SENIOR ROOM


Senior Room es un proyecto creado por nininoona y leadari, autoras de Fanfiction dentro del fandom del K-Pop o música coreana.

miércoles, 25 de mayo de 2016

{Hybrida} Capítulo 12




Jungkook se había quedado con ganas de salir contra el basilisco en medio de Myeongdong —todo un engorro si se tenía en cuenta que mucha gente había visto a la criatura—, sin embargo, se había quedado hasta tarde estudiando y ese día no había escuchado ni siquiera el despertador. Además, ninguno de sus compañeros tuvo el detalle de despertarlo. El único en la casa era Taehyung, algo que no lo ayudaba demasiado a estar de buen humor, y el mayor parecía ausente de todo.
Hoseok había hablado con Taehyung hacía una semana, pero tampoco le había querido contar qué le pasaba, solo que tuviera cuidado y lo vigilara de cerca. Pero para Jungkook era imposible. Estaba lleno de trabajos y exámenes y, aparte, estaba esa sensación odiosa en el estómago que lo invadía cada vez que el mayor estaba cerca.
Por muchas vueltas que le daba, no encontraba explicación alguna. Y la única que se le ocurría que, de vez en cuando, aparecía como una vocecita odiosa en su cabeza —extrañamente con la voz de Jimin— lo aterrorizaba.
Taehyung era su amigo, de eso no cabía duda. Pero, ¿hasta qué punto? Jungkook lo consideraba su mejor amigo, sin embargo, no tenía celos de la fuerte amistad que tenían Jimin y Taehyung. Un mejor amigo debería tenerla, pero él no lo veía así.
—Es una tontería —susurró mirándose al espejo en el baño—. Taehyung es tu mejor amigo, que se note.
Era consciente que su conducta durante todo el día —la de evitar a Taehyung y no salir a comer solo por no encontrárselo— había sido muy patética. Aunque la única vez con la que se habrían cruzado, él le dedicó una sonrisa desganada y se encerró en la habitación un buen rato.
Eso también lo tenía preocupado, porque sospechaba lo que pudiera estar pasando, pero una parte de él no quería creerlo. Hacía tiempo que Taehyung le había prometido que no volvería a pasar y él quería creerlo. Sin embargo…
Jungkook recordó las patadas, el olor a sangre y los arañazos. Pero no era eso lo que le hacía temblar, sino la impotencia de sentirse desprotegido, de no poder defenderse, y de haber gritado el nombre de Taehyung en medio de la pelea pidiendo ayuda. Se había sentido humillado y pisoteado por esos vampiros, pero entró en verdadero pánico cuando uno de ellos quiso morderle. Por suerte, a él le quedaban fuerzas suficientes como para defenderse y, gracias a algo que desconocía, los vampiros decidieron dejarlo en paz.
Si hubieran llegado a morderlo, ¿qué hubiera pasado?
Sacudió la cabeza despejando sus pensamientos. No había pasado y eso era lo importante. Y que tenía a su mejor amigo en el comedor y no había cruzado ninguna palabra con él, cuando lo que más adoraba era quedarse a solas con Taehyung una tarde de sábado.
Con decisión, salió del baño y entró en la sala. Sin embargo, no esperó encontrarse a Taehyung en el suelo, desmayado.
—¡Taehyung! —gritó.
Salió corriendo hacia él y lo levantó con facilidad. Estaba tan delgado…
Con delicadeza, lo dejó en el sofá y empezó a darle pequeñas palmadas en la mejilla. El chico respondió con lentitud, abriendo los párpados como si le pesaran. Al ver quién lo estaba reanimando, esbozó una sonrisa débil.
—Kookie —susurró. Casi no podía hablar—. Estaba algo cansado y…
—¿Cansado? —gruñó Jungkook con el corazón latiéndole con furia—. ¿Cansado? ¡No estás cansado!
Taehyung se intentó levantar, pero cayó al sofá de nuevo. Con un gruñido, el mayor se volvió a levantar. Fue entonces cuando Jungkook reparó en los caninos del chico, en la delgadez, en los ojos inyectados en sangre… Estaba hambriento y él no era de mucha ayuda.
—Taehyung —dijo con voz grave.
—¿Qué? —preguntó éste con inocencia haciendo un esfuerzo sobrehumano por sentarse—. No me mires así —Taehyung se estaba haciendo el tonto y eso lo enfureció más.
—¿Cuánto llevas sin comer? —preguntó secamente.
—Pues hace un par de horas. Seokjin nos ha dejado las sobras de anoche —contestó el otro, restándole importancia.
Jungkook había empezado a temblar.
—No me refiero a eso y lo sabes perfectamente, Taehyung. ¿Cuánto hace que no comes?
Taehyung suspiró y miró hacia otro lado, visiblemente culpable. Lo había hecho. Había dejado de beber sangre.
—Lo siento…
—¿Por qué? —susurró Jungkook, derrotado. Quería enfadarse, transformarse en lobo, y salir de allí corriendo para dejarse llevar por sus instintos más salvajes y así no sentirse atado a nada y nadie. Porque dolía muchísimo—. ¿Por qué has dejado de comer?
