrido, su parte humaba también debería decirle que no lo puede odiar... Un lío un lío
Y también está el tema de que Seokjin tenga visiones y que ahora tenga los enemigos a la madre. Es que a ver, sospecho quien puede ser la madre y si no, sospecho que es la madre.
Lo que voy a parar porque me queda solo 1 cap y esperar a que actualices :(
Me esta gustando muchisisisisisimo!!!!! 💗
Ay, qué bonita la imagen de encabezado, tan linda. ♥
ResponderEliminarOmg, ¡por fin jungkook y taehyung están hablando, y el vampiro ha podido alimentarse! Me ha parecido bien que taehyung se haya negado a beber de jungkook, me imagino cuán mucho debió de luchar contra su vampiro interior para no lastimar al perro. Ah... a veces me siento muy vacía cuando leo este vkook, haha.
"Rowling fue muy optimista a la hora de escribir que Harry mataba a ese bicho solito.", hahaha, realmente, las cosas que piensa hoseok son tan repentinas, que me hace tranquilizar al momento de los combates. "Yoongi lo miró como si Hoseok fuera el mismo Jimin.". HAHAHAHAHAHAHAHAHA, ¡lo miró horrible entonces!, casi me descojono con esto, lol, no puedo.
Hmm, ya me estoy hartando de tantas advertencias con el séptimo mestizo y que no se defina nada. Joder, es que estoy llegando a pensar que el séptimo mestizo es otra persona... o no sé, o jimin es el malo, o qué sé yo, no lo entiendo. Me vienen demasiadas suposiciones y no me quiero aferrar a ninguna, arg. Uff, menos mal fueron a casa de jimin después de la pelea, me gusta que se prevengan y no haya tanto lío(?)
"—Sí, algo que tú debes saber especialmente, Hoseok —Taehyung lo miró desde las piernas de Jungkook—. Tu cama ya no te pertenece, Jungkook ha marcado territorio en ella.
—¡¿Qué?! ¡No irás en serio! —Hoseok salió corriendo hacia el cuarto bajo las risas de Jungkook y Taehyung.
Jimin pensó que, realmente, allí había pasado algo más.
—Respeto que os meéis en su cama, pero os recuerdo que es mi habitación y no quiero que huela a orina —comentó Yoongi." hahahaha, ay, no, creo que me sentí yoongi en ese diálogo, soy de soltar ese tipo de comentarios cuando alguien mancha de algo las pertenencias de alguien(? ahahaha.
"No obstante, nada más sentarse, Yoongi se levantó y se fue hacia su habitación.", ya suelo ser así, pero al menos disimulo, haha. Yoongi la rompe. ♥ Omg, yoongi, creo que me estás desordenando los pensamientos. ;;; ¡quiero saber qué es eso que tanto le atormenta! :( quiero entender...
Jueputa, ¡se metieron con la madre de jimin!, tenía esta corazonada y ahora no sé qué debería pensar. Me-estoy-enloqueciendo-mujeres.
"... y de haber gritado el nombre de Taehyung en medio de la pelea pidiendo ayuda" o sea bitch mi Vkook! Esto es tan.. Oh my god my heart is... OMG!
ResponderEliminar"Me dijiste que olía como ellos… No podías estar cerca de mí porque olía a sangre y yo quiero estar siempre a tu lado, Jungkook".... Oyeron eso? Fue mi corazón rompiéndose en pedazos ToT
"El chico, sin ningún decoro, metió ambas manos en los ojos del basilisco y se los sacó, para después lanzarlos al suelo" Su delicadeza no tiene límites.. En serio YoonGi? Que pinche asquito amigo XD
V y Kook luchan como si fueran uno solo, Nam y Jin se entienden sin palabras.. Ya quiero ver a Jimin y YoonGi luchando juntos comunicándose con una mirada en vez de matándose entre ellos :/
"—¿¡Vosotros también!? ¡Joder! ¡Oye, Seokjin! —El mencionado justo salía de la ducha—. ¿No tienes por ahí alguna octava híbrida guapa para mí o algo?" jajajajajajajajaja eso le pedí yo a la autora en mis comentarios anteriores XD