—¿No me veías más gordo? Quizá esté influenciado por las modas —bromeó el mayor, pero borró la sonrisa al instante al ver que Jungkook no estaba para bromas—. Jungkook…
—¿Por qué esta vez?
Taehyung suspiró y se tumbó bocarriba. Apenas podía mantener los ojos abiertos.
—Me dijiste que olía como ellos… No podías estar cerca de mí porque olía a sangre y yo quiero estar siempre a tu lado, Jungkook —Taehyung cerró los ojos—. Quería ser normal para que tú no me tuvieras asco.
—Taehyung… —Jungkook no podía respirar. No sabía si abrazarlo o tirarlo por la ventana, aunque la segunda iba ganando la batalla—. Eres un idiota… Hyung…
Taehyung hizo un gran esfuerzo por sonreír. Supo al instante que Jungkook no estaba enfadado por cómo lo había llamado, sin embargo, estaba tan débil que no podía saborear su victoria.
—Lo siento —susurró—. Ahora mismo no pienso con claridad.
Jungkook no pudo decir nada. Dentro de él empezó a invadirlo una sensación mucho peor que el cosquilleo de cuando veía a Taehyung, era como si una mano le oprimiera el pecho constantemente y una roca se hubiera aposentado en su estómago.
Culpabilidad.
Y solo había una solución, algo que Jungkook podía hacer por él para remediarlo.
—Bebe —le dijo. Taehyung abrió un ojo y lo miró sin entender.
—No voy a beber sangre, Jungkook. Además, no sé si queda sangre fresca en la nevera… Estará coagulada ya.
El lobo se estiró del cuello de la camiseta y expuso parte de su cuello.
—No me has entendido, hyung. He dicho que bebas —Y dejó mejor expuesto el cuello.
Cuando lo acercó al rostro de Taehyung, Jungkook estaba temblando de pies a cabeza. No temía a ser mordido, sino a lo que significaría todo después. Conocía todo sobre los vampiros, porque al conocer a Taehyung había querido entender mejor a su amigo y, en el momento en que un vampiro mordía a una víctima, automáticamente se creaba un vínculo entre ambos. ¿Qué tipo de vínculo? Pocos humanos habían sobrevivido para contarlo y, además, no es que los híbridos fueran amigos de muchos vampiros para saberlo.
Cerró los ojos con fuerza cuando notó el aliento de Taehyung en el cuello. Se mordió el labio cuando notó los colmillos de este presionar su piel. Pero el pinchazo nunca sucedió.
Cuando abrió los ojos, se encontró a Taehyung boca abajo, agarrándose el estómago con fuerza.
—¿Hyung? ¿Por qué no has mordido? —preguntó, aunque le diera vergüenza hacerlo.
—No voy a morderte, Jungkook —susurró con la voz teñida de dolor—. No voy a hacerlo nunca.
Jungkook no podía verlo así, pero tampoco iba a discutir con él sabiendo lo terco que era. Sin pensarlo más, se levantó y fue hacia el pequeño escondite donde Seokjin guardaba los sobres de sangre. Era cierto que la mayoría ya habían coagulado, pero el mayor de la casa había procurado rellenar la nevera, al menos lo suficiente para que Taehyung tuviera comida. Había dos paquetes enteros en buen estado.
Haciendo caso omiso a su estómago revuelto cuando vio la sangre, corrió hacia su amigo, abrió una de las bolsas y se la metió en la boca antes de que éste pudiera negarse. El mayor se resistió los primeros dos segundos, luego cedió.
Jamás lo había visto beber directamente. Normalmente se mezclaba la sangre con la comida o en batidos, solo recordaba haberlo hecho una vez, tiempo atrás y en una situación similar. Pero, por alguna extraña razón, Jungkook no podía apartar la mirada de Taehyung. El chico devoraba la sangre sin decoro, absorbiendo hasta la última gota, para luego relamerse los labios.
A la mitad del segundo paquete, Taehyung recobró el sentido y miró con miedo hacia Jungkook. Pero el menor esbozó una sonrisa tímida al ver que el color volvía a las mejillas de su compañero, y que tenía la fuerza suficiente como para estar arrodillado en el sofá.
—Jungkook… Lo siento si te ha dado asco…
Pero Jungkook negó. Por alguna extraña razón, no había sentido ningún tipo de repugnancia. Al contrario, se encontraba feliz y aliviado de que Taehyung hubiera bebido sangre.
—Te dije que no volvieras a hacerlo —le recriminó. Taehyung se sentó mejor para acabarse la segunda bolsa—. La próxima vez juro que te dejaré morir.
Taehyung dejó de beber.
—No quiero que me odies, Kookie —Y la sinceridad que desprendía sus ojos hizo que a Jungkook le ardiera la cara.
Miró hacia otro lado sin saber muy bien qué hacer.
—Jamás te odiaría, hyung —susurró—. Solo si te murieras por ser un estúpido.
Taehyung sonrió, enseñando todos los dientes rojos manchados de sangre.
—Lo tendré en cuenta.

Hoseok tuvo que lanzarse contra Yoongi antes de que éste levantara la cabeza y mirara directamente a los ojos a la bestia. El mayor gruñó bajo su peso, pero el tritón lo interpretó como un «gracias».
La pelea estaba siendo algo complicada. Seokjin había conseguido crear la barrera que separaba ese mundo del real y, gracias a Namjoon, consiguieron arrastrar a la criatura hasta Namsan. Sin embargo, la serpiente gigante era mucho más escurridiza de lo esperado y estaban teniendo demasiadas dificultades.
¿Y qué podía hacer él fuera del agua? Pues preocuparse por sus amigos.
Eran bastantes menos, Jungkook se había quedado durmiendo en casa y Taehyung no estaba en plenas facultades para ir a luchar, así que eran ellos cuatros contra un basilisco enorme. Rowling fue muy optimista a la hora de escribir que Harry mataba a ese bicho solito.
—¡Tenemos que cegarlo— gritó Namjoon mientras se agachaba, esquivando las fauces del basilisco—¡COMO SEA! —bramó al notar la cola rozarle el pelo.
Los únicos con esa capacidad eran el mismo Namjoon y Yoongi, pero el primero estaba demasiado concentrado en proteger a Seokjin y a la vez alejarse de él, así que el único descerebrado era Yoongi. Éste lo comprendió.
—¿Es que siempre tengo que ser el gilipollas que se manche las manos? —gruñó mientras se preparaba para saltar con los ojos cerrados—. Hoseok, guíame.
Hoseok asintió. Yoongi saltó sin esperar ninguna señal y acabó enganchado en el cuello de la criatura.
—¡Estás en el cuello! ¡A tu derecha hasta encontrar las escamas exteriores y luego sube! —Yoongi obedeció y llegó a la cabeza del basilisco. Con bastante dificultad, por eso—. ¡Ahora, baja un poco más!
Decir que Yoongi tenía tacto era mentir. El chico, sin ningún decoro, metió ambas manos en los ojos del basilisco y se los sacó, para después lanzarlos al suelo. Hoseok ya estaba acostumbrado a la poca sensibilidad del mayor, pero no podía evitar sentir repugnancia cuando hacía esas cosas.
—¡Ya era hora! —bramó Namjoon—. Es hora de divertirnos. ¡Seokjin! —El mencionado asintió. A pesar de todo, se habían entendido sin cruzar palabras.
Del suelo salieron raíces que apresaron a la presa contra el suelo, dejando solo la cabeza lo suficientemente alta para que Namjoon la cortara en pedazos con las garras de dragón. Ésta salió rodando cuesta abajo hacia la carretera.
Fue Hoseok quien tuvo que ir corriendo a por ella y detenerla antes de que alguien tuviera un accidente. Sería un poco engorroso tener que explicar en las noticias que había habido una colisión entre una cabeza de basilisco y un coche.
Cuando volvió —había dejado la cabeza entre unos arbustos justo al pie de Namsan— se encontró al resto en el suelo, descansando.
—Buen trabajo —comentó, palmeando el hombro de Namjoon. Estaba ardiendo.
—Hubiera sido más fácil si no hubiera faltado la mitad del grupo —gruñó Yoongi.
—¿Jimin también? —bromeó Hoseok.
Yoongi lo miró como si Hoseok fuera el mismo Jimin.
—Chicos, será mejor que volvamos a casa. Hemos dejado a Jungkook y a Taehyung a solas —Seokjin se levantó y se limpió los tejanos con delicadeza—. Es mejor no arriesgarnos.
—¿A que se amen y sean felices para siempre? —Hoseok intentó restarle importancia a la verdadera preocupación de Seokjin. Sabía que Taehyung llevaba semanas sin beber sangre—. Déjalos, Seokjin, no pueden tener hijos si son imprudentes.
El mayor fue a contestar algo, pero algo le llamó la atención entre la maleza. Una sombra que se movía muy despacio como para ser un peligro, pero demasiado sigiloso como para ser un humano.
Un hada apareció de la nada, todo ensangrentado. La criatura cayó al suelo en cuanto vio a Seokjin. Sus ojos reflejaban alivio y terror a partes iguales.
El chico avanzó hacia él y lo ayudó a sentarse, pero el hada estaba demasiado herido. Sabía que iba a morir. Hoseok se puso a su lado e intentó descubrir la gravedad del asunto.
—¿Qué te ha sucedido? —preguntó Seokjin con la voz teñida de preocupación.
Namjoon y Yoongi llegaron poco después, ambos con el semblante serio.
—No estamos seguros —susurró la criatura con voz ronca—. Matan por matar, destruyen por placer. No estamos seguros.
Seokjin le apartó un mechón de pelo verdoso de la cara. Namjoon frunció el ceño y Hoseok entendía por qué. A pesar del odio que le tenía el mundo de las hadas a Seokjin por ser un mestizo, el chico los cuidaba con dulzura y no los juzgaba.
—¿Quién? ¿De quién tenemos que tener cuidado?
—Vigiladlo —contestó el hada. Parecía ido totalmente. Ni siquiera enfocaba la vista a Seokjin—. Vigiladlo.
—¿A quién?
Antes de que dejara de respirar, el hada miró a Seokjin un segundo antes de decir sus últimas palabras.
—Al séptimo mestizo.
—Jimin —dijeron Hoseok y Yoongi a la vez.

Fue él quien los guió hasta la casa del chico y quien llamó a la puerta hasta casi fundir el timbre. Jimin salió con el pijama, totalmente despeinado y con cara de no entender nada.
—¿Chicos? —preguntó al verlos cubiertos de sangre, barro y todo sudados—. ¿Qué pasa?
—¿Estás bien? —preguntó Namjoon un poco con urgencia.
Seokjin respiró tranquilo y adoptó su postura neutral, con esa aura majestuosa que lo envolvía.
—Sí, bueno, un poco cansado de estudiar, pero estoy bien —Jimin los miró a todos, reparando unos segundos más en Yoongi que en los demás—. ¿Estáis bien, chicos? ¿Ha pasado algo?
—Un basilisco. No son buenas mascotas —comentó Hoseok. No pudo evitar mirar por encima del hombro por si alguien lo estaba amenazando—. ¿Seguro que todo bien? —insistió.
—Sí, mi madre me ha dejado comida para todo el día así que no pasaré hambre. No os preocupéis.
—¿Eh? ¿No está tu madre? —Hoseok recordaba a la señora Park, preocupada por su hijo.
—No, ha salido esta mañana y me ha dicho que quizá no volvería a cenar —Jimin alzó los hombros—. Supongo que tiene que trabajar hasta tarde. A veces lo hace.
—No puedes quedarte solo —espetó Namjoon—. Tendrás que venirte.
—¿Qué? —Jimin los miró sorprendido—. ¿Qué está pasando?
—Es largo de explicar, pero tendrás que venirte —Seokjin le puso una mano en el hombro, aunque no estaba utilizando su poder, de eso estaba seguro—. Te lo explicaremos todo de camino.
Jimin asintió.

El relato duró todo el camino. Entre que Hoseok no dejaba hablar, Yoongi iba soltando insultos y Seokjin añadía matices a la explicación de Namjoon, acabaron justo al llegar a la puerta de la casa de los híbridos.
Jimin entró sintiéndose como en casa, a pesar de llevar la gran mochila que lo delataba como intruso. Adoraba ese lugar, pero también le traía malos recuerdos. Sin embargo, esa noche pensaba disfrutar a pesar de que estuviera amenazado por un enemigo invisible, porque hacía días que no veía a Taehyung y a los chicos en general.
Sin embargo, cuando entró al comedor, supo que esa noche quizá no hablaría tanto con Taehyung como le gustaría.
—¿Qué ha pasado? —preguntó Seokjin al ver a Taehyung apoyado en las piernas de Jungkook. Éste estaba viendo la televisión. El pequeño los miró a todos—. ¿Taehyung, estás mejor?
El vampiro asintió.
—Siento preocuparos, pero ya me encuentro mejor y todo gracias a Jungkook —El tono de piel de Seokjin y Namjoon palideció al instante. Taehyung rio—. No he bebido de nada que pudiera moverse por voluntad propia, lo juro.
Eso calmó a Namjoon, pero no a Seokjin, que seguía con el ceño fruncido.
—¿Entonces?
—Todo bien, hyung —le cortó Jungkook—. Será mejor que os duchéis que oléis fatal. Lo he notado desde que habéis girado la esquina de la calle.
Seokjin se resignó pronto y fue hacia el baño primero. Namjoon se quedó unos segundos más allí antes de ir hacia la habitación. Yoongi y Hoseok seguían mirando a la extraña pareja del sofá.
—¿Ha pasado algo más? —preguntó Hoseok alzando las cejas. Jimin pilló al vuelo lo que quería insinuar. Por un momento pensó que eso sería maravilloso, aunque también lo sorprendería. No se había parado a pensar en romances en un mundo lleno de vampiros, hombres lobos y basiliscos salvajes—. Estaría bien saberlo.
—Sí, algo que tú debes saber especialmente, Hoseok —Taehyung lo miró desde las piernas de Jungkook—. Tu cama ya no te pertenece, Jungkook ha marcado territorio en ella.
—¡¿Qué?! ¡No irás en serio! —Hoseok salió corriendo hacia el cuarto bajo las risas de Jungkook y Taehyung.
Jimin pensó que, realmente, allí había pasado algo más.
—Respeto que os meéis en su cama, pero os recuerdo que es mi habitación y no quiero que huela a orina —comentó Yoongi—. Y, ahora, dejadme sitio en el sofá.
—Seokjin te matará si le manchas el sofá de sangre —comentó Jungkook.
Yoongi hizo caso omiso a la advertencia del menor.
—¿Jimin? —Taehyung lo estaba mirando—. ¿Te vienes a ver la tele también?
Asintió con timidez. Aunque tenía muchas ganas de hablar con Taehyung y preguntarle qué había pasado, Yoongi lo intimidaba.
No obstante, nada más sentarse, Yoongi se levantó y se fue hacia su habitación. Jimin se sintió tan ofendido que ni siquiera pensó muy bien en lo que hizo a continuación.
Haciendo caso omiso de Taehyung, se levantó y fue hacia el pasillo. Yoongi estaba allí apoyado, de brazos cruzados como si lo esperara.
—No sé qué te he hecho, sé que te hago daño, pero no lo hago adrede —Yoongi no lo miró. Jimin apretó los puños—. Aún me duelen las heridas de la semana pasada. Y no te he pedido explicaciones —Nada. Ningún signo de que lo estuviera escuchando—. Lo mínimo que podrías hacer es ser amable conmigo, o al menos no demostrar tanto que te desagrado. No es mi culpa que mi poder te haga daño —Pero era como si Jimin estuviera hablando solo.
Al final, cansado, fue hacia él. Alargó la mano para cogerlo del brazo, pero entonces Yoongi se movió.
—No me toques.
Jimin apretó los labios. No se lo pensó dos veces antes de cogerle del brazo. Pero Yoongi no se zafó del agarre, sino que lo sujetó por la muñeca y lo acercó. No parecía enfadado, sino diferente, como si en realidad estuviera sufriendo.
—¿Es que no lo notas? —siseó.
—¿El qué? —Jimin casi no podía respirar. ¿Los ojos de Yoongi siempre habían sido tan oscuros?
—Que estoy obligado a odiarte —ante la mirada de desconcierto de Jimin, las barreras de Yoongi volvieron y recuperó su compostura fría. Antes de que Jimin pudiera preguntar de nuevo, Hoseok abrió la puerta de la habitación.
—¿¡Vosotros también!? ¡Joder! ¡Oye, Seokjin! —El mencionado justo salía de la ducha—. ¿No tienes por ahí alguna octava híbrida guapa para mí o algo?
Seokjin abrió la boca para contestar algo, pero Yoongi los silenció a todos con un portazo al entrar en la habitación.
Jimin no tenía ganas de que le hicieran preguntas, aunque precisamente él quería hacer miles de ellas, así que decidió irse de nuevo al comedor. Pero ni las bromas de Taehyung fueron suficientes para quitarle a Yoongi de la cabeza.

Seokjin estaba agotado. Ir a por un basilisco y luego tener que cocinar para un ejército quitaba la energía a cualquiera. Además, había estado durmiendo poco por culpa de los exámenes de la universidad, así que todo se había acumulado. Sin embargo, mientras preparaba el arroz y las verduras, notaba que había algo más, una sensación que le era conocida y la detestaba.
Se sorprendió al ver una mano sujetarlo por el hombro y girarlo. No lo había escuchado entrar. Namjoon lo miraba con el ceño fruncido.
—¿Estás bien? —preguntó al ver que Seokjin no reaccionaba.
Asintió como pudo.
—Algo cansado. Pero acabo la cena y me iré a dormir.
Namjoon lo escrutó, pero se rindió y, recordando la situación en que se encontraban, retiró la mano.
—¿Quieres que te ayude?
—No, estoy bien —Seokjin alzó los hombros—. Además, y con mucho amor, Joonie, pero estorbas más en la cocina de lo que quieres ayudar.
El líder no se ofendió porque sabía que tenía razón. Además, los dos eran conscientes de que Namjoon no podía enfadarse con él cuando lo llamaba Joonie.
—Está bien, pero si quieres que alguno de los otros te ayude… de verdad que se te ve con mal aspecto —Estaba siendo educado y cauteloso. Si Seokjin no hubiera estado tan mareado, se habría enfadado, sin embargo, estaba demasiado cansando para eso.
—Estoy bien, Namjoon, en serio —Al ver que no se iba, Seokjin intentó darle un toque de humor para restarle importancia al asunto—. ¿Es que tan mal aspecto tengo? —dijo con una sonrisa tímida. Intentó no tambalearse cuando otra oleada de mareos lo invadió.
Namjoon siguió con el semblante serio cuando contestó:
—Ni aunque te lo propusieras, Seokjin, jamás tendrías mal aspecto —Seokjin no pudo evitar sonrojarse y eso hizo que el mareo fuera más fuerte. Antes de que pudiera aferrarse a la encimera, cayó al suelo.
Unos brazos lo detuvieron justo a tiempo antes de que se perdiera en las imágenes.
Todas eran confusas, pero una y otra vez salía la misma mujer. A pesar de que no la conociera, sabía quién era y también sabía lo que estaba pasando. El problema es que no tenía claro quién era el culpable.
Cuando finalizaron, Seokjin estaba empapado en sudor entre los brazos de Namjoon. Éste no dejaba de repetir su nombre.
—Estoy bien —consiguió decir. Le temblaba todo el cuerpo—. Ha sido una visión.
—¿Una visión? No recordaba que fueran tan agresivas —Namjoon lo ayudó a levantarse.
—La visión en sí no es que fuera agradable —Seokjin recordó a la mujer en apuros—. ¿Dónde está Jimin?
—En el comedor, ¿por qué?
Seokjin se lo pensó mejor. No podía asustarlo, no podía precipitarse. Pero las imágenes habían sido claras, o al menos el mensaje.
—Namjoon… Esto es grave… Creo… Creo que tienen a la madre de Jimin.
—¿Quién? —pero Namjoon supo la respuesta antes de formular la pregunta—. Nuestro enemigo.
Seokjin asintió. 

4 comentarios:

  1. Apenas lei que la mamáregresaba tarde, supe que algo iba a pasar con ella.

    Pobre Taehyun comodebio sufrir el pobre sin comer, aunque yo ya queria quelo mordiera xD

    Hoseok y sus comentarios me matan de risa, bueno es él que se puede esperar?.

    Será que ahora si sabremos quien es el enemigo?

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  2. ES QUE LO SABÍA, ES QUE SABÍA QUE LA MADRE DE JIMIN TENÍA ALGO QUE VER. ME CACHIS EN LA MAR SALADA!!
    Bueno bueno, por partes.
    Primero, juro que haces que me enamore de Taehyung cada vez más y más profundo, y me estoy preocupando. Como se puede ser tan... Jodidamente tierno? O sea, no solo no le quiere hacer daño a Jungkook y beber de él, si no que sabe que al ocurrir eso, se crea un lazo, entonces sí Jungkook no está dispuesto, él no lo hará. Es que es demasiado para mi cuerpo y para mi todo. Aunque también me alegro bastante que a Jungkook ya no le de tanto asco el simple hecho de que huela como el resto de vampiros ; u ;
    Luego, es que cada vez entiendo la situación de Yoongi con Jimin, pero contra, es un híbrido, su parte humaba también debería decirle que no lo puede odiar... Un lío un lío
    Y también está el tema de que Seokjin tenga visiones y que ahora tenga los enemigos a la madre. Es que a ver, sospecho quien puede ser la madre y si no, sospecho que es la madre.
    Lo que voy a parar porque me queda solo 1 cap y esperar a que actualices :(
    Me esta gustando muchisisisisisimo!!!!! 💗

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  3. Ay, qué bonita la imagen de encabezado, tan linda. ♥

    Omg, ¡por fin jungkook y taehyung están hablando, y el vampiro ha podido alimentarse! Me ha parecido bien que taehyung se haya negado a beber de jungkook, me imagino cuán mucho debió de luchar contra su vampiro interior para no lastimar al perro. Ah... a veces me siento muy vacía cuando leo este vkook, haha.

    "Rowling fue muy optimista a la hora de escribir que Harry mataba a ese bicho solito.", hahaha, realmente, las cosas que piensa hoseok son tan repentinas, que me hace tranquilizar al momento de los combates. "Yoongi lo miró como si Hoseok fuera el mismo Jimin.". HAHAHAHAHAHAHAHAHA, ¡lo miró horrible entonces!, casi me descojono con esto, lol, no puedo.

    Hmm, ya me estoy hartando de tantas advertencias con el séptimo mestizo y que no se defina nada. Joder, es que estoy llegando a pensar que el séptimo mestizo es otra persona... o no sé, o jimin es el malo, o qué sé yo, no lo entiendo. Me vienen demasiadas suposiciones y no me quiero aferrar a ninguna, arg. Uff, menos mal fueron a casa de jimin después de la pelea, me gusta que se prevengan y no haya tanto lío(?)

    "—Sí, algo que tú debes saber especialmente, Hoseok —Taehyung lo miró desde las piernas de Jungkook—. Tu cama ya no te pertenece, Jungkook ha marcado territorio en ella.
    —¡¿Qué?! ¡No irás en serio! —Hoseok salió corriendo hacia el cuarto bajo las risas de Jungkook y Taehyung.
    Jimin pensó que, realmente, allí había pasado algo más.
    —Respeto que os meéis en su cama, pero os recuerdo que es mi habitación y no quiero que huela a orina —comentó Yoongi." hahahaha, ay, no, creo que me sentí yoongi en ese diálogo, soy de soltar ese tipo de comentarios cuando alguien mancha de algo las pertenencias de alguien(? ahahaha.

    "No obstante, nada más sentarse, Yoongi se levantó y se fue hacia su habitación.", ya suelo ser así, pero al menos disimulo, haha. Yoongi la rompe. ♥ Omg, yoongi, creo que me estás desordenando los pensamientos. ;;; ¡quiero saber qué es eso que tanto le atormenta! :( quiero entender...

    Jueputa, ¡se metieron con la madre de jimin!, tenía esta corazonada y ahora no sé qué debería pensar. Me-estoy-enloqueciendo-mujeres.

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  4. "... y de haber gritado el nombre de Taehyung en medio de la pelea pidiendo ayuda" o sea bitch mi Vkook! Esto es tan.. Oh my god my heart is... OMG!

    "Me dijiste que olía como ellos… No podías estar cerca de mí porque olía a sangre y yo quiero estar siempre a tu lado, Jungkook".... Oyeron eso? Fue mi corazón rompiéndose en pedazos ToT
     "El chico, sin ningún decoro, metió ambas manos en los ojos del basilisco y se los sacó, para después lanzarlos al suelo" Su delicadeza no tiene límites.. En serio YoonGi? Que pinche asquito amigo XD

    V y Kook luchan como si fueran uno solo, Nam y Jin se entienden sin palabras.. Ya quiero ver a Jimin y YoonGi luchando juntos comunicándose con una mirada en vez de matándose entre ellos :/

    "—¿¡Vosotros también!? ¡Joder! ¡Oye, Seokjin! —El mencionado justo salía de la ducha—. ¿No tienes por ahí alguna octava híbrida guapa para mí o algo?" jajajajajajajajaja eso le pedí yo a la autora en mis comentarios anteriores XD

